Escucha a tu cuerpo

Para que no actúe por su cuenta

¿Te identificas con las siguientes situaciones?
• Cuando tengo que relacionarme con desconocidos, tengo palpitaciones y la garganta seca.

• Estoy nervioso e irritable y no puedo remediarlo.

• Si estoy con extraños, me sudan las manos.

• Me enamoré un día y, sin motivo, me desencanté.

• A veces, cuando veo algunas imágenes, se me saltan las lágrimas.

Si tus respuestas han sido afirmativas, tiendes fácilmente a la somatización de tus sentimientos. Tú no reconoces tus emociones, pero tu cuerpo te advierte.

A veces, tiendes a fármacos para paliar las molestas. ¿Crees que es más fácil afrontar una jaqueca que una relación difícil con tu pareja o con tus hijos?

Aprende a traducir lo que te dice, a respetar sus exigencias, a preguntarte qué te hace falta. Quizá sea afecto. Aprende a pedirlo y, sobre todo, concédetelo. Tu cuerpo te lo agradecerá.

 

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