Trabaja tu sensibilidad

Para no «pasar de todo» ni sufrir de más

¿A veces cuando te encuentras con alguien muy emotivo, estás asombrosamente tranquilo y no experimentas sentimientos? ¿Tras un conflicto con otra persona tienes la sensación de que algunas partes de tu cuerpo han quedado insensibles? ¿Eres capaz de matar culebras, pájaros o ratones sin sentir nada especial?….

Entonces es que eres de personalidad insensible. Quizá deberías trabajar tu sensibilidad para no parecer un témpano de hielo, una persona cínica e incluso mala. A veces pasa que las personas insensibles son malinterpretadas.

La insensibilidad, casi siempre, es fruto de una profunda herida afectiva. Un mecanismo de defensa; una barrera psicológica que más que protegerte del dolor, te aísla del resto del mundo.

Lo primero que deberías hacer es pensar si hay o hubo algo que te traumatizó en el pasado, afrontarlo e intentar reconstruirlo para superarlo. Para ello, lo más importante es hablar, abrirte para dar a los demás la posibilidad de ayudarte. Empieza poco a poco a aceptar la realidad, todos necesitamos sentir para estar vivos. A veces los sentimientos asustan, pero es más espantoso ignorarlos.

 

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