Decir NO a la manipulación (I)

Dependiente y experto seductor

La personalidad manipuladora es dependiente, por ello intenta provocar dependencia también en los demás. Este defecto está solapado por el carácter generalmente abierto del manipulador, aunque en ocasiones sucede lo contrario: se trata de una persona inadaptada e inflexible que no acepta bien los cambios. Habitualmente, el manipulador-seductor consigue sus propósitos gracias su gran poder de seducción, que sabe utilizar a la perfección, y a las alabanzas, normalmente exageradas, que hace sobre su víctima. Así es como crea la dependencia. A todos nos gusta que nos halaguen, y no estamos demasiado acostumbrados a ello; por eso, librarse de alguien que nos trata como si fuésemos reyes puede convertirse en un gran reto.

Es celoso y posesivo

El manipulador es egocéntrico y celoso. Domina el lenguaje y lo utiliza para lanzar amenazas indirectamente, para trasladar su responsabilidad y culpabilizar a los demás en nombre de otros. Nunca dirá cosas como Creo que tú tienes la culpa, sino que dirá más bien tal persona piensa que tú tienes la culpa. No se comunica nunca con total sinceridad, sino que maneja las palabras a su antojo para hacer creer lo que a él le interesa.

Incumple promesas

Sus respuestas son confusas, con lo que consigue desconcertar aún más. Suele hacer promesas que sabe que no va a cumplir, por lo que confiar en él se hace prácticamente imposible. Además es muy voluble, un día piensa una cosa y al siguiente puede decirte otra muy distinta.

«Si no me quieres, me mato»

El manipulador puede llegar incluso a las amenazas suicidas para intentar alcanzar su objetivo. Es común en personalidades manipuladoras extremas: personas inseguras e insatisfechas que tienden a la depresión. La mayoría se siente frustrada, de ahí su necesidad de manipular. Piensa realmente que son los demás los que están obligados a salvarle de una vida que no le satisface, en lugar de empezar a hacer algo por sí mismo para cambiarla.

Carece de autoestima

Su baja autoestima le hace desear caer bien a todo el mundo. Nadie diría de un manipulador que se quiere poco; sin embargo es así, no confía en sí mismo y se compara con los demás continuamente, subestimándolos para sentirse algo mejor. La prueba es que intenta hacer ver a otros su superioridad. A veces incluso se muestra prepotente y vanidoso, excesivamente crítico, aunque no soporta bien las críticas hacia sí mismo, e incluso puede llegar a ser verbalmente agresivo.

Su arma: el chantaje emocional

Es capaz de intimidar si es necesario, y muestra una crueldad en sus críticas difícil de comprender, como también puede hacerse la víctima para lograr la compasión ajena y, con ello, su objetivo. El chantaje emocional es una de sus armas, pero lo realiza tan sutilmente que el otro no suele darse cuenta hasta pasado el tiempo. El manipulador es inteligente, y su necesidad de controlar le agudiza esta inteligencia como instinto de supervivencia.

Sólo habla de él

Otro de los signos más claros para detectarle en los primeros encuentros es el hecho de que cambia continuamente de tema en una conversación, bien con nuevas preguntas, bien con distracciones, o directamente hablando sólo de sí mismo y de sus problemas. La dificultad para mantener una charla con otra persona, o fingir interés por un tema en concreto que le sea ajeno, es habitual en una personalidad manipuladora, que sólo muestra atención por sus propios intereses.

Ignora tus opiniones

Si conoces a una persona que no tiene en cuenta tus deseos, sino solamente los suyos, que intenta inducirte a hacer cosas que no harías por ti mismo, cuidado. En un principio lo hará de forma casi inapreciable, pero más adelante insistirá hasta conseguirlo.Y, por supuesto, se mostrará molesto o enfadado si no consigue lo que quiere. Si se da cuenta de que le has desenmascarado, sufrirá por no haber conseguido lo que se propuso, pero extrañamente se dará cuenta del daño que puede haberte hecho.

¿A veces utilizas la manipulación?

Es posible también que hayas reconocido en ti alguno de los rasgos del manipulador —como en todo, hay medidas—, ya que todos usamos a veces inconscientemente la manipulación para alcanzar un objetivo. Si es así, lo importante es empezar a ser consciente de ello para buscar la ayuda que necesitas, o bien, intentar corregir por ti mismo este comportamiento.

 

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