El poder de la meditación inteligente

En un mundo donde todo se acelera y donde los tiempos y las distancias se hacen cada vez más pequeños, aquietar la mente es todo un desafío. Una nueva corriente vincula los conocimientos cognitivos con el enfoque existencial del budismo: la psicoterapia zen. Para esta disciplina, la meditación es una herramienta esencial. La psicoterapia zen constituye un nuevo método para tratar patologías que afectan la salud mental ya que combina adecuadamente ciencia, afecto y espiritualidad.
Se trata de una práctica muy ligada a la inteligencia emocional y con muchos puntos en común, ya que se propone aportar una mirada trascendente, humanística, práctica y racional a la vida de la gente. Para lograrlo, alivia el sufrimiento aquí y ahora y provee al paciente de herramientas necesarias para funcionar en un entorno vital cambiante.

¿Por qué sumar la meditación a nuestra vida?

Así como auguraba Carl Jung, uno de los roles del psicoterapeuta deberá ser ayudar a que cada persona alcance su propia iluminación, su propio sentido de trascendencia. El único movimiento dentro de nuestra cultura que parcialmente tiene alguna compensación de las aspiraciones es la psicoterapia y el budismo es único entre las tradiciones espirituales que pone énfasis en la psicología. Sus enseñanzas fundamentales alientan a quienes lo practican a sacudirse el sufrimiento y descubrir la felicidad.
Sigue siendo un concepto radical en occidente el que los estados de ánimo y las capacidades personales se pueden desarrollar con la práctica. La ciencia occidental se propone pensar que cada uno de nosotros tiene un punto genéticamente determinado, más o menos fijado, para el bienestar, la felicidad y la inteligencia.
Con una mirada renovada, Buda enmarca lo que nos pasa de manera diferente. Él enseñó que nuestro modo por defecto puede ser sufrir, pero solo debido a la ignorancia. Podemos trascender nuestra suerte aprendiendo a aquietar la mente. No sólo para relajarse y hacer frente al estrés, como sostiene la noción popular, sino también para entrenarnos rigurosamente para abandonar los malos hábitos mentales: ese es el verdadero legado. En lugar de ser un fin en sí mismo, la meditación se convierte en una herramienta para investigar la mente y cambiar la visión del mundo, mejorando las habilidades de automonitoreo.
Se trata de dejar de estar siempre proyectando al exterior. Comienza a buscar y ver cómo funciona tu mente y la posibilidad de cambiar de opinión, pensamiento a pensamiento.

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