El vacío existencial (I)

Avancemos fase a fase, según vayamos integrando cada una en nuestra vida.

Siéntate y escucha

Para emprender el viaje al vacío, lo primero que necesitas es la convicción de que quieres hacerlo y tiempo para ponerlo en práctica. Ello se concreta en este «Siéntate y escucha». La respuesta eres tú. Tómate un respiro cada día. Busca el lugar adecuado, tranquilo, donde nada te interrumpa. Mira el reloj y proponte un tiempo de desconexión: pueden ser diez minutos. Alinea bien tu postura, abre los ojos y contempla el exterior sin querer retenerlo. Escucha los sonidos sin diferenciar unos de otros. Presta atención a la entrada y salida del aire de tus pulmones. Deja que tu mente repose como un ave reposa tras su vuelo.

Centra tu atención en el aquí y ahora

Cuando camines, siente que caminas; cuando comas, siente que estás comiendo… Cada actividad del día, vivida desde la conciencia, se renueva y te devuelve el placer de vivir. Entras en el metro; sé consciente de lo que ocurre a tu alrededor, del balanceo del tren, de la complicidad solidaria con todos los que viajan a tu alrededor, de tu respiración y tu postura… Al realizar cualquier actividad, sea hacer una cama o desempeñar un trabajo, hazte consciente de su utilidad, de las capacidades que pones en juego, de la diferencia entre hacerlo bien o mal.

Escribe desde el alma tus anhelos

Periódicamente, en silencio o con una música neutra, crea tu propio ritual para conectar con tus anhelos internos. No pienses sobre ellos, no los juzgues como posibles o imposibles, y limítate a escribir en una hoja de papel al menos cinco necesidades de lo más profundo de tu corazón. Sabrás que te has aproximado a tu alma si al releerlos te embarga un sentimiento de serena plenitud.

Mírate al espejo y recuerda quién eres

Varias veces al día pasamos delante de un espejo y nos miramos sin vernos. Buscamos en ese reflejo el patrón que responde a la imagen que queremos dar a los demás. Hoy mírate de otro modo: con tus propios ojos, no deseando ser así o asá, sino preguntándote quién eres en esencia. Tu imagen ha ido cambiando en cada etapa de tu vida. ¿Qué es lo que permanece? Envíale una sonrisa de reconocimiento y no olvides quién eres.

Cuida lo esencial

Consideraremos como esenciales los anhelos más profundos. A medida que vayas perfeccionándote en la práctica de este decálogo, cuando vuelvas a escribir tus anhelos, éstos serán cada vez más certeros. En cualquier caso, al llegar a este punto, planificarás tu tiempo diario de forma que al menos la mitad de tus anhelos se hayan ejercitado ese día. No hace falta que les dediques un tiempo exclusivo; puedes ejercitarlos mientras haces otras actividades, incorporándolos a ellas. Cada día merecerá la pena en la medida en que te hayas entregado a las necesidades profundas de tu alma.

Huye de lo superficial y de hábitos dañinos

Ahora ya eres más consciente de qué necesitas, qué te hace sentir bien y pleno.Y tendrás suficientes recursos para dar un paso más: apartarte de lo que perjudique tu bienestar. Es importante entender que si nos perjudica, por ejemplo, criticar a los demás, la solución no es no hablar con quien lo haga, sino evitar entrar en el juego. Si nos perjudica la negatividad y nos relacionamos con personas que entran en ella inconscientemente, les hablaremos en positivo, sin ser insensibles con sus estados emocionales. Si nos perjudica algún tipo de comida o bebida, reduzcamos su consumo y busquemos alternativas que contribuyan a nuestro bienestar. Y así sucesivamente…

Colabora, contribuye

Una vida plena precisa que colaboremos en causas que nos parezcan fundamentales para el bien de todos. Igualmente precisamos sentirnos parte de un equipo, sea en el trabajo, en la familia, con los amigos o en nuestro barrio. Fomentar este tipo de actividades y contribuir con ellas aportando tus mejores cualidades dará un salto cualitativo a tu sentimiento de satisfacción vital.

Ama y hazlo saber

Lo que llamamos vacío es en realidad, en palabras de los científicos, una especie de fluido con propiedades que dan respuesta a la globalidad de las leyes físicas del universo. Metafísicamente, a esa fuerza primigenia y causante de las demás se llama amor. Es el amor lo que llena y cohesiona la globalidad de nuestros componentes, los conocidos como materia y los aún desconocidos para la ciencia. Amar y hacer saber de tu amor a los seres de tu entorno, que dan sentido a tu vida, es el fluido que llena el vacío.

Vive cada instante

Cada instante es único de verdad. Cada minuto tiene 60 segundos.Y cada hora, 60 minutos. Si lo piensas bien, el día está formado por ¡86.400 instantes para vivir intensamente! Hacerte consciente de ello te lleva desde la inercia vital a la conciencia iluminada, con todos sus grados medios, como el de disfrutar de una vida plena y con significado.

Tu vida, una ofrenda; tu cuerpo, un altar

¡Enhorabuena, puedes «licenciarte» como persona que vive con conciencia y que revaloriza su vida! Es el momento de asimilar el valor inconmensurable de estar en este momento y en este cuerpo. Todo lo anterior tiene sentido porque tú lo tienes. Vivir de acuerdo con ello te lleva a ofrecer con alegría y espontaneidad lo que eres al conjunto del universo, y a agradecer el medio para manifestarlo: este cuerpo tal y como es, un poquito de materia en medio de un océano de vacío pleno de presencia y vitalidad.

 

Una idea sobre “El vacío existencial (I)

  1. Excelente .. este tipo de aporte ya es una colaboración para la sociedad.. le tenemos miedo a lo desconocido pero el conocimiento nos libera.

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