Inteligencia para lograr tus metas

Nuestra principal inteligencia para alcanzar las metas es la motivación. Y para lograr un estado de motivación continuo lo principal es desarrollar una actitud positiva. Conquista tus objetivos con un buen manejo de tus habilidades y de tus pensamientos.
Por qué, frente a situaciones difíciles, algunas personas logran sobreponerse, y otras simplemente no lo consiguen? Los seres humanos solemos tomar múltiples posturas frente a las situaciones que nos propone la vida y, aunque parezca mentira, el resultado depende muchísimo de nuestra actitud en el presente.
Es nuestra inteligencia emocional la que define, en gran medida, la calidad y cantidad de logros que alcanzamos en la vida. Pero hay una inteligencia en particular que necesitamos desarrollar profundamente para ponernos en acción hacia aquello que tanto deseamos: la motivación. ¿De qué se trata?
¿Cómo podemos definirla? La motivación es aquello que desencadena la acción, y es al mismo tiempo la herramienta que mantiene en equilibrio nuestras acciones y nuestra búsqueda de satisfacción.

Ciclos de la motivación

En primer lugar está la necesidad, aquello que nos falta y que inicia el proceso de deseo hacia algo. Esto genera una energía, un impulso que nos lleva a hacer cosas para alcanzar un objetivo; todo lo que hacemos para conseguirlo es la conducta motivada. Finalmente, si logramos alcanzar lo que buscábamos, llegamos a un período de satisfacción.
La diferencia entre motivación y satisfacción es que la segunda implica el logro y no el desafío. En cambio, la motivación permanece activa en la medida en que tengamos frente a nosotros el placer de un desafío que resolver. El equilibrio entre una y otra se logra en base al compromiso por una causa, por un objetivo, lo que produce que la motivación permanezca en el tiempo.
La mayoría de nosotros queremos tener éxito en algo. Ya sea en cuestiones económicas, personales o de relación, para lograr esto necesitamos desarrollar y sentir la emoción y el compromiso.
Muchas veces el deseo de alcanzar una meta se va mezclando, con el correr de los años, con una sensación amarga de impotencia. Es así que comenzamos a dudar y a experimentar el anhelo como un peso en nuestras vidas.
En estos casos, la inteligencia emocional nos enseña que la capacidad más poderosa que necesitamos desarrollar es la motivación. Para que algo suceda es importante que tomemos cartas en el asunto y reorientemos nuestras energías hacia la acción. El «sueño» debe dejar de ser un sueño para pasar a convertirse en una realidad en tu mente; este es el primer paso para que luego se convierta en una realidad plasmada en tu vida.
Todos sentimos miedo cuando planificamos nuevas metas, porque aspirar a algo es como apostar: siempre hay posibilidades de fracaso. Pero reconocer el hecho de que todo el mundo se enfrenta a sus propios desafíos es una manera de no sentirnos solos en este proceso. No debemos permitir que el miedo nos lleve a la desconfianza, porque este camino de retroceso pone en riesgo el desarrollo de nuestro potencial. Estar en el camino de la motivación implica doblar la apuesta y, sobre todo, creer en vos.

Sal de tu zona de «confort»

Estudios recientes indican que la mayoría de las veces los seres humanos nos movemos dentro de la llamada «zona de confort», es decir, aquellos espacios que nos resultan familiares, junto a aquellas personas a las que para bien o para mal, ya conocemos lo suficiente. Lo que sucede es que lo que anhelamos, lo que tanto deseamos, no está precisamente en esta «zona de confort» sino fuera de ella. Y si permanecemos siempre dentro, resguardándonos del mundo exterior, nunca podremos alcanzar un nivel superior.
Sentir miedo es normal: cuando transitamos un lugar desconocido, cuando nos acercamos por primera vez a alguien, cuando salimos de nuestra rutina, aparece el miedo. Pero si logramos vencer esta primer sensación, veremos que luego podemos convertirla en adrenalina y motivación. Anímate a aprovechar el miedo, es una herramienta benéfica para ponerte en acción.
Acepta el hecho de que en algún momento podes tropezar, pero confía en que tu impuso motivacional es más fuerte que ese pequeño obstáculo. La verdadera habilidad emocional, que todos tenemos dentro y no siempre nos animamos a enfrentar, reside en resolver esos momentos de prueba.
La motivación es un combustible. Quizás hoy sientas que está consumido, pero sabe que es posible recargar tu energía interior solo con el hecho de estar dispuesto a ponerte en marcha de nuevo.

Toma las decisiones asertadas

No es necesario ser un especialista en el tema para entender que la toma de decisiones es central en nuestras vidas. Aquello que elegimos y que relegamos es lo que va forjando el camino hacia nuestra satisfacción o insatisfacción. Pero aunque las decisiones sean el corazón del éxito, muchas veces pueden ser difíciles de asumir y entonces nos confundimos.
Tomar una determinada decisión siempre es enfrentarse a una pregunta: ¿ser quien deseamos ser o seguir como estamos? ¿animarnos o contenernos? ¿apostar al amor o preservar nuestros corazones? ¿emprender un proyecto laboral o conservar el puesto que tenemos?. ¡Decisiones, decisiones y más decisiones! Todo lo que nos sucede gira en torno a ellas. Y el miedo es una de las limitaciones que rigen nuestra conducta. Este tipo de temor fue denominado por algunos autores como decidofobia.
Especialmente cuando nos vemos enfrentados a un suceso que puede ser trascendental para nuestro futuro, los temores nos paralizan. Muchos obstáculos vinculados a nuestra personalidad perjudican la capacidad de tomar decisiones. Se trata de mecanismos inconscientes que suelen actuar juntos, nutriéndose entre sí, lo que por un lado nos perjudica ya que nos atacan, pero por otro lado tienen la ventaja de que, al superar uno o varios de ellos, podemos enfrentarnos a los demás.
Toda decisión consta de tres etapas: reconocer una necesidad, a partir de cierta insatisfacción con uno mismo o un vacio en algún plano de la vida; el deseo concreto de cambiar, para suplir esa necesidad o llenar ese vacío; y la dedicación consciente para implementar el cambio. Pero, ¿cómo podemos tomar una decisión correcta?:
• Piensa en frío: evita los factores externos que puedan influenciarte para decidir. Date un tiempo para procesar aquello que sentís y crees. Una decisión tomada en forma apurada o bajo presión raramente será buena.
• Busca el espacio: necesitamos estar tranquilos y libres de situaciones que nos resulten distractoras cuando tenemos que asumir una postura determinada. Por eso, no dejes que nada ni nadie te presione y dedícate a buscar un lugar donde te sientas a gusto y te brinde la tranquilidad necesaria.
• Haz una lista de pros y contras: es una herramienta que nunca falla. Siéntate a escribir en un papel todos los beneficios y prejuicios que conlleva cada posible elección. Leerlo comparativamente te ayudará a aclarar las ideas.
• Pide consejos: la humildad es un rasgo de grandeza. Si algo te inquieta, convérsalo con alguien de confianza y pedile su opinión. Si bien siempre es uno quien debe asumir sus determinaciones, otra mirada puede sumarte mayor perspectiva.
• Ahora o nunca: no dejes pasar mucho tiempo para elegir una determinada opción. Posponerlo solo dificultará las cosas, así que no le des más vueltas y anímate a cambiar.
No olvides nunca que detrás de cada emprendimiento exitoso hay alguien que ha tomado una decisión valiente; detrás de toda persona talentosa hubo un ser que se animó a cuestionarse acerca de sus habilidades y tomó la decisión de desarrollar una de ellas. Deja tus miedos de lado y aposta a una vida plena; con determinación podrás visualizar tus aptitudes y emprender las mejores iniciativas para seguir adelante.
Incluso cuando te encuentres frente a una debilidad, no tengas miedo de reconocerla y aceptarla. No hay nada que entorpezca más nuestras metas y propósitos que la actitud temerosa, culposa e insegura.
Debemos saber que detrás de toda personalidad fuerte y emprendedora, también existe una faceta insegura. No todos nacimos para hacer lo mismo y las habilidades están distribuidas. Pero lo que nos sostiene firmes en el tiempo es una actitud confiada, de quien sabe que las virtudes son capaces de suplir a lo negativo. Recordemos siempre que todo resultado exitoso y toda actitud motivadora, siempre es generada por personas que se aceptan a sí mismas con sus virtudes, sus defectos y sus falencias.

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