Acoso sexual

María Julia, una mujer soltera de 30 años de edad y madre de dos niños, fue contratada como administrativa en una pequeña empresa situada a 10 minutos de su casa. Antes de que finalizase la primera semana, su jefe, un hombre soltero de 36 años de edad que dirige el negocio familiar con su madre, le preguntó si quería salir con él. Ella dijo que no.

Acoso sexual

«Yo le dije que nunca quedaba con alguien con quien trabajase —dice María Julia—. Pero él no paraba de molestarme. Se paraba delante de mi mesa durante el día, me preguntaba si necesitaba algo, charlaba conmigo.

Me pidió que quedásemos unos cuantos días más y todas las veces le dije que no. Pero me estaba poniendo nerviosa.

Él nunca dijo que me despediría si no salía con él, pero yo siempre pensé que era una posibilidad. Después de todo, él era el dueño de la compañía. Entonces, un día le vi conducir su coche lentamente delante de mi casa y realmente me produjo escalofríos.»

María Julia no tardó mucho en encontrar otro trabajo, pero nunca confesó a nadie por qué quería irse. «De todos modos nunca me gustó tanto el trabajo, y era la disculpa que usaba. Pero me pregunto qué habría hecho si tuviera que permanecer ahí» dice ella.

Circunstancia agravante por ser en el trabajo

En el, ahora clásico, estudio aleatorio Merit Systems Protection Board de1981, de los empleados gubernamentales, el 42 por 100 de más de 10.000 mujeres encuestadas dijeron que habían sufrido acoso sexual en el trabajo. El 62 por 100 dijo que les habían tocado de forma sexual y el 20 por 100 notificó haber sido violadas, o sufrido intento de violación o agresión en el trabajo.

Otros estudios han hallado que aproximadamente el 50 por 100 de las mujeres han sufrido acoso sexual en el trabajo. Y al menos una experta dice que es incluso peor. Nunca he conocido a una mujer que no haya sufrido acoso sexual en algún momento de su vida laboral.

Aunque el estudio Merit arroja algo de luz en lo que es claramente un problema social generalizado, se centra en el número de mujeres que han sufrido acoso sexual en el trabajo y no en lo que les ha pasado a consecuencia de ello. Las consecuencias del acoso sexual pueden ser profundas.

En el mismo año en que se hizo el estudio Merit, investigadores procedentes del Working Women’s Institute, en la ciudad de Nueva York, descubrieron que el 42 por 100 de las mujeres encuestadas, como María Julia, habían abandonado trabajos donde sufrían acoso sexual, y el 24 por 100 habían sido despedidas, bien por represalias por quejarse del acoso o porque el trabajo se había visto influido a consecuencia de ello.

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