Amarte a ti misma

El amor hacia una misma implica una aceptación incondicional que se puede cultivar y entrenar a través de la aceptación y la toma de consciencia, siendo un camino que sólo una misma puede recorrer.

El vínculo con una misma debe ser fuerte y estar basado en la confianza, formando así una base sólida de la personalidad. Para ello, es necesario potenciar el amor propio desde las emociones, los pensamientos y las acciones.

El ser humano tiende a castigarse e infravalorarse, tratando de buscar justificaciones que, lejos de potenciar el amor hacia una misma y la aceptación incondicional, alimentan la culpa, entrando en una dinámica de autocastigo.

Con mucha frecuencia, la mente focaliza la atención hacia las carencias, los defectos, lo que se considera incorrecto o se podría haber hecho de forma diferente, reforzando pensamientos opresivos y castigadores hacia una misma, prestándoles más atención que a los logros, los éxitos, las virtudes y los dones.

En lugar de focalizar la atención en lo que se cree desafortunado, inapropiado, o incorrecto, esta clave es una invitación a potenciar el amor hacia una, aceptando las conductas emitidas y abrazando los tan temidos errores.

Para ello, es necesario prestar atención al diálogo mental para poder ser observador de los pensamientos y así practicar un diálogo saludable y reforzador.

Amarte a ti misma

Para potenciar internamente el amor hacia una misma y así tener una relación saludable es importante

Aceptar las emociones sin juzgarlas

Es frecuente encontrar en el mundo interior de las personas miedos e inseguridades que acaban siendo emociones recurrentes que intentan ser camufladas, rechazadas o ignoradas, convirtiéndose en emociones de fondo y haciendo mucho daño.

Es, por lo tanto, necesario observar las emociones, los temores, los miedos y las inseguridades para poder reconocerlas tomando consciencia de su existencia y la fuerza con la que se manifiestan para poder abrazarlas y darles un lugar, aceptando su presencia sin juzgar el hecho de que estén, ni luchar contra ellas para reprimirlas.

Reconocer y aceptar las emociones hará que se puedan liberar; en caso de no aprender a hacerlo de forma individual, es probable que se culpe a la pareja de las emociones sentidas.

Valorarse una misma

Los demás valorarán a una persona en función de la valoración que esa persona se dé a sí misma, determinando así internamente su propio valor. Es por lo tanto de mucha importancia practicar la valoración hacia lo que una intuye, siente, piensa, hace y desea, reconociendo el valor propio interno y como consecuencia externo también.

Es importante valorarse como persona de forma incondicional simplemente por ser como se es y no por el personaje que se ha formado, es decir, el trabajo que tiene, el estatus social y cultural, los bienes materiales o los logros alcanzados. No obstante, eso no quita para que una pueda valorar sus conductas y reforzarlas internamente, valorar las cualidades positivas, valorar los logros y los éxitos, así como valorar las creaciones.

La valoración viene normalmente acompañada de respeto, siendo la valoración de la pareja proporcional a la valoración propia, trayendo consigo el sentimiento de sentirse merecedora y respetada. Si una no se valora, tenderá a culpar a la pareja a no valorarle y respetarle, creando un distanciamiento emocional.

Observar las intuiciones, sentimientos, pensamientos y deseos

La brújula interna se encuentra en las intuiciones y en los sentimientos, por lo que debería prestárseles más atención y llevarlas a la consciencia, para poder así obtener su valiosa orientación. Los deseos también han de ser escuchados, pues aportarán una información valiosa sobre una misma.

Uno sólo podrá amarse si se escucha y sigue esas directrices tan marcadas por la brújula interna en el mundo exterior. La pareja, al mismo tiempo, también tendrá esa orientación y ambos crearán una realidad en base a la dirección que sus brújulas internas les marquen.

Los pensamientos han de ser observados y analizados, viendo si van en sintonía con lo sentido y analizar si no lo estuviesen, los miedos, las creencias, las expectativas y los deseos. Cuando la pareja sigue un mismo recorrido, la relación avanzará; en cambio, si no está compenetrada, lo más probable es que la relación de pareja se vea afectada significativamente, pues es incompatible que una pareja trate de caminar en dos direcciones diferentes.

De no observar y escuchar la voz interior, se vivirá un conflicto en torno a la pareja, responsabilizándola de la dirección que han tomado.

Crear un diálogo interno saludable

Al prestar atención al diálogo interno, se puede observar que la mayor parte del diálogo mental tiende a focalizarse en los errores cometidos, en el juicio hacia una misma o los actos, creando un diálogo mental punitivo, opresor, enjuiciador y autocastigador, arrastrando a la persona a una frecuencia de tristeza, de dolor, decepción y miedo, encontrándose lejos del amor hacia una misma. La mente suele manifestar las emociones que se encuentran en la persona, por lo tanto cuando la mente retroalimenta la destrucción, es porque suele haber miedos e inseguridades detrás.

Así como las emociones alimentan la mente, la mente también puede tener un impacto en las emociones y por lo tanto contribuir a potenciar el amor hacia una misma.

Para ello, se puede observar con atención el diálogo interno con la finalidad de restarle fuerza al miedo y potenciar el amor a través de la transmutación de dicho diálogo interno. Lo podemos observar con mayor claridad a través de los siguientes ejemplos:
–Pensamiento: No me quiere, si no, no me hablaría así.
–Reforzamiento desde el miedo: Pues claro, lo más probable es que no me quiera. ¿Cómo va a querer a alguien como yo? Sus palabras muestran claramente que no me quiere, lo mejor es que me aleje, porque me va a hacer daño.
–Reforzamiento desde el amor y aceptación de las emociones: «Bueno pues sino me quiere, lo acepto, no puedo obligar a nadie a que me quiera, yo sí me quiero (…) Si me ha hablado de esa manera, será que tiene un mal día, vamos a hablar para aclararlo».

Si la persona no consigue establecer un diálogo interno saludable, tampoco lo tendrá con la pareja, por lo que, ante problemas de comunicación, se ha de trabajar el diálogo interno.

Quizá éste sea uno de los aprendizajes más básicos y al mismo tiempo más liberadores que la vida ofrece constantemente y que mayores beneficios trae consigo. El amor hacia una misma es algo que se cultiva cada día y a cada instante, a través de las emociones, los pensamientos y las conductas.

El objetivo de amarse a sí mismo sólo se obtendrá si la persona consigue amarse a través de cada emoción, cada pensamiento y cada conducta, para lograr así el amor hacia una misma sostenido en el tiempo.

Materializar el amor hacia una misma

El amor hacia una misma no sólo se manifestará a través de las emociones o los pensamientos, sino que se materializará en las conductas emitidas. Una persona que se ama a sí misma lleva a cabo una serie de conductas importantes en cada situación y además no permite que otras personas atenten contra su persona en forma alguna que considere una falta de amor.

Para ello, se deberán poner en acción las conductas necesarias para conseguir materializar el amor hacia una misma, como puede ser buscar la satisfacción de unas necesidades básicas, expresar lo que se siente, disfrutar, poner límites, valorarse, tomar decisiones, establecer unas metas y objetivos personales.

Para materializar el amor hacia una misma y así tener una relación de pareja saludable es importante

Cuidar de las necesidades básicas

Es imprescindible cuidar de las necesidades personales básicas. En pareja es frecuente abandonarlas para ocuparse de las necesidades del otro, dándoles prioridad sobre las propias, esperando y exigiéndole a la pareja que sea recíproco, perdiendo así ambos el bienestar y la armonía.

Cada una ha de ser responsable de sus necesidades y deben considerarse algo prioritario para una misma. Una vez satisfechas y solamente si así ha sido, se puede ayudar a la pareja en el cuidado de sus necesidades, lo que también ayudará a crear un buen vínculo basado en la empatía, el compañerismo y el amor.

Si en cambio una no consigue cuidar de sus necesidades básicas, no debería cuidar de las de la pareja, pues la relación no funcionará.

Divertirse y disfrutar

Aunque no lo parezca, la diversión es un punto fundamental donde se consigue alcanzar una expansión interna emocional. Por lo tanto, para alcanzar el amor hacia una misma, el disfrute debe estar presente.

Es frecuente observar en nuestra consulta, cómo muchas personas pierden la capacidad de disfrutar, no dedicándole tiempo a aquellas actividades con las que gozaban, dejando de disfrutar los momentos en pareja; pierden el disfrute en el ámbito laboral o simplemente no aprovechan cada instante presente del día a día, aunque no se haga nada que se podría considerar como extraordinario.

Es importante, por lo tanto, recuperar la diversión y el disfrute perdido y para ello quizá haya que reflexionar sobre aquello que a una le generaba una sensación de disfrute.

Ayudarán a potenciar el disfrute todas aquellas actividades en las cuales se manifiesten los dones, los talentos y las virtudes, siendo normalmente deseos que se suelen tener desde la infancia y en muchas ocasiones han sido reprimidos. Si una no consigue divertirse y disfrutar de su vida, tampoco lo conseguirá en pareja.

Expresar lo sentido

Saber expresar lo que se siente inevitablemente dirige a una hacia la libertad y otorga fuerza, en contra de lo que habitualmente se suele creer, motivo por el cual muchas personas suelen retener los sentimientos ocultos en el interior, generando dolor.

Expresar los sentimientos es una forma de amarse, pues ayudará a compartir lo que no es aceptable, a poner límites si es necesario y a tomar el lugar que a una le corresponde o simplemente a intercambiar emocionalmente el impacto que los actos o las palabras han tenido en una.

Las palabras, en definitiva, poseen un poder especial, si se comunican de forma armoniosa y adulta, llevando a la pareja a una unión aún más fuerte y por lo tanto a una mayor cercanía.

Es necesario expresar las emociones que una siente, pues es una forma de crear un precedente en la relación y así mostrar que las emociones son importantes en la misma.

Además, al hablar de las emociones se da lugar a que el otro también se abra y que por lo tanto se dé una toma de consciencia mayor, que además de dar lugar a una liberación emocional será algo terapéutico en sí mismo.

En caso de no conseguir expresar las emociones, es probable que se culpe a la pareja de no haber satisfecho las propias necesidades emocionales.

Poner límites

Tomar el poder propio aportará una conexión con la fuerza personal, seguridad en una misma y ayudará a poner límites a la pareja cuando se considere que se ha atravesado la línea de lo que se entiende como adecuado u oportuno, siendo una manera de hacerse valer y amarse a una misma.

Al no poner límites se entrega el poder personal a los demás de muchas diversas formas. Es habitual encontrar a personas que pierden su poder por no expresar o comunicar, quizá por vergüenza o, en otras ocasiones, por no entrar en conflicto, lo que les lleva a renunciar a los propios deseos, dejándose llevar por los demás, por no ser asertivo y coherente con lo que una quiere y expresa.

En otras ocasiones, para no perder el poder personal, la situación requiere poner una barrera de lo que es admisible para una y lo que no, haciéndoselo saber a la persona, no dejándose manipular o arrastrar hacia lugares no deseados.

Los límites, por lo tanto, se pueden poner a través de la palabra y de no hacerlo una se verá arrastrado en la conducta.

Si no se ha aprendido a poner límites, se responsabilizará a la pareja de ser una persona invasiva y poco empática o incluso egoísta, pero una tiene la capacidad de tomar su propio poder o de cedérselo a los demás. Nadie le puede quitar a una el poder personal, es una el que le entrega a otra persona ese poder.

Tomar decisiones

La toma de decisiones no suele ser un proceso cognitivo sencillo, pues implica tener en cuenta muchos aspectos y para ello normalmente se ha de tener confianza, valoración y seguridad en una misma, por lo que a las personas que no se aman a sí mismas les cuesta mucho tomar decisiones, algo que será absolutamente necesario en una relación de pareja pues, al no tomarlas y relegarlas sobre la pareja, impedirá seguir un rumbo propio.

Al tomar una decisión conviene tomarla con seguridad y ser coherente con dicha decisión, no cambiándola constantemente. Si una no aprende a tomar decisiones, recriminará a la pareja las decisiones tomadas.

Establecer metas y objetivos

Cuando una se ama, tiene una fuerza interior que hace que pueda establecer unas metas y objetivos realistas y dirigirse hacia ellas con determinación y firmeza. Esa contundencia dependerá del amor que una tenga hacia sí mismo, repercutiendo positivamente gracias a una identidad y personalidad sólidas.

Cuando una sigue con determinación su camino sabiendo lo que ha de hacer desde lo más profundo de su interior, se está amando a sí mismo con firmeza.

Es entonces cuando tiene que haber una compenetración con la pareja, para que así ambos puedan realizar lo que cada una ha de materializar en su camino, siguiendo una misma dirección.

Lo que bajo ninguna circunstancia deben hacer es renunciar a sus metas y objetivos internos marcados por su esencia, por seguir el camino de una pareja, pues una estaría renunciando a sí mismo.

Si una no consigue establecer sus propias metas y objetivos, culpará a la pareja de haber seguido los suyos.

 

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