Ayudar a un familiar enfermo sin que te afecte

Es fácil que a lo largo de tu vida te toque (o quizá ya te haya ocurrido) asumir el cuidado a un familiar o ser querido. Esta tarea requiere de sacrificios, tiempo y, sobre todo, de grandes dosis de paciencia.

Ayudar a un familiar enfermo sin que te afecte

Ahora bien, si la ayuda que recibe esta persona es la correcta, todo el esfuerzo vale la pena: los estudios demuestran que el apoyo emocional facilita la recuperación de cualquier enfermedad.

AYÚDALE A ENTENDER QUÉ PASA

Es importante que comprenda qué le está ocurriendo, qué trastorno sufre, sus limitaciones y qué puede hacer él para ayudar a controlar la enfermedad.

¿Por qué? El desconocimiento genera dudas, miedos, vergüenza, desesperación y afecta negativamente la evolución de la enfermedad. Si entiende que de él (o de ella) depende en gran parte su buena salud, seguirá los consejos médicos y los tratamientos con mayor responsabilidad.

¿Cómo? Protégele sin mentir.
Decidir si el enfermo está preparado para recibir una mala noticia, o una información dolorosa, no siempre es fácil. La primera opción tiene que ser siempre decir la verdad, aunque en ocasiones puede tener consecuencias devastadoras. Valora su situación, su madurez, y las posibles consecuencias.

QUE SEPA QUE ESTÁS AHÍ

Aunque puede estar viviendo un momento difícil y complicado, percibir una actitud positiva y colaboradora es fundamental para superar (y afrontar) la enfermedad. Recuérdale que estás a su lado, y que, en poco tiempo, la situación se irá normalizando.

¿Por qué? Si pierde la confianza y deja de luchar, puede que su organismo también se rinda. Los estudios demuestran que una actitud positiva mejora la evolución de numerosas enfermedades.

¿Cómo? Acércate sin invadir. Estás sacrificando tu vida por los cuidados que ofreces a ese familiar que te necesita pero ten en cuenta que él también necesita su intimidad, su poder de decisión y su espacio, por limitado que sea. Es importante que lo respetes.

DALE TIEMPO PARA ADAPTARSE

Tras el diagnóstico de una enfermedad grave, o un accidente con secuelas, el enfermo (o paciente) suele pasar un proceso similar al duelo que se experimenta tras la pérdida de un ser querido (negación, rabia, tristeza y aceptación). Aunque en algunos momentos sea duro también para ti, debes dejarle pasar por todas estas fases.

¿Por qué? Si el proceso de asimilación ha sido adecuado, llegará a la última fase, la aceptación y la normalización de la situación.

¿Cómo? Comprende sin reprimir. Intenta ponerte en su piel: entiende, por ejemplo, que la rabia es una parte esencial del duelo. Evita presionarle y ten en cuenta que a veces solo necesita sentirte cerca.

DEJA QUE SE EXPRESE

Es común que un enfermo no entienda del todo su situación, que no la acepte, que sienta vergüenza, que lo viva con tristeza, con rabia, miedo, o impotencia o, simplemente, que sienta que no es justo lo que le ha pasado o le está pasando. Debe poder abrir su corazón y compartir todos estos sentimientos con alguna persona cercana.

¿Por qué? Reprimir las emociones dificulta la recuperación. Por el contrario, favorecer una buena comunicación siempre ayuda en positivo.

¿Cómo? Escucha sin aconsejar. Muchas veces se intenta ofrecer siempre la solución, el consejo más acertado, pero en ocasiones la persona a la que cuidamos solo necesita a alguien que le muestra comprensión, que no lo juzgue y que sepa escuchar sin aconsejar.

ANÍMALE A SUPERAR METAS

Tener obligaciones, aficiones, una tarea que le obligue a levantarse por la mañana y sentirse útil…. le dará motivos para seguir luchando.

¿Por qué? Buscar un «motor» no siempre es una tarea fácil, pero sí necesario para mantenerse vivo, útil, en el camino de la recuperación.

¿Cómo? Apoya sin presionar. Aconséjale qué hacer pero sin obligarle a nada. Deja que sea él o ella quien decida en qué momento está preparado para hacer cosas nuevas.

Tú también cuentas… mímate

• Cuando el enfermo se resiente…
Cuidar a una persona enferma implica muchas veces dedicar todo el empeño a conseguir que remonte. Esto puede llegar a ser agotador y minar la fortaleza y el empuje de cualquiera.

Hazle entender que necesitas de su colaboración, que se le puede apoyar, pero él (o ella) tiene que querer luchar para superar la situación.
• Es importante que estés bien.
Debes cuidarte, lo primero por ti, y también por la persona a tu cargo. Si caes enferma no podrás seguir atendiendo a ese familiar. Así que es importante que no descuides tu salud.

Busca tiempo para tus aficiones, delega los cuidados en algún familiar, haz deporte (o al menos camina un poco cada día), aliméntate bien y descansa.

 

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