De la mano de la ciencia

Independiente de cualquier tipo de creencias o ideologías, el fomento de esta nueva forma de pensar viene de un aliado inusual.

De la mano de la ciencia

La neurociencia está presentando grandes pruebas de que el cerebro es plástico y está dotado de una capacidad permanente para reorganizarse con cada nueva experiencia.

Ahora sabemos que la descarga neural puede conducir a cambios en las conexiones neuronales, y la experiencia cotidiana justamente conduce a cambios en la primera.

Los cerebros de los violinistas, por tomar un ejemplo, en efecto cambian a medida que perfeccionan sus habilidades.

Así también sucede con los cerebros de los taxistas, cuyo sustento depende de la nitidez de su memoria.

Asimismo, a través de una práctica repetida en centrar la atención, los meditadores pueden fortalecer los circuitos neuronales implicados en el control voluntario de la atención.

Diversos estudios sugieren que la vida religiosa o monástica no es un requisito; incluso sesiones breves y regulares de meditación pueden aportar beneficios sustanciales.

Tampoco es necesaria la creencia en el budismo. Podemos hacer una gran diferencia en nuestra vida si comenzamos con 30 minutos al día.

Al mantener la práctica hay un goteo de puntos de vista… y gota a gota se llena un vaso.

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