Depresión: superarla y no recaer

Exigentes con ellas mismas y muy sensibles. Estos rasgos convierten a la mujeres en el blanco de las tristezas. Pero volver a sonreír es posible.

Depresión: superarla y no recaer

Sabes qué tipo de persona es más vulnerable a sufrir una depresión? Según los médicos, aquella que intenta dar el 100% tanto en casa como en el trabajo y al final del día no le queda ni un minuto para ella, se carga de responsabilidades, se implica emocionalmente en todo lo que hace, suele darle muchas vueltas a la cosas…

Un perfil que encaja perfectamente en el de muchas mujeres. De hecho, la depresión afecta el doble a ellas que a los hombres y es uno de los trastornos más frecuentes entre féminas de 40 a 60 años que son amas de casa y trabajadoras a la vez.

¿Por qué se recae tan facilmente?

Los casos de depresión no han dejado de aumentar en los últimos años. Las cifras lo dejan bien claro: una de cada siete personas que acude a las consultas de Atención Primaria sufre el trastorno. ¿Es peor ahora el mundo en que vivimos?

Es cierto que la crisis económica o la incorporación de la mujer al mundo laboral son factores que han influido, pero también es verdad (y esto sí es positivo) que ya no se asocia el hecho de ir al psiquiatra con el tabú de la locura, por lo que ahora se diagnostica más.

Asimismo, vivimos en una sociedad en la que cada vez hay más gente que se siente sola y busca ayuda profesional.

Si antes los médicos tenían que esforzarse para hacerle entender a alguien que tenía una enfermedad y necesitaba tratamiento, ahora la gente está mentalizada». Y esto es bueno porque para dar el paso de pedir ayuda primero hay que reconocer que se tiene un problema.

Lo más difícil para un médico es distinguir realmente entre una personalidad depresiva (la del típico pesimista), la distimia (parecida a una depresión, pero menos intensa) y la depresión propiamente dicha, en la que pueden aparecer síntomas tan serios como las tendencias suicidas.

Cuando se determina que sí es una depresión, hay que aclarar de qué tipo:
• Endógena (interna): la causa es bioquímica y suele ser hereditaria. Se cura en la gran mayoría de los casos con tratamiento farmacológico.

• Exógena (externa): si se analiza el contexto, siempre hay un «culpable» detrás del trastorno: dificultades económicas, romper con la pareja… En este caso la medicación puede ayudar, pero si no se cierra la herida que ha provocado ese estado de tristeza y se supera el problema, resulta difícil curarse. Hoy en día, el aumento de los casos de depresión se debe sobre todo a este tipo.

¿Psicólogo o psiquiatra?

Antes de pedir hora en una consulta, tú misma puedes reflexionar y ver si tu tristeza tiene un origen claro o si, de lo contrario, se ha presentado sin motivo aparente. El psicólogo y el psiquiatra son profesionales complementarios. La diferencia entre uno y otros es que, mientras el primero se ciñe a los aspectos de la conducta y utiliza la psicoterapia, el psiquiatra combina la palabra con el tratamiento farmacológico.

• Elegir el profesional idóneo. A la hora de tratar una depresión endógena, la terapia psicológica no funciona ya que no hay una causa externa que origine el trastorno, mientras que un fármaco concreto podría solucionar ese «desequilibrio químico». Ahora bien, cuando el desencadenante de la enfermedad es una situación como una separación matrimonial o la muerte de un ser querido sí que es valiosísima la terapia de un psicólogo que te dé herramientas concretas para superar el trance y salir adelante.

• Siempre hay que escuchar. Es cierto que la aparición de nuevos medicamentos ha supuesto un gran avance para tratar la depresión, pero puede ocurrir que, por confiar demasiado en la medicación, el psiquiatra descuide la relación con el paciente, siendo esto lo que más podría ayudar.

 

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