Desconéctate

El trabajo es una actividad que nos ocupa muchas horas. Aprender a poner límites es necesario para poder disfrutar del resto de nuestra vida.

Desconéctate

Establece prioridades

Cuando tenemos muchas tareas lo más adecuado es establecer un orden de actuación para no agobiarnos. Hay que seleccionar las imprescindibles y, después, si es posible, ocuparse de las otras. Y, siempre, perdonarse cuando uno se equivoca.

Céntrate en el ahora

Una vez seleccionadas las tareas hemos de centrar la mente en la que estamos desarrollando. Es necesario entrenar nuestros pensamientos para que no salten de una tarea a otra, porque esto genera una ansiedad que es incompatible con la eficacia.

Aprende a delegar

En ocasiones habremos de vencer nuestros temores y autoexigencias y aprender a pedir ayuda. Con frecuencia, lejos de importunar, el otro agradece nuestra confianza. Además, es necesario admitir que por mucho que queramos no podemos llegar a todo.

Cuando uno se excede en sus cometidos y no delega, es difícil que consiga desconectar del trabajo y, por tanto, desprenderse del estrés.

Esto es lo que le sucede a Sandra que necesita urgentemente aprender a delegar y a marcar límites en sus tareas.

En esta situación, lo más recomendable es recurrir a un profesional de la psiquiatría o de la psicología para que nos ayude a reducir la tensión y enseñe a manejarla. Pero también es aconsejable tener en cuenta los siguientes puntos:

Ten claros tus cometidos: Para no excederte, reflexiona y elabora una lista con tus tareas. Detalla todos los cometidos que son de tu competencia y deja fuera todo aquello que no lo sea.

Permite que los otros se responsabilicen de su trabajo: Préstales ayuda en una tarea que desconozcan, y, después, deja que cada uno asuma su trabajo. Si se equivocan, dales la oportunidad de que lo solucionen para que así aprendan.

Identifica como te sientes: Al principio te sentirás raro o considerarás que estás haciendo dejación de tu responsabilidad. En esos momentos vuelve a leer la lista para recordártelo y mantenerte firme.

Desconecta del trabajo: Disciplínate en no pensar en el trabajo una vez terminada tu jornada laboral. Procura no hablar de problemas laborales con tu pareja y amigos.

Busca distracciones: Vincularte a alguna actividad que te guste contribuirá a mantener tu mente ocupada y evitara que pienses en el trabajo. Pero date tiempo, no esperes cambios el primer día.

 

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