Descubre tus dones

Si no descubrimos qué nos hace felices, corremos el riesgo de convertirnos en una persona insatisfecha sin ni siquiera saber por qué.

Descubre tus dones

¿Recuerdas qué te fascinaba hacer de niño? Identificar y desarrollar tus talentos innatos te permitirá trabajar en lo que de verdad te gusta.

Ganarnos la vida haciendo lo que nos gusta es una de las premisas de la felicidad o la realización personal.
Suena utópico, en principio, porque muchas veces pensamos que para sobrevivir estamos condenados a trabajar. ¿Recuerdas ello de ganarás el pan con el sudor de tu frente. Pues esta creencia irracional y negativa, instalada en muchos de nosotros, puede llegar a convertirnos en personas insatisfechas y hastiadas por las obligaciones diarias.

¿Por qué no dedicarnos a lo que realmente nos hace sentir bien, o al menos empezar a ir en esa dirección? Muchas veces el problema es que ni siquiera sabemos qué es aquello que nos gusta o se nos da bien. Estamos demasiado ocupados pensando con qué actividad ganaremos más dinero, o qué está de moda hacer, o cómo lograríamos hacer sentirse orgullosos a nuestros padres a nuestra pareja…

No se trata de cambiar tu vida de la noche a la mañana, quizá en principio sólo encuentres una afición que te hace sentir mejor contigo mismo y, dentro de un tiempo, ¿quién sabe? El caso es que con ella te resultará más fácil encaminarte hacia aquello que (a ti en particular) puede proporcionarte la felicidad.

¿Cuál es tu talento innato?

Un don o talento es innato; la habilidad es algo que desarrollamos con tiempo y empeño.
Necesitamos recordar y sacar a la luz cuál es el don que nos ha tocado genéticamente, porque así sabremos qué ocupación nos haría felices.

Nuestros verdaderos talentos se manifiestan en la infancia, pero la mayoría de las veces no se potencian en el aprendizaje.

Muy pocos adultos reconocen los dones de los niños, sus capacidades genéticas para hacer algo bien. En la infancia los padres intentan desarrollar aquellas habilidades que consideran prácticas, e infravaloran otras que gustan a sus hijos. En el colegio el panorama no suele ser diferente: esta línea de aprendizaje nos acompaña durante el resto de nuestra vida. Así, nuestros dones o talentos permanecen ocultos. Ojo: no es que desaparezcan, pero olvidamos que están ahí y a veces nunca los ponemos en marcha.

¿Qué hay dormido en ti?

¿Quieres averiguar qué es aquello que has dejado dormido en tu interior? Toma lápiz y papel y apunta todo aquello que te gustaba hacer desde que tienes uso de razón. Aquello con lo que disfrutabas, con lo que te sentías feliz, no pienses que es una tontería, cualquier detalle vale: acariciar a tu gato, bañarte en la piscina, mirar a la gente… Piensa en tres etapas de tu vida: la niñez, la adolescencia y la primera etapa de adulto.

Apunta tus sensaciones y saca conclusiones

Utiliza una hoja para cada actividad que apuntes. En el margen izquierdo, escribe las «sensaciones» que te provocaba hacer esa actividad y por qué te gustaba. Por ejemplo, si apuntas montar en bicicleta, puede ser: la sensación de libertad, o la de alejarte del resto de la gente, o la velocidad… En el margen derecho escribe las «conclusiones» que sobre ti hayas sacado, por ejemplo: necesitabas ser independiente y ver cosas nuevas.

Sigue la pista de los que te gustaba de niño

Es fácil pensar que en el fondo a todos los niños les gustan las mismas cosas: dibujar, cantar, nadar… pero no es cierto. Desde la infancia los niños ya manifiestan sus preferencias, y no son las mismas en todos ellos, pero aun así, cuando coinciden lo hacen por diferentes razones, y estas razones suponen la primera pista a su originalidad, es su punto de vista único, su don.

Enfócate hacia el futuro

1. Imagínate que durante toda tu vida te has dedicado a hacer lo que más te gusta. ¿Dónde estarías ahora? ¿Cómo sería tu vida? Apunta tus ideas y describe hasta dónde hubieras llegado.
2. Repite el ejercicio ahora 5 años después. Estas «historias posteriores de éxito» sirven para pensar cómo sería nuestra vida una vez cumplidos nuestros sueños y revelarnos nuevos aspectos propios.
Pasa a la acción
No tienes por qué hacerlo de golpe, no tienes que tratar de sustituir tu vida por aquella que has imaginado, probablemente gastarías todas tus fuerzas en ese empuje y no te quedarían más para continuar. Se trata de volver a despertar aquella pasión, de tomarte unos minutos al día, y tú mismo irás necesitando hacerlo más y más.
Veamos un ejemplo
A Ana lo que más le gustaba era escuchar a escondidas las conversaciones de los mayores: «Ver qué les gusta a las personas. Esto tiene que ver con los diálogos, lo que ocurre en el interior de cada uno y se manifiesta con palabras». Cuando le tocó imaginar su futuro pensó: «Como también me gustaba ayudar a la gente a resolver sus problemas, me hice psicóloga para lograrlo».

Ponte en marcha

Competir, aprender, encontrar el sentido de la vida, ganar. ¿Qué te motiva a tomar el camino hacia tus sueños? Descubrirlo te hará más fácil avanzar.

Nadie te obliga a perseguir un sueño, no es como pagar a Hacienda, dar de comer a tus hijos o hacer los deberes del colegio… Nadie espera que pongas en práctica tus sueños; así pues, estamos solos en esta tarea.

Aprovechar el potencial que tenemos está totalmente en nuestras manos. Nadie nos va a ayudar a buscar nuestros dones ocultos, por eso se nos presentan tantas dificultades cuando seguimos impulsos tales como escribir una novela, aprender un idioma, probar con la fotografía…

Somos nosotras mismas quienes tenemos que encontrar la motivación que nos sirve, así como preparar un ambiente propicio para llevar a cabo nuestros sueños.

¿Qué es lo que tira de ti?

Una vez intuido el camino que queremos seguir, conviene encontrar la motivación adecuada para recorrerlo sin desfallecer.
No a todo el mundo nos motivan las mismas cosas. ¿Cómo saber cuál es el método que mejor te va a ti? Valora los que apuntamos en el cuadro y puntúalos del 1 (para el que menos te funcione) al 5 (para el que mejor te funciona). A partir de ese momento sabrás cuál es la forma más efectiva de motivarte. Es muy importante averiguar qué se necesita para rendir al máximo. Porque utilizar el estilo motivador de otra persona lo único que nos reportará será, probablemente, frustración.

Combate el desorden

Suele ser muy difícil quitarlo de encima, porque de alguna manera el desorden son proyectos que nos hemos dejado por hacer y que nos crean una ilusión de actividad. Esa silla que queremos arreglar y pintar, esas láminas que pretendemos enmarcar, ese jersey que vamos a empezar a tejer…

Las cosas por hacer nos impiden hacer lo que realmente importa. Todos esos planes y esa necesidad de ordenar nos hacen creernos demasiado ocupados para comenzar a poner en marcha nuestro planes.

Necesitamos deshacernos de aquello que no nos sirve, porque esa sensación de calma y espacio es importante para comenzar la siguiente fase de tu vida, para dejar sitio al trabajo que realmente te gusta.

Concluye los planes pendientes

Organiza el desorden lo menos posible, es decir, ordena los documentos importantes; el resto tíralo o déjalo como está. Tratar de ordenar todo lo que tienes te llevaría toda una vida.
• Pon las cartas boca arriba: Date un paseo por tu casa y apunta todas aquellas cosas que fueron proyectos y aún no han sido realizados por ti. Una vez tengas tu lista, pon una fecha para llevarlos a cabo. Lo que sabes desde un principio que nunca lo vas a realizar, tíralo sin más. No pierdas tiempo ni espacio con falsos sentimentalismos.
• Conviértete en una buena persona: Si eres incapaz de tirar, seguro que encuentras a alguien (persona u organización) que haría un uso mucho mejor que tú.
• Pasa la pelota: Guarda todas esas cosas que no te pertenecen y avisa a sus respectivos dueños de que tienen que ir a recogerlas. Quédate con las cosas que de verdad tienen un gran valor sentimental, que sirven para hacerte sentir bien cada vez que las miras. ¡No pueden ser muchas!

Identifica lo que te motiva

• La espiritualidad: creer que hay algo más que da sentido a nuestra vida y que nos empuja a conseguir lo que nos proponemos.
• La reprimenda: necesitar que una regañina para seguir en el camino y sentirnos acompañados.
• La competición: para superar a quienes tenemos cerca o, mejor aún, para superarse a uno mismo.
• La venganza: lo que nos motiva es pensar en la rabia de nuestros «enemigos» ante nuestro éxito.
• El miedo: el miedo a no conseguir lo que queremos es, paradojicamente, lo que nos empuja.
• La vergüenza o la culpa: por no hacer lo que nos hemos propuesto.
• El aprendizaje: aprender sobre el tema qué nos interesa, mejorar como personas, ser más completos.
• El pensamiento positivo: confiar en uno mismo y en la vida, repetirnos que conseguiremos nuestra meta.
• El premio, la ayuda de los amigos, recibir muchas alabanzas, actuar con osadía…

¿Qué te detiene?

Estás muy ocupada, tienes cosas más importantes que hacer, te consideras poco constante… Identifica las resistencias que impiden que tu luz brille.

Por qué nos cuesta tanto encontrar

la energía necesaria para luchar por nuestros sueños y mantener esa energía hasta verlos hechos realidad? ¿Qué pasa si por alguna razón no puedes llevar a cabo nada de lo que te propones para despertar tus sentidos? Eso no significa que hayas fracasado, ni que careces de talentos o dones concretos. Todo lo contrario: significa que estás poniendo en marcha una resistencia. Cada vez que te rindes es porque algo en tu interior ha decidido frenarte.

La resistencia tu escudo sobreprotector

Cuando nos enfrentamos a cualquier cambio o decisión que tomar, suele aparecer una «resistencia», que no es otra cosa que un elemento genético que poseemos y que nos impide llevar a cabo una transformación. Algo en nuestro interior se revuelve incómodo cada vez que pretendemos hacer algo emocionalmente arriesgado. Lejos de lo que pudiera parecer, la resistencia no es algo que nos hace más débiles, no es un miedo inútil; al contrario, nos previene de aquello que puede amenazarnos, es sumamente humana e incluso beneficiosa en ciertos momentos. ¡Pero no en todos!: en tu mano está tomar partido.

Cómo engañar a la resistencia

No todos tenemos la misma manera de comenzar un proyecto; si eres de los que la resistencia suele frustrarle todos los intentos, prueba con estas tácticas:
• Empieza haciendo un esfuerzo tan pequeño que tu resistencia no se vea en la necesidad de despertarse: lee sobre el tema, pregunta…

• Ama cada una de esas pequeñas partes. Tienes que amar la parte más pequeña de lo que haces; de lo contrario nunca serás bueno en algo. Si echas un vistazo a la unidad más pequeña de aquello para lo que estás dotado, sentirás ese amor, la parte más pequeña atrae como un imán. Como dijo un famoso arquitecto, «Dios está en los detalles».

• El amor se convierte en deseo y el deseo mata todo tipo de resistencia.

• Protégete contra el olvido con desencadenantes externos que te recuerden lo que estás haciendo. Estos pasos te sacarán de la inercia, te brindarán la energía y la excitación que experimentamos cuando hacemos algo que nos gusta. En nuestro interior llevamos todo lo necesario para esquivar a la resistencia y para realizar bien aquello con lo que disfrutamos, para desarrollar nuestros dones.

La ayuda que te falta

Una de las contrariedades de perseguir un sueño es que tarde o temprano podemos quedarnos estancados por falta de información. Todos los planes tienen lagunas, pasos que no se pueden dar porque sencillamente no sabemos cómo. Entonces es necesario un método para investigar, o si no te gusta la palabra «investigar» puedes utilizar la de «búsqueda de ti mismo».

Buenas ideas sólo para ti

Dedicarse a aquellos dones que permanecían dormidos implica buscar información y barajar diferentes ideas. Los siguientes lugares, algunos menos ortodoxos que otros, son fuentes seguras de ideas, inspiración e información:
• Convoca una reunión de amigos: Es el método más sencillo y divertido. Manifiesta tu deseo y a qué obstáculos te enfrentas para llevarlo a cabo. Inmediatamente obtendrás una lluvia de ideas. Después puedes relacionarte con otros amigos que estén cerca de tu nueva vida y puedan ir abriéndote puertas y caminos.

• Visita una biblioteca: En ellas no sólo se encuentran libros, sino también un gran número de artículos de revistas y manuales. Si nos sumergimos en el tema que nos interese y leemos, o simplemente ojeamos, aquellos artículos que se ha escrito sobre ellos, veremos que mucha información se repite: nombres, lugares, temas…

• Asiste a conferencias, asociaciones, ferias o exposiciones: Resulta muy beneficioso apuntarse a congresos dedicados a una actividad en concreto. Muchas asociaciones organizan reuniones desenfadadas e interesantes. Unirse a una asociación, además de ofrecerte la posibilidad de conocer gente, te permite viajar. Las ferias profesionales o exposiciones no resultan tan personales, pero son una auténtica mina de información y de recursos.

• Haz consultas on-line: Los nuevos medios de comunicación suponen la auténtica revolución de la información. De forma sencilla y rápida se ha abierto un nuevo universo donde prácticamente cualquier tema que nos interese está a nuestro alcance.

• Trata con vendedores: Saben mucho sobre un tema en concreto y siempre están dispuestos a colaborar.

• Apúntate a un curso: En las escuelas y universidades existe un sinfín, dirigidos a adultos con una gran variedad de horarios. Hecha un vistazo a aquellos que te interesen y no te cortes en apuntarte.

• Escribe cartas: Una de las mejores formas de conseguir información consiste en escribir una carta directamente a alguien experto en la materia de tu interés. También puedes escribir un e-mail, suele ser más fácil responderlo.
• Pon un anuncio personal: No sólo se utilizan para encontrar pareja, también para relacionarse con personas unidas por los mismos intereses. Además, también existen los foros en Internet, que facilitan hacer amigos y poder formar un grupo de apoyo para tus sueños y deseos.

Formas de resistirse al cambio

¡No te excuses en que eres perezosa o estás cansada!

La resistencia al cambio suele aparecer con diferentes disfraces, algunos muy comunes son los siguientes:
• Creer que se está muy ocupada, demasiado para llevar a cabo aquello que realmente deseamos.

• Creer que se es perezosa. A veces nos engañamos a nosotras mismas haciéndonos creer que somos perezosas para comenzar a llevar algo a cabo, pero no es verdad, porque si para otros hechos de tu vida rechazas la pereza, en este caso concreto no es la pereza lo que te frena, es la resistencia.

• Creer que quizás no se desee lo suficiente. Falso, a veces el simple hecho de desear algo con fuerza es lo que nos frena.

• Creer que de repente, te aburre. Si te encuentras implicada en un proyecto que te entusiasma y de repente te aburres, es que algo ha desviado tu atención, ese algo probablemente sea tu resistencia.

• Creer que tienes cosas más importantes que hacer, o decir que eso de los talentos innatos es cosa de niñas y que tú ya eres mayorcita para juegos.

 

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