¿El abuelo tiene celos?

Los abuelos ya no son como los de antes. Disfrutan de sus nietos y a veces sienten celos de que los niños muestren más cariño con la abuela.

¿El abuelo tiene celos?

Los parques de las grandes ciudades están llenos de parejas de abuelos que pasean con sus nietos. La incorporación de la madre al mundo laboral ha propiciado esa imagen y también que los mayores se conviertan en los encargados de su cuidado y su crianza, pasando más tiempo con los niños que sus propios padres. Se trata de relaciones positivas y gratificantes para todos…

Hasta que aparece el fantasma de los celos. Celos entre los padres y los abuelos, celos entre abuelos paternos y maternos, e incluso, celos dentro de la propia pareja de abuelos, que sin darse cuenta se disputan el cariño del nieto.

Las abuelas siempre son adorables

La abuela representa un personaje protector y lleno de amor, al menos así es cómo la muestran en numerosos cuentos infantiles. En la vida real, ese papel es menos idílico pero sigue siendo un patrón similar.

A los ojos de los nietos, ellas son esos seres maravillosos que nunca se cansan de besarlos y acariciarlos, que les conceden la mayoría de caprichos, son indulgentes con sus travesuras y flexibles en la aplicación de las normas.

El regazo de la abuela se convierte en un lugar donde parece que nada malo pueda suceder. Y, ante eso, ¿cómo puede competir el abuelo? Evidentemente no se trata de competir, sino de que él encuentre su papel y comprenda que su aportación es igualmente valiosa.

Ellos representan sabiduría y moral

El abuelo suele pensar que ocupa un puesto secundario en la vida de su nieto o nieta, frente a la hegemonía de padres y abuela. Pero a los ojos de los niños no es así: de ellos reciben amor, cuidados, amistad, tiempo y valores morales.

Son muchos los hombres que logran establecer con sus nietos relaciones estrechas basadas en la camaradería y la confianza.

No es raro ver a un niño en el parque o en el autobús contándole al abuelo sus secretos, haciéndole todo tipo de confidencias, explicándole sus problemas y narrándole sus travesuras como un amigo más.

Y es que muchas veces tanto los padres como la misma abuela están demasiado ocupados con sus responsabilidades. El abuelo suele disponer de más tiempo libre para jugar, pasear, ir al parque y hasta compartir aficiones.

Ante la mirada infantil, esa persona es un pozo de sabiduría y experiencia. No es de extrañar que algunos adultos confiesen que han heredado de sus abuelos aficiones como los trenes, la pesca o la filatelia.

Una contribución imprecindible

A algunos hombres les cuesta acercarse afectivamente a los niños por miedo a mostrar una actitud excesivamente débil o tierna. Sin embargo quienes caen en ese error suelen arrepentirse.

Para romper esa barrera, hay dos estrategias muy efectivas: realizar actividades de grupo y asignar tareas.

Si el abuelo no tiene iniciativa propia, se le puede pedir que asuma tareas, como que vaya a buscar al pequeño al colegio, que lo lleve a pasear o que lo acompañe a las actividades extraescolares.

Del trato continuo surgirá una estrecha relación, que también puede favorecerse con gestos tan familiares como explicar a los nietos anécdotas y travesuras de sus padres cuando eran pequeños.»

Cuando existe una buena relación entre nieto y abuelo, el pequeño suele «heredar» muchas aficiones y hobbies de la persona mayor

Tener nietos, todo un acontecimiento vital

• Un estudio realizado entre dos mil personas reveló que ser abuelo es -junto con el primer noviazgo, el primer empleo, la primera paternidad y la muerte de algún familiar- uno de las experiencias vitales fundamentales en la vida de las personas.
• Suele ser mejor la relación de los niños con sus abuelos maternos, según se desprende de la encuesta. ¿La razón? Al parecer, es común que la madre mantenga un
contacto más continuado y estrecho con sus padres y que estos hagan mayores esfuerzos para intensificar y propiciar esos contactos familiares.
• En el 20% de los hogares españoles conviven personas de tres generaciones distintas. En muchos de esos casos, el abuelo suele ser el sustituto de los padres cuando estos se van a trabajar y se encargan de cuidar a los pequeños de la casa.

 

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