El perfeccionismo es una trampa

¿Tienes claros los objetivos que dan sentido a tu vida y, sin embargo, te sientes estancada, sin fuerzas o temerosa de no alcanzarlos?

El perfeccionismo es una trampa

El perfeccionista es aquel que siempre abandona sus planes con la excusa de que nunca encuentra la oportunidad ideal para realizarlos.

Si no está seguro de que el proyecto saldrá bien, no se pone manos a la obra.Y suele pensar: «No voy a aceptar ese empleo porque no estoy seguro de que vaya gustar», o «Hoy no estudio porque me duele la cabeza y no estoy al cien por cien de mis facultades». Lo explica bien la siguiente historia de la tradición sufí: El profesor Nasrudín, ya de mediana edad, conversaba con sus amigos mientras tomaban un té y les contaba cómo había emprendido un largo viaje para encontrar a la mujer perfecta con quien casarse.

Les decía: —Primero fui a Bagdad y allí había estupendas mujeres. Conocí a varias y entre ellas encontré a una mujer genial: amable, inteligente, refinada, con una gran personalidad… -¿Por qué no te casaste con ella?, le preguntaron sus amigos. —No era completa —respondió el soltero—.Al cabo de un tiempo fui a El Cairo; allí conocí a otra mujer realmente buena: sensible, guapa, cariñosa… —¿Por qué no te casaste con ella?, dijeron los amigos.
—No era completa —respondió de nuevo Nasrudín—. Entonces me fui a Samarcanda. Allí por fin encontré a la mujer de mis sueños: lista, creativa, hermosa, culta, sensual, delicada y hasta espiritual.
-¿Y por qué no te casaste con ella?, insistieron sus amigos. —¿Pues sabéis por qué? Ella también buscaba a un hombre perfecto.

Las dudas nos estancan

Como en el cuento sufí, el perfeccionismo nos impide seguir adelante, y es algo mucho más común de los que nos imaginamos. Cada vez que una emoción desagradable nos impide dar un paso más en nuestros objetivos, debemos analizar nuestra tendencia a querer ser perfectos.

Un ejemplo clásico son las dudas. ¿Has dejado alguna vez de tomar una decisión porque no lograbas deshacerte de las dudas?

El perfeccionista se niega a tomar una decisión si no disipa antes todas las dudas, porque se dice a sí mismo: Sería terrible si tomo una decisión equivocada. O lo que es lo mismo: Debo tomar la decisión perfecta.

Ese tipo de pensamiento abre la puerta a la obsesión de la duda. ¿Has dejado alguna vez de hacer algo porque no estabas, de humor para hacerlo? El perfeccionista se dice: «Como estoy desanimado, no voy rendir de la mejor manera, así que mejor hoy no me meta en la tarea».

Cuando el deseo de perfección es demasiado grande, uno tiende a decirse: «No puedo hacerlo suficientemente bien».

Esta es la peor actitud posible. En la vida de cualquier persona, los momentos ideales en los que uno se encuentra en plena forma para una tarea son raros. Es mucho mejor ponerse manos a la obra aunque sólo podamos realizarla al 25 por ciento de nuestra capacidad.

Mañana podremos seguir y aportar quizás un resultado mejor. Si dejamos que el perfeccionismo nos detenga hoy, es posible que mañana justifiquemos también abandonar por completo.

Mucha gente quiere hacer determinadas cosas perfectamente pero, si convierte esa preferencia en una demanda, se encontrará frecuentemente decepcionado. No estaremos nunca satisfechos si nos exigimos constantemente unos niveles de rendimiento ideales.

Avanzar paso a paso

En el momento en que nos entren tentaciones de abandonar o posponer una tarea porque no nos encontramos en plena forma, vale la pena que valoremos que los grandes logros se consiguen paso a paso.

Cualquier avance que obtengamos en los días malos, por pequeño que sea, significará un enorme salto a nivel psicológico, y después a nivel práctico.

Porque, de alguna manera implícita, nos estamos diciendo a nosotros mismos: «Si puedo avanzar aun estando en malas condiciones, qué no podré hacer cuando me encuentre bien». Para los grandes logros es más útil la perseverancia que la mera capacidad.

Poco a poco se llega a donde deseamos arribar. Lo mejor es dar sencillamente lo que podamos en ese día y volvamos mañana a la tarea. Este tipo de actitud nos permitirá desencallarnos en los momentos de bloqueo y librarnos del inútil perfeccionismo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.