Entra en acción

Cuando quieres algo piensas en ello. En tu cabeza se gesta una idea, eso está bien, y pensar en positivo es importante.

Entra en acción

Pero de nada te sirve pensar bien si después no consigues traducir tu pensamiento en acciones prácticas que te lleven a alcanzar tus logros o a hacer las cosas que tú quieres.

La dificultad, por tanto, no está sólo en aprender a pensar de una forma positiva, sino en la forma en cómo lo vas a hacer, estás realizando una acción.

Pensar es la primera parte de una acción que, posteriormente, se completa con tu actitud. Así que, no demores más. Ponte manos a la obra y pasa a la acción.

Allana tu camino

Cuando pensamos que las cosas buenas sólo se consiguen con un gran esfuerzo, en realidad estamos tirando piedras delante nuestro. Puedes creer que sólo llevar después a la práctica este positivismo, de una forma eficaz.

Para ello, es muy importante comprender que el pensamiento también es acción. «Pienso luego existo», dijo Descartes.

Cuando piensas en lo que deseas conseguir o en lo que quieres realizar si sufres, si te cansas o si algo te resulta muy difícil de conseguir, entonces puede ser para ti.

Sin embargo, esta no es exactamente la realidad. La creencia quien algo quiere, algo le cuesta es el primer obstáculo que necesitas superar.

Tu imaginación tiende a exagerar las dificultades y, en más de una ocasión, después resulta que no era para tanto.

Por eso, cuanto antes empieces a actuar, antes te darás cuenta de la gran imaginación que tienes, tanto para soñar lo bueno como para exagerar lo malo.

Toma la sencilla decisión de ponértelo fácil, de utilizar y llevar contigo las herramientas necesarias para hacerte el camino más sencillo y más agradable. El viaje también es importante, no sólo el destino.

Aprende a dar el primer paso

«Un camino de mil millas comienza con un solo paso». Sin embargo, lo que cuesta arrancar. Y es que lo que te impide dar ese primer paso es sencillamente la falta de costumbre.

No estás habituado a caminar por ti mismo, sino llevado por la inercia de tu vida o por los pasos que dan otros a tu alrededor.

Esto es común en la mayoría de las personas, pero has de saber que seguir a la manada no suele llevarte a conseguir lo que deseas. Muchas veces puede ser contraproducente, porque puede significar ir en contra de ti mismo.

Sin embargo, la única cosa que te impide por el momento caminar hacia donde quieres ir es la falta de práctica y, como todo, esto también se consigue ejercitándose.

No le des tantas vueltas y decídete ¡ya!

A veces la vida nos obliga a tomar decisiones que deberíamos haber tomado por nosotros mismos.

Tomar una decisión no siempre implica darle mil vueltas en la cabeza; a veces se toman decisiones de forma mucho más sencilla porque las circunstancias nos llevan al límite o bien porque alguna causa externa nos obliga a hacerlo.

Sin embargo, la manera más segura de tomar una decisión es hacerlo por uno mismo y desde uno mismo, sin esperar a que intereses ajenos nos lleven a extralimitar nuestras capacidades de actuación, pues entonces puede ser tarde.

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