¿Eres demasiado perfeccionista?

¿Dónde esta el límite entre ser riguroso en el trabajo y pasarse de perfeccionista?

¿Eres demasiado perfeccionista?

A veces es difícil establecerlo, pero ser muy meticuloso tiene como parte negativa que la persona se excede en los límites de una tarea, incluyendo, por ejemplo, más información de la necesaria en un proyecto, al no ser capaz de discernir lo importante de lo ir relevante.

Así, al excesivamente perfeccionista le cuesta mucho dar por terminado un trabajo porque considera que nunca acaba de estar bien.

Con ello sólo consigue el efecto contrario, ya que retrasa el inicio de otras tareas pendientes, sufriendo una gran ansiedad por no cumplir el plazo de finalización de un proyecto.

De este modo la obligación se convierte en meta y, por el contrario, las actividades de ocio no se disfrutan lo suficiente.

La mujer perfeccionista no piensa nunca Quiero hacer…, sino Debo hacer…. Si ése es tu caso, para evitarlo:

  1. Rompe el mito que iguala valía a éxito. Piensa, por ejemplo, en personas que conozcas y que hayan alcanzado éxitos profesionales: ¿todas ellas se lo merecen realmente?
  2. Diversifica tu búsqueda de felicidad. Acepta que la felicidad no es sinónimo de logros laborales.
  3. Separa tu vida privada de la laboral. Si trabajas en casa, destina un lugar específico para realizar esas tareas y manténlo cerrado cuando no estés trabajando.
  4. Respeta tu descanso. No trabajes en fin de semana, y si lo haces, el menor tiempo posible.
  5. Valora tu ocio. Planifica actividades de diversión en solitario o con familiares o amigos. Disfrútalas plenamente y dales tanta importancia como si se tratase de trabajo.

El perfeccionismo es una trampa

 

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