Hermanas

Han compartido a los padres, los genes, la historia, a veces la habitación y la ropa. Han sido amigas y rivales, conspiradoras y enemigas mortales. Hay veces que se sienten tan unidas como gemelas siamesas, o tan distantes como desconocidas. Son capaces de provocar una a la otra un amor muy profundo y el peor sentimiento de odio.

Hermanas

Si usted tiene hermanas, se encuentra dentro de una de las relaciones más complejas que se conoce en los seres humanos.

Se trata de «no puedo soportarte», «te detesto», «te quiero», «eres parte de mí». Puede ser una relación volátil y ambivalente.
En los estudios que se han llevado a cabo sobre relaciones entre hermanas adultas, hallaron que para la mayoría de las personas, la relación de hermanos está llena de expectación, obligación y conflicto.

Los hermanos de todas las edades y con todo tipo de relaciones opinan que siempre pueden contar unos con otros aunque rara vez están dispuestos a ayudarse. Las hermanas, en especial, ven las distancias y los roces en su relación como algo temporal. Cuando se separan, esperan volver a conectar más tarde, y lo hacen.

Crear conflictos

Las hermanas son más propensas a tener conflictos que los hermanos, porque durante toda su vida mantienen una relación más emocional entre sí. La intimidad alimenta el conflicto.

Con raras excepciones, el hecho de tener hermanos, no sólo hermanas, parece dar lugar a conflictos, «Las personas se ven afectadas por las relaciones que tienen con sus hermanos» dice Carolina Fernández, quien dirige talleres de rivalidades entre hermanos para padres. «Los hermanos son capaces de hacer mucho daño; «yo era la hermana fea y ella la guapa, yo era la tonta y ella, la lista». Hace mucho daño. A menudo nos definimos en relación con nuestros hermanos».

Y estas primeras impresiones tienden a perdurar; en la edad adulta seguimos influidos por ello y por la rivalidad de nuestra infancia. «En los talleres que yo hago» dice Fernández, «digo a todas las personas que cierren los ojos y les pregunto ¿cuántos de ustedes siguen teniendo vestigios de rivalidades entre hermanos?. Sus manos van subiendo lentamente.

Luego les digo que abran los ojos y miren a su alrededor. Por un instante dejan de respirar. Hay tantas manos alzadas, tantas personas que admiten este secreto que incluso con los ojos cerrados dudaron en admitir».

El tiempo crea nuevas heridas

Los hermanos que durante niños lucharon por sentarse en el asiento de delante y por ser el preferido de mamá, en la edad adulta luchan por ver quien gana más dinero, cuáles hijos son más listos y quién se va a ocupar de mamá. En algunos estudios se comprobó que las hermanas tendían a verse implicadas en conflictos por la herencia.

Las hermanas sobrepasan límites que nadie más se atreve a cruzar. Usted resucitará los momentos más violentos de la vida de cada una en los momentos más inapropiados. Se recordarán entre sí quién solía ser (un «pelmazo», «un cerdo», «un egoísta») mientras es incapaz de reconocer en quién se ha convertido. Piensan que tienen derecho a analizar y criticar cualquier aspecto de la vida del otro.

«Mi hermana es increíblemente indiscreta» dice Karina, de 48 años, hablando de su hermana de 54 años de edad, «Con los años he aprendido a no tomarlo como algo personal. En una ocasión fui a hacerle una visita a su casa usando sandalias. Ella dijo, «¿qué son esas sandalias ortopédicas de vieja que llevas?».

Yo me eché a reír. Yo pienso que ella se viste con ropa de señora mayor, pero nunca se me ocurre decírselo. Pero cuando éramos más jóvenes ese tipo de cosas me hacían llorar.»

Aunque hay algunos indicios científicos de que las relaciones entre hermanas mejoran con el paso de los años, a veces incluso el tiempo y la realidad no pueden modificar impresiones que se tienen desde hace mucho tiempo.

Fernández recuerda precipitarse a casa de una mujer que participaba en su estudio, para conocer finalmente a la hermana de ésta, a quien había descrito vividamente como la belleza de la familia.

«No lo era en absoluto, excepto a los ojos de su hermana». «Para mí, la mujer de mi estudio era la hermana guapa. Tenía un brillo en la mirada, resultaba interesante, poseía talentos secretos y veía la vida con mucha alegría. Su hermana era una mujer oficialmente guapa pero carente de interés y torpe.»

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