Inteligencia para superar la depresión

¿Se puede prever la depresión? ¿Cómo detectarla a tiempo? Con conductas óptimas, pensamientos positivos y la concentración adecuada en una red social de afectos valiosos, podremos entrenarnos mentalmente para afrontar con más entereza las adversidades de la vida.

Inteligencia para superar la depresión

No es nada nuevo que de las enfermedades más frecuentes de nuestros tiempos el estrés sea la más conocida, junto con los ataques de pánico. Si bien no se trata de un fenómeno actual ni novedoso, cada vez van apareciendo nuevas respuestas para su superación.

Este es el caso de las prácticas que nos propone la corriente de la inteligencia emocional, cuyo punto de partida es la conexión directa con nuestras emociones: la angustia, los trastornos del ánimo y la desesperanza ocurren en nuestra mente pero también en nuestro cuerpo; aprendamos a conectarnos con ellas.

Todos alguna vez podemos haber sentido una opresión en el pecho, cefaleas, temblores y crisis de llanto que nos desahogan parcialmente: era la angustia, preludio de la depresión.

Si los pensamientos negativos continúan, se llega al desgano por todo. Cuando la depresión es grave, aparece el insomnio, la falta de apetito e ideas de suicidio.

También suelen parecer una serie de síntomas que se vinculan a cambios en nuestra conducta habitual: problemas para experimentar placer, agitación o ralentización mental y física, dificultades para concentrarse, es decir, manifestaciones directas en nuestro cuerpo.

Por eso, la teoría cognitiva nos indica que la comunicación afectiva es fundamental a la hora ayudar a quien está atravesando una situación compleja y dolorosa.

La detección precoz es sumamente importante porque cuando la persona ya se encuentra deprimida no es capaz de tomar medidas frente a su enfermedad, dado que entra en la negación de lo que sucede, o se sumerge en la dinámica de culparse a sí mismo o de sentirse merecedor de los males que está padeciendo.

Pasos para dejar atrás la depresión

El desarrollo de la inteligencia emocional tiene que ver con recuperar la capacidad de sentir nuestras emociones; y para eso, debemos implementar esta serie de tres pasos:

Identificar las emociones

Céntrate en tu cuerpo y toma consciencia de cómo se sienten y se manifiestan las emociones en él. Seguramente si nos hiciéramos preguntas como «¿En qué parte del cuerpo sentimos la bronca, el miedo o la alegría?», no sepamos responder.

Esto se debe a que solemos concentrarnos más en el complejo entramado de pensamientos que se suceden sin cesar en momentos de crisis, en vez de concientizar materialmente lo que nos está pasando. Volver la mirada sobre tu cuerpo, visualizar cómo estás y qué te está pasando es el primer paso
para revenir una caída y revertir estados de angustia.

Aprender a aceptar las emociones

Es tan importante como la aceptación de uno mismoa Esto es fundamental para ponerse en contacto con todo eso que está en tu conciencia y recuperar las emociones perdidas.

El proceso de aceptación emocional es una revitalización, un aumento de la energía vital que se experimenta tanto en la personalidad como en el cuerpo.

La aceptación genera un reencuentro con el lado perdido de una, una ampliación del ser y de la consciencia. Para esto deberemos estar dispuestas a vencer muchas resistencias emocionales generadas durante años.

Desarrollar tu conciencia emocional

una vez que puedas identificar tus estados de ánimo, estarás en condiciones de mantener un estado de conciencia cada vez más prolongado.

La capacidad de percepción física y emocional se debe ir afinando y profundizando para poder captar con más claridad los diferentes estados y matices emocionales que vamos atravesando. Hazte un tiempo para esta práctica cotidiana, para que sea constante y sostenida en el tiempo.

Observa y repasa tu cuerpo cada día ¿qué mensajes te está comunicando?

Recordemos siempre que no sólo se trata de generar altos niveles de atención emocional, sino también de fortalecer nuestra confianza en la capacidad de regular esos estados emocionales. Está comprobado que una constante atención a nuestras emociones y estados de ánimo facilita la puesta en marcha de un proceso positivo sanador.

En conclusión, los resultados de los estudios sobre Inteligencia emocional vinculados a la depresión evidencian la importancia que las habilidades emocionales tienen a la hora de comprender el bienestar.

Los especialistas señalan la utilidad de la aplicación de los ejercicios dirigidos a fomentar nuevos hábitos y habilidades. Con el tiempo esto será una estrategia aliada a nuestra vida que nos permitirá reducir la emocionalidad negativa y mejorar el ajuste emocional en cada situación adversa.

Muchas veces nos «condenamos a nosotros mismos» reforzando un prejuicio individual según el cual «tendemos a ser depresivos» o «nos cuesta encontrar el lado positivo a las cosas».

Sin embargo, son justamente estos pensamientos los que más nos juegan en contra. Sólo vos podes decidir levantar esas viejas barreras y dejar fluir un nuevo cúmulo de energía en tu interior. No esperes que nadie te lo diga. Coloca tu expectativa en vos. Ésa es la mejor forma de vivir el cambio.

Una epidemia moderna

La depresión afecta a millones de personas y merece toda nuestra atención.

Te presentamos algunas claves para comprender qué hay detrás de este trastorno emocional y mental, para poder prevenirlo, tratarlo a tiempo y revertirlo. Las principales manifestaciones son:
• Estado de ánimo irritable o triste.
• Pérdida de placer en actividades habituales (incluso en la vida sexual).
• Dificultad para conciliar el sueño o, por el contrario, exceso de sueño.
• Cambio dramático en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso.
• Fatiga y falta de energía.
• Sentimientos de inutilidad, odio a sí mismo y culpa inapropiada.
• Dificultad extrema para concentrarse.
• Movimientos físicos muy agitados o muy lentos.
• Sentimientos de desesperanza y abandono.
• Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.
• En los niños, se puede manifestar mediante tristeza, fatiga y disminución en el rendimiento escolar.

Volver a Inteligencia emocional

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.