La gratitud

Toma conciencia de las bendiciones que has recibido y descubre que incluso un «mal día» está repleto de regalos preciosos.

La gratitud

Agradece lo que hay en tu vida

Existe una gratitud verdadera y una gratitud falsa. La primera es la que sientes cuando las cosas se ponen a tu favor.

Pero el verdadero agradecimiento tiene lugar cuando aceptas por igual lo que deseas y lo que no deseas en tu vida. Esta es la actitud de agradecimiento que te hace avanzar como persona.

Vamos por la vida como cumpliendo con trámites. El trabajo como mera obligación; la compra o la comida como rutina; recoger a los niños al colegio porque alguien tiene que hacerlo; cenar y a la cama para dormir y empezar otro día casi calcado…

Hasta hacemos el amor mecánicamente, con prisa por sacudirse el deseo, como si fuera una molestia.

Tomamos todo lo grato que nos ofrece la vida como si fuera natural, obvio y merecido: la cama, el techo, los alimentos, la familia, el trabajo, los amigos, el sexo, la salud y hasta la vida misma.

Y si algo contraría esas expectativas, encima nos quejamos.

El tesoro está bajo tus pies

Si esa es tu manera de conducirte a través del día, estás desperdiciando una enorme riqueza, como el mendigo que vive una vida de privaciones sin saber que bajo el suelo de su casa se oculta un magnífico tesoro.

El secreto de tu evolución personal está en empezar a degustar cada elemento de tu vida como si fuera único e inusual: el regalo que realmente es. Porque en ese acto de reconocimiento y agradecimiento se encuentra el secreto del bienestar, el amor, la salud y, en suma, la felicidad duradera.

 

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