¿Los nervios te superan?

Entre las diferentes terapias que se proponen para aprender a controlar una situación nerviosa se encuentra la llamada terapia racional emotiva (T. R. E.), que consiste en poner en duda una situación antes de que desencadene en una espiral de nervios interminable.

¿Los nervios te superan?

Porque sufren un estado de ansiedad permanente. Recordemos que este trastorno es un conjunto de respuestas fisiológicas -sensación de hambre, presión en el pecho, corazón acelerado, que se provocan los mismos afectados.

Se dispara siempre que perciben un estímulo, que puede ser externo o interno, real o imaginario, al que consideran potencialmente amenazante para ellos.

¿Los nervios llevan a decir o a hacer algo impropio de esa persona?

Sí, y eso sucede porque no se controlan las respuestas motoras. El estado de alteración impide actuar desde el razonamiento lógico y el sentido común.

Es como si la persona afectada no fuera «ella misma». Se siente tan agitada que es incapaz de actuar con calma y con equilibrio. ¿Qué hay que hacer para no alterarse con cosas que en realidad no lo merecen?

No hace falta que ocurra nada especialmente alarmante para que algunas personas sientan sus nervios a flor de piel. En estos casos primero se deben controlar las reacciones fisiológicas (sensación de taquicardia, nervios…), a través de ejercicios de relajación y de una respiración diafragmática. Simplemente el hecho de proponerse respirar más despacio ayuda a controlar esas alteraciones.

¿Qué otras fórmulas eficaces se pueden llevar a cabo para impedir que los nervios nos superen?

Además de ayudarse con la relajación y la respiración, será de gran utilidad hacer una confrontación de los pensamientos que alteran y preocupan.

Pensar que lo que ocurre le está pasando a otra persona ayudará a tomar distancia y ser más objetivo. De esta forma probablemente uno se dará cuenta de que no existe un motivo objetivo para agobiarse y, en consecuencia, conseguirá aliviarse.

¿Pueden los nervios provocar una enfermedad física?

Sí. El sistema nervioso autónomo está preparado para actuar ante situaciones de emergencia, pero cuando hay una confusión, como ocurre con la ansiedad, se activa innecesariamente y llega un momento en el que puede producir alteraciones físicas. Hay personas que, cuando están nerviosas, tienen hambre.

¿Cuál es la razón de que eso ocurra? Porque la ansiedad provoca una serie de respuestas fisiológicas, como sequedad en la boca o tensión en la mandíbula, que se relajan cuando insalivamos; es decir, al comer. Por ello hay personas que comen de forma compulsiva cuando están nerviosas.

¿Qué alternativas hay si no se quiere tomar medicación para la ansiedad?

Además de las técnicas explicadas anteriormente, acudir a un psicólogo es una buena herramienta para superar ese estado de ansiedad permanente.

De todas maneras, es importante no olvidar que el especialista evaluará cada caso y, en base a ello, aconsejará el tratamiento adecuado.

En algunos casos en las primeras fases habrá que combinar la terapia psicológica y la medicación, mientras que en otros tal vez no sea necesaria esta ayuda farmacológica para superar los nervios.

3 pasos para controlarse

Entre las diferentes terapias que se proponen para aprender a controlar una situación nerviosa se encuentra la llamada terapia racional emotiva (T. R. E.), que consiste en poner en duda una situación antes de que desencadene en una espiral de nervios interminable.
1. CONSTATACIÓN
Así se denomina el primer paso de la T. R. E., y en él te das cuenta de que el pensamiento que desemboca el estado de nervios es una idea irracional. Por ejemplo, ante una comida familiar viene a la mente la afirmación «seguro que lo que preparo no les gusta».
2. CONFRONTACIÓN
Hay que hacerse preguntas objetivas sobre esa afirmación que, en un primer momento, parece irrefutable. Por ejemplo, ante la reunión familiar: ¿Tengo pruebas reales de que no les va a gustar? ¿Siempre que he preparado una comida me ha quedado mal? ¿En realidad no hay ninguna opción de que les guste?
3. RECONSTRUCCIÓN
Se deben replantear las afirmaciones para conseguir darle la vuelta a estos pensamientos que producen ansiedad injustificada. En el caso de la comida es bueno pensar me gustaría que se comieran todo lo que voy a preparar o en caso de no acertar tampoco es una catástrofe.

 

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