Manías y obsesiones

Extravagancia o preocupación caprichosa por un tema o una cosa determinada. Así define la Real Academia Española de la Lengua lo que todos llamamos manía.

Manías y obsesiones

A eso responde la necesidad constante de ordenarlo todo, de verificar que los cuadros no se tuerzan ni un milímetro o de caminar sin pisar ciertas baldosas o líneas.

La mayoría las llevamos bien

Casi nadie está libre de manías pero, en general, no suelen ser problemáticas. Sí lo son, no obstante, si se acumulan tantas (o alguna de ellas es tan exagerada) que interfieren en nuestra vida.

En estos casos se habla de trastorno obsesivo compulsivo (TOC): la persona experimenta estados de ansiedad que le llevan a pensamientos desagradables constantes (obsesiones) y a comportamientos repetitivos sin ninguna razón.
Es el caso, por ejemplo, de personas que pasan horas lavándose las manos o que limpian compulsivamente, aunque esté limpio.

Cómo evitar que nos perjudiquen

Aunque estés muy lejos de padecer un TOC, es bueno que pienses si alguna de tus manías te causa malestar. Si ese es tu sentir, ponle freno.
Analizar tu manía con calma te ayudará a librarte de ella: ¿por qué la tienes? ¿Qué hace que se dispare?

Oblígate durante tres semanas (es el tiempo que se estima necesario para adquirir un nuevo hábito) a no sucumbir a ella. Siguiendo con el ejemplo anterior, no se trata de que estés 21 días sin limpiar, pero hazlo en base a un plan predeterminado.

Qué esconden las tuyas

En este terreno no hay verdades absolutas pero en general la psicología asocia a las distintas manías determinados rasgos de personalidad o estados emocionales pasajeros.

Tras hacer el test, suma un punto por cada respuesta verdadera y descubre, al final, si eres muy maniática.
• No consigo llegar puntual a ninguna de mis citas.
Le sucede a quien necesita reafirmarse o quiere controlar la situación o a aquel con el que se ha citado.
• Suelo tocar el brazo de las personas con las que hablo.
Puede esconder cierta carencia afectiva que lleva a intentar «acercarse» al otro.

• Si no mastico chicle siento que me falta algo.
Denota dificultad para tomar decisiones: mastican para no actuar en otros ámbitos.

• Me lavo las manos muchas veces, incluso a veces sin darme cuenta.
Puede esconder cierto rechazo a la vida familiar o laboral en un momento dado.

• Nada más llegara casa… no puedo dejar de ordenar.
Se suele hacer porque de esa forma se siente «control» sobre la situación.

• Salgo de casa y vuelvo para ver si he cerrado bien.
Comprobar si se ha cerrado demuestra vulnerabilidad, expresa inseguridad.

• Me enrosco a menudo un mechón de pelo con los dedos.
Cierta teoría psicológica dice que esta manía encierra el deseo de engatusar de algún modo a la persona que se tiene cerca.

• He probado de todo pero no dejo de morderme las uñas.
Según los expertos, y a pesar de lo que muchos creen, esta manía no se da por timidez o el estrés. Lo que lleva a este hábito es más bien cierta cólera y frustración reprimidas.

Analiza el resultado

Hasta 2 puntos
No eres muy maniática. Solo debes analizar hasta dónde llevas la manía que tienes y atajarla si te molesta.
De 3 a 5 puntos
Tu número de manías debe ponerte en alerta. Intenta librarte de alguna y no te dejes atrapar por ninguna.
A partir de 6 puntos
Actúa ya porque tus manías te están robando, cuanto menos, energía. Empieza poco a poco, dejando una a una.

Volver a Psicología

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.