No tengas miedo a la soledad

¿Tienes la certeza de que si vives sola vas a ser infeliz? ¿No será porque desde niños nos han transmitido que la pareja es el único modelo de felicidad posible?

No tengas miedo a la soledad

Desde que decidí independizarme vivo sola, nos cuenta Elisa. Al principio aprendí que tiene su lado bueno, puedes hacer lo que te apetezca, establecer los horarios, etc. Pero ahora me he dado cuenta de que me aterra la soledad.

Nunca he compartido piso con ninguna de mis parejas, y en este momento me gustaría pero no tengo. De lunes a viernes estoy bien, pero al llegar el fin de semana me hundo.

El sábado me cuesta levantarme y me quedo en la cama todo lo que puedo porque no hay nada que me apetezca hacer.

Las salidas con los amigos de siempre me cansan. El domingo voy a casa de mis padres y allí me siento genial. Me preocupa necesitar a otros y convertirme en dependiente, o ser una solitaria.

No temas a la soledad

Date una oportunidad y cambia las creencias de tipo «para ser feliz debo vivir acompañado». Los pensamientos preconcebidos de cómo debemos estar o sentirnos en una situación nos pueden condicionar.

No dejes que estas ideas irracionales coarten tu libertad.

Aprende a estar contigo

Decía Leonardo da Vinci: Si estás solo, serás todo tuyo. Mira los aspectos positivos de este gran pensamiento.

Aprenderás a descubrir tus recursos y potencialidades, algo que no es fácil lograr cuando estamos siempre acompañados. Renueva tu vida.

Ábrete al futuro

Vivir solo no significa no relacionarse con los demás.Valora la riqueza de los tiempos de soledad y aprecia los momentos de compañía. Ambos nos ayudan a encontrar un equilibrio necesario. Interésate por ti mismo y también por lo que te rodea.

Es importante reconocer las necesidades y contradicciones propias, aunque conlleve sufrimiento. Muchas veces suele ir unido lo que queremos y a la vez nos da miedo.

Te debates entre dos extremos: «Si necesito a alguien, no soy independiente», y «Si soy independiente, tengo que vivir sola». Las situaciones no son tan radicales. El afecto nos puede hacer vulnerables y dependientes en ciertos sentidos, pero también puede darnos muchas satisfacciones. Te aconsejo lo siguiente:
• Date la oportunidad. Busca el equilibrio entre independencia y dependencia. Es labor de cada uno encontrarlo, y va más allá de convivir o no con alguien. Toma las riendas de tu vida.

• Ponte en marcha. Planea una actividad en compañía los sábados, para que te ayude a levantarte de la cama (un desayuno, una exposición, un paseo), y comprométete antes del viernes por la noche para evitar anularlo. A mediodía del sábado estarás mejor.

• No te presiones. Tienes la creencia de que si no convives con una pareja, estás solo, o estás haciendo algo mal. Revisa y modifica esta negatividad.

• Desecha tus temores. La angustia que sientes está relacionada con la idea de «Tengo miedo de estar solo siempre». Procura no darle vueltas, el futuro no lo conocemos, pero sí podemos sufrir por adelantado.

 

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