¿Por qué las mujeres lloramos más?

En un año, nosotras derramamos cuatro veces más lágrimas que los hombres. Aceptar que, a la hora de expresar sentimientos, somos muy diferentes puede ahorrarte más de un sollozo.

¿Por qué las mujeres lloramos más?

El bioquímico William Frey ha llevado a cabo muchos estudios sobre las lágrimas humanas y las reacciones que provocan en el cuerpo.

Y de entre todas las conclusiones, sobresale un dato curioso: las mujeres lloran 64 veces al año frente a las 17 de los hombres.

Además, el informe señala que el llanto en ellos dura una media de cuatro minutos por episodio, mientras que las lágrimas femeninas caen durante seis o más.

Sentimientos a flor de piel

Está demostrado que la mayor parte de estos llantos se producen, precisamente, por la forma diferente de vivir la afectividad entre géneros.

Para demostrarlo vamos a exponer una lista muy significativa, que nos muestra las expectativas que las mujeres tienen de los hombres y viceversa.

El problema surge cuando el otro (ya sea pareja, hijo o amigo) no es consciente de estas expectativas, o cuando las conoce pero es incapaz de satisfacerlas.
• Lo que los hombres deben saber para que las mujeres lloren menos
La mayoría de las mujeres esperamos que nuestras parejas nos proporcionen:
Afecto: a diario.
Ternura: frecuentemente.
Mimos: en los momentos de bajón anímico.
Sentirse escuchadas: lógicamente, a diario.
Sentirse valoradas: frecuentemente.
Recibir sorpresas y detalles: de vez en cuando, sobre todo cuando están desanimadas.
Oír frases llenas de cariño, donde les digan que las quieren: frecuentemente.
Paciencia: con frecuencia, y más aún cuando «no tienen un buen día» por el trabajo, por estrés, por estar muy cansada…
Aceptación de sus intuiciones: frecuentemente.
• Lo que las mujeres deben saber para que las relaciones sean más positivas
Muchos hombres esperan que sus parejas les proporcionen:
Sentirse valorados en todas las áreas, tanto personal como profesionalmente.

Ver reforzada su autoestima y su seguridad personal gracias a la relación.

Ser importantes para la mujer: saber que están satisfechas con ellos, que cubren sus expectativas y sus necesidades. Tener cierta libertad de acción y tiempo libre.

Cuando uno o los dos miembros de la pareja siente que sus expectativas no están cubiertas, empiezan a embargarles las dudas y los pronósticos se vuelven negativos y pesimistas.

Al cabo de un tiempo la inseguridad se apodera de ellos y parecen convencidos de que no van a conseguir la felicidad que buscaban. Esta desesperanza les lleva al desánimo, y lo acusan con un marcado cambio de actitud, donde las protestas o los reproches hacen acto de presencia. En esta situación, los hombres se muestran huraños y las mujeres lloran amargamente.

El lenguaje de las emociones

La diferencia entre sexos en el sentido emocional está marcada en los genes: Las niñas son más observadoras, ya de pequeñas se pasan el día analizando lo que ocurre a su alrededor, y sus emociones están muy condicionadas por las personas que las rodean.

Como el entorno es tan importante acaban desarrollando una gran habilidad para la comunicación (tanto la verbal como la no verbal). Los hombres, en cambio, tienden más a hablar que a escuchar, y se fijan menos en la conducta no verbal.

El resultado final es que las mujeres captan muy bien el lenguaje de las emociones, que se transmite fundamentalmente a través de los gestos, y no de las palabras; mientras que los hombres son menos hábiles en este aspecto. Cuando logran captarlo se sienten perdidos porque no saben cómo actuar, y por ello optan por no preguntar.

Esto hace que muchas mujeres piensen que el género masculino es poco sensible y no sabe querer. Solo si sabemos las características de cómo siente el otro, podremos empezar a evitar gran parte de los desencuentros y las tristezas.

Los últimos estudios que se han realizado con técnicas de imagen para evaluar la actividad cerebral ponen de relieve que las mismas áreas del cerebro se comportan de forma distinta en el masculino y en el femenino.

Y no solo eso: una reciente investigación del Harvard Medical School (en Boston, EE. UU.) asegura que el cerebro también tiene sexo, es decir, es distinto en cada género.

Así, las mujeres tenemos más desarrolladas las áreas que regulan la toma de decisiones, las emociones y la memoria a corto plazo.

En los varones, en cambio, es más grande la zona del impulso sexual y la que se encarga de controlar las emociones (no de dejarlas fluir). Este hecho podría justificar «físicamente» las diferencias tan evidentes en la conducta del hombre y la mujer, que muchos han achacado al papel tan distinto entre sexos a lo largo de la historia.

 

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