Prevenir la depresión

¿Qué haces cuando te sientes triste? ¿Asaltas la nevera?, ¿te hinchas a bombones o a caramelos?, ¿recurres al alcohol? Cuidado, puedes caer en el triángulo tóxico.

Prevenir la depresión

Ocurre demasiado a menudo:la depresión lleva a muchas mujeres a abusar del alcohol y de la comida, lo que algunas veces se traduce en sobrepeso e incluso trastornos de alimentación.

Examinaremos la manera en que estos tres factores (depresión, comida y alcohol) se unen para amenazar nuestra estabilidad emocional, y nos da pautas claras para mantener la salud.

¡Cuidado con los pensamientos tóxicos!

Hay tres pensamientos que, si se repiten en el tiempo, acaban minando nuestra autoestima y nos llevan a la desvalorización personal. Si los reconoces, empieza a pensar en cambiarlos.

«No me importa».
El pensamiento de que ya nada te afecta refleja que llevas una carga demasiado pesada para ti. Lo que
antes te afectaba, ahora no, porque estás un pelín aplastada.

«No debería haber comido».
¿Cuando estás triste te consuelas comiendo? ¿Te martirizas pensando que tienes que hacer régimen? Si además sueles pensar «No me gusta mi imagen», tu mente puede estar tomando el camino hacia un trastorno de la alimentación.
«No bebo tanto».
Beber en exceso implica no querer o no ser capaz de dejarlo, engañarse en cuanto a lo que se bebe o con qué habitualidad y negar que hay dependencia.

Dirige tu vida

Quizá estés pasando por un momento difícil en tu vida. Tomar conciencia y reconocerlo es el primer paso para superarlo.

Además, es necesario identificar y desterrar los pensamientos que pueden conducirte a la depresión, como el pensamiento repetitivo, in extremis o el autosabotaje. Salir del triángulo tóxico es posible. Sigue estas recomendaciones.

No te obsesiones

Dar vueltas a las cosas, analizar la misma situación una y otra vez sin tomar una decisión que te ayude a pasar a la acción, no sirve para nada.

Es probable que te cueste actuar, y que te agotes pensando en los motivos que te han llevado a esta situación, su significado…

Sin embargo, imaginar consecuencias y anticipar lo peor te paraliza. Las obsesiones pueden conducir a la depresión.

Evita el «todo o nada»

Es decir, no pienses in extremis. El término intermedio existe, y procura realidad. Conviene admitir que hay días buenos y días malos, para mantener un sentido equilibrado de la vida.

Evita que lo que sucede a tu alrededor, desde si hace frío o calor hasta cómo anda de ánimo tu pareja, te influya en exceso y te haga sentirte muy bien o muy mal.

Es preferible observar la realidad de forma más objetiva, buscando lo positivo de la vida y valorándolo como merece.

No condiciones tu autoestima

Eres una persona válida y plena por el hecho de «ser», con derecho a disfrutar de la vida como cualquier otra, y dispones de todas las herramientas para lograrlo.

Ten claro que tu cerebro puede derrotar las tendencias destructivas del triángulo tóxico. Los estudios muestran que meditar a diario es muy efectivo.

Quiérete y valora cómo eres

Piensa que estás perjudicando tu vida por obedecer las órdenes de las emociones y los pensamientos negativos.

Reconoce que el alcohol o la comida son falsos dioses que puedes derribar. No serás mejor por estar más delgada, por cumplir ciertas normas sociales o porque los demás te quieran. La primera persona que tiene que valorarse eres tú.

Piensa en los valores y objetivos que deseas en realidad. Identifica tus presiones internas y pensamientos negativos sobre estar delgada, sobre las relaciones afectiva, sobre la imagen…

Silencia las voces de tu cabeza mediante las técnicas de meditación que te explicamos. Te ayudarán a dominar las tendencias descontroladas.

Acaba con tus malos hábitos

Sanea tu entorno. Tira a la basura aquello que desencadene tu ansiedad: una bolsa de patatas, chocolatinas, una botella que te incita a beber… Sustituyelos por tentempiés sanos y bebidas saludables y sabrosas.
Come tres veces al día. Con raciones normales: es la mejor manera de evitar hacerlo de forma compulsiva.

No esperes a comer cuando sientas hambre. Márcate un horario y cúmplelo.

Realiza actividades saludables. Serán los sustitutivos de tus malos hábitos. Pueden ser distracciones pequeñas o grandes esfuerzos que te ayuden a avanzar: practicar un deporte, aprender un idioma o quedar con una amiga.
Escribe una lista de objetivos. Hacia dónde quieres ir respecto al trabajo, tu estilo de vida, tu relación de pareja…

Describe los pasos que has de dar para llegar a ellos. Comienza ejecutando los más sencillos y empieza hoy mismo. II Haz pública tu intención de cambiar para mantenerte fiel. Los amigos que se muestren insensibles y te inciten a recaer no merecen tu cariño.

Acepta las recaídas

¿Qué ocurre si mañana recaes en expectativas, sentimientos y comportamientos poco saludables? Puede que te sientas triste e impotente o que te descontroles.

Es muy tentador decirse: «Sabía que no funcionaría». Pero eso sólo es una excusa. Anota en un papel: «Una recaída no es definitiva.

Es un desvío momentáneo. Puedo corregirlo y regresar adonde quiero». Recuerda que el cambio es un proceso, no una finalidad. Estás cambiando continuamente, a veces para mejor y otras para peor. Superarás los contratiempos siendo comprensiva y compasiva contigo misma.

 

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