Rasgos que te perjudican

La susceptibilidad, la desconfianza, la impulsividad, el pesimismo, el egocentrismo, la timidez y la duda. Son los siete rasgos de la personalidad que más perjudican a nuestras relaciones con los demás

Rasgos que te perjudican

Siete maravillas del mundo, siete pecados capitales, siete días de la semana… ¿Son sólo siete los rasgos que lesionan tu personalidad? Lo cierto es que hay muchos más, pero éstos son los que más limitan la vida y el punto de vista de quien los padece, porque crean confusión y desencuentros y nos impiden relacionarnos de forma sana con la gente que nos rodea, explica el reconocido psiquiatra Mariano Pérez Santillán. Son los siguientes:

La susceptibilidad:

«Todos van contra mí»
La persona susceptible se siente despreciada o humillada por lo más mínimo («No me ha dado los buenos días», «Se olvidó de mi cumpleaños», «¡Cómo se atreve a llamarme la atención por ese motivo!»). Se toma las críticas muy en serio y le afectan profundamente.

Además, suele utilizar la manipulación para involucrar a otros en sus problemas haciéndose la víctima. Casi nunca habla de forma objetiva, sino según su particular punto de vista («No te caigo bien, ¿no?» «La tienes tomada conmigo», «No tenías que haberme dicho eso»).

CÓMO EVITARLA: Ponte en el lugar del otro Comienza por preguntarte: ¿por qué me duele lo que me dicen?, ¿por qué me han dicho eso?, ¿qué hice para que alguien hablara de mí?
Piensa qué harías si fueras tú el que observa y pudieras reaccionar ante una actitud susceptible. Una vez comprendas el punto de vista de los demás, quizás empieces a entender sus reacciones contigo.

La desconfianza:

«Quiere conseguir algo de mí»
La persona que desconfía de los demás también suele dudar de sí misma. Piensa que le tratan de forma hipócrita, que le cuentan sólo parte de lo que piensan y que le ocultan información. Considera las palabras de cariño que le dirigen un medio interesado para conseguir algo. No es capaz de tener amigos porque no se fía.

Se muestra orgullosa y autosuficiente. Considera que merece todo y desprecia lo que no está a la altura de su supuesta valía. Su inseguridad explica los celos que siente ante otras personas que son capaces de hacer sentir mejor a su pareja que ella misma.

CÓMO EVITARLA: Establece relaciones más profundas No hay más remedio: tienes que comenzar a confiar. ¡Inténtalo!

Las personas, todas, sienten miedos, tienen frustraciones, se saben imperfectas.Y aun así no deja de haber gente estupenda que merece la pena, que te quiere, que te gustaría si la vieras como es, gente a la que gustas por ser tú, simplemente.

La timidez:

«Que nadie me vea»
Este rasgo implica encogimiento, temor a establecer relaciones personales, dificultad para expresar lo que piensas, miedo a exponer tus puntos de vista, a defender tus derechos, a competir con otras personas. La persona tímida siente temor a integrarse en un grupo; por eso suele ser considerada la «rara» o generar lástima o compasión.

CÓMO EVITARLA: Lánzate a hablar cuando puedas El psiquiatra Pérez Barrero te aconseja vencer este rasgo lanzándote a hablar. Te servirá: Hablar por los codos cuando te encuentres entre familiares y amigos que te quieran bien y te dejen expresarte, para perder ese temor. Poco a poco te resultará más fácil hacerlo ante cualquiera.

Hablar ante desconocidos que probablemente no vuelvas a ver y cuyas opiniones sobre ti no son determinantes ni influyentes en tu vida.

Hablar mucho y sin miedo. Es preferible hacer el ridículo hablando algunas veces a no hacerlo callando toda la vida.

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