¿Relaciones de amor o desamor?

A veces nos toca estar solos, otras en pareja, pasar por amores, desamores, rechazos, celos, abandonos, amigos que van y vienen, pérdidas…

¿Relaciones de amor o desamor?

Todas estas circunstancias forman parte del proceso natural de la vida, y saber afrontarlas con madurez emocional hará que podamos disfrutarlas y sacarles partido o, de lo contrario, sufrir innecesariamente por no saber adaptarnos a ellas.

Hay personas que temen separarse y estar solas, a otras en cambio les resulta difícil encontrar o mantener relaciones de amor o amistad estables, y algunas tienen problemas tanto para estar solas como para relacionarse.

La mitad de la humanidad está buscando la felicidad en la otra mitad, sobre todo entre hombres y mujeres.

¿Por qué no lo consigue? Tal vez si tratáramos de ser felices en primer lugar por nosotros mismos, no nos sentiríamos a veces tan vacíos, solos, necesitados y sin amor.

Dejaríamos ese empeño obstinado y emocionalmente inmaduro de tratar de ser felices a costa de sacar de los demás un amor que a menudo tampoco tienen.

Hacia el amor maduro

La mayoría de las dificultades surgen cuando uno o los dos integrantes de la pareja no comprenden el verdadero propósito y significado de su relación; es decir, no ven la profunda conexión que existe entre la relación de pareja y el crecimiento personal.

A veces, no es el momento de que dos personas estén juntas, pues los obstáculos en su camino de crecimiento les separan.

Cada relación tiene su momento, o hay que saber encontrarlo, ya que tal vez algún día los caminos de ambos vuelvan a confluir.

En una relación madura, amar es compartir un viaje de placer y pasión por las tranquilas y plácidas aguas de la felicidad existencial e infinita.

El verdadero amor desea que el otro sea quien en verdad puede llegar a ser, precisamente porque nos brindamos a apoyarle a superar sus propios límites, y agradecemos que él haga lo mismo con nosotros.

El apego en las relaciones

Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero es más doloroso amar a alguien sabiendo que es infeliz a tu lado y no encontrar el valor para decírselo.

Un verdadero amante nunca tiene miedo de decir la verdad, ya sea «Te quiero» o «Márchate y vive tu vida».

Tal vez la vida quiere que conozcamos unas cuantas personas antes de conocer a la persona correcta, para que al fin, cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo aquella que se cerró que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.

Sufrir por amor

Mucha gente sufre porque sus relaciones no funcionan. No obstante, el sufrimiento, a pesar de su incomodidad, sirve para que tomemos conciencia de que algo funciona mal en nuestras vidas.

Uno empieza a mejorar la calidad de su vida y de sus relaciones afectivas cuando toma conciencia de que tanto el sufrimiento como el desencuentro con uno mismo y los demás significan que existe un estado interno de contradicción y, por lo tanto, es dentro de uno mismo donde debe superarse.

Cuando dos personas sienten que han aprendido y vivido todo lo que era posible una con la otra, se han enseñado mutuamente y entregado todo lo que debían, es posible que tengan que separarse y estar un tiempo solas antes de prepararse para un próximo posible encuentro.

No hay que confundir el hecho de estar Solo con la sensación de soledad, son dos cosas distintas. La persona que no tiene miedo de estar sola es porque se encuentra a gusto consigo misma.

En cambio, el sentirse solo implica una baja autoestima, una dificultad de disfrutar estando a solas con uno mismo. ¿Cómo pueden los demás disfrutar de nuestra compañía, si ni siquiera nosotros somos capaces de hacerlo?

Sólo cuando te comprometes contigo mismo, tu vida cambia. Evitar las trampas del miedo, el rechazo, el tratar de huir de la soledad y evitar el dolor buscando un sustituto que actúe enseguida como parche anestésico sólo servirá para que nuestra sensación de separación o abandono aumente, a la vez que estaremos manipulando a una tercera persona.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.