Renovar tu manera de pensar

Renovar tu manera de pensar

Revisa tus creencias

Cuando te pones unas gafas de cristal verde, al principio eres consciente de que el color verde con que ves el mundo no es más que un efecto del cristal con que lo miras, pero finalmente acabas olvidándolo y asumes que el mundo es así.

Lo mismo ocurre con tus creencias, que asumiste en un momento dado y quedaron ahí quietas. Revísalas. Queda con una persona de confianza para hablar de vuestros principios, ideas, etc. Refréscalas. Ponías al día. Y hazlo periódicamente.

Lee un periódico diferente

Los diarios y revistas que eliges te cuentan las noticias desde tu punto de vista. Eventualmente, lee otro. Cuando se te dé la ocasión, habla con personas de otros barrios, de otras profesiones, de otros círculos. Hay muchos mundos en este mundo, pásate por ellos de vez en cuando.

Sé un turista en tu propia ciudad

¿Te sorprende que cualquier turista de paso sepa más que tú de la ciudad donde has nacido? Mira tu barrio con ojos de turista, las calles, los empedrados, los árboles, las nubes. La familiaridad y la rutina pueda acabar cegando tus ojos.

Acostúmbrate a mirar las cosas con ojos de recién llegado: tu trabajo, tu relación de pareja, a tus hijos, a tu madre, el problema que te obsesiona… Una mirada fresca te permitirá ver cosas que la rutina no te deja ver.

Cambia el «sí, pero» por un «¿por qué no?»

Abandona la actitud de crítico para empezar a ser un creador.

Prueba a dejar de ponerles «peros» a las cosas para permitirte pensar en sus posibilidades, por muy descabelladas que te parezcan en un principio.

Como mínimo, te servirá de entrenamiento para salir de tus viejos estereotipos; la otra persona se sentirá escuchada e incluso puede ser que, efectivamente, encuentres oportunidades y soluciones con las que no habías contado.

Presta atención a las posibilidades

Ante la imagen de una rosa, hay quien ve el color de la flor, siente su aroma, sus espinas, etc. Lo inteligente es verlo todo, sí, pero lo que a ti te sirve es ver lo que sirve.

No pierdas el tiempo dándoles vueltas a las espinas; ya las has visto, no las toques.

Ten mente de principiante

pregunta, aprende. Cada vez que vas por la vida pretendiendo que «ya lo sabes», te niegas la oportunidad de aprender más. Y lo cierto es que siempre hay algo que aprender.

Cuando te preguntan si ya sabes de qué va algo (un libro, una película, un tema), prueba a decir que no del todo, y escucha qué tiene que aportar tu interlocutor. Puedes encontrarte con caras diferentes.

Disfruta conscientemente de tus rutinas familiares. Volver a casa del trabajo, decir hasta luego, cenar o desayunar…

La vida está llena de pequeños rituales familiares que se repiten muchas veces al día, todos los días de tu vida. Conviértelos en algo especial.

Recuerda el amor que sientes. Agradece la fortuna que tienes por tener lo que algún día puede desaparecer, o simplemente cambiar. Disfruta el aquí-ahora. Extiéndelo a otras rutinas, como el camino al trabajo, a la escuela o al mercado.

 

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