¡Sé feliz!

Si quieres tener garantizada la felicidad auténtica y duradera, empieza por aportar felicidad a tus experiencias, en vez de buscar fuera las experiencias que te hagan feliz.

¡Sé feliz!

Hay gente que es feliz pase lo que pase y otras personas que suelen ponerle pegas a todo y son incapaces de encontrar la felicidad por mucho que lo intenten.

La mayoría nos situamos en algún lugar de la escala, entre esos dos extremos.

La razón de esas diferencias está en el nivel básico de felicidad, una tendencia, en parte genética y en parte adquirida, a permanecer en un cierto nivel de felicidad.

Es decir, independientemente de las circunstancias de la vida, algunas personas tienden a adaptarse a la nueva situación y a volver (como si tuvieran un termostato) a su nivel personal de satisfacción o insatisfacción. Entonces, ¿ya está todo programado?

No, en tus manos está reprogramar tu nivel básico de felicidad y fijarlo en un punto más alto de paz y bienestar.

Busca tu estado óptimo de ser

La verdadera felicidad no proviene de la mera acumulación de experiencias felices. Ser feliz (o no serlo) es una forma de ser; una decisión, incluso.

Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida.

Lo mismo es aplicable a la felicidad. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento. La opción es tuya.

 

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