Ser transigente

Podemos argumentar para intentar convencer al otro, pero si no comparte nuestros puntos de vista debemos aprender a aceptarlo y dejar de insistir.

Ser transigente

No pierdas los nervios

Da tu opinión sincera y argumenta sin perder el control, sin gritar y mirando a la cara. Escucha con respeto las razones del otro y manifiesta tu opinión. Date esa oportunidad, quizá te amplíe conocimientos, y, si no, cada uno seguirá con su idea.

Reacciona educadamente

Si sus argumentos no te han convencido, limítate a decir que respetas sus puntos de vista pero que no los compartes. No coincidir con alguien no significa que estés equivocado. Pruébalo, seguro que te sientes mas relajado.

Practica la flexibilidad

Si compruebas que la persona con la que discutes lleva razón, lo justo es agradecerle que te haya aportado claridad. Si lo piensas, en realidad te ha sacado de un error y ha contribuido a ampliar tu sabiduría. Esta actitud nos ayuda a aprender y evolucionar.

Es imposible que todo el mundo esté de acuerdo con nosotros. Es una realidad que resulta difícil de aceptar sobre todo en algunos temas que para nosotros son muy dolorosos.

Sin embargo, prácticamente todas las cuestiones son opinables. Además, hemos de valorar el sufrimiento que llega a acarrearnos tener que convencer con insistencia.

Los siguientes puntos te ayudarán a ser más tolerante con las opiniones ajenas:
• Escucha otros argumentos: Si consideras que has hecho lo que debes y lo que te corresponde, y alguien te lo discute, escucha sus argumentos, luego expón los tuyos. Si una vez evaluados consideras que la otra persona persiste en su error, acepta que es problema suyo y que será ella quien tendrá que resolverlo. Tú ya has hecho tu parte: dar tu opinión y razonarla. Entonces, no te desgastes.

• Reconoce tus errores. Analiza si el motivo por el que te empeñas en llevar la razón es para sentirte más seguro contigo mismo. Desde luego, tienes pleno derecho a defender tus opiniones, pero no te obceques en mantener tu opinión cuando los argumentos del otro te convencen. «Dar tu brazo a torcer», lejos de ser una humillación, te engrandece.

• Hay diferentes maneras de ver un mismo hecho. El que no te den la razón no significa que seas tú el equivocado. Prueba a ver la situación desde el punto de vista de quien te contradice, quizás no te convencerá, pero le conocerás mejor.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.