Superar la timidez

A menudo, la timidez tiene que ver con nuestra preocupación acerca de la opinión que los demás tienen de nosotros. Cuanto más dependamos de esa opinión, más paralizante será la reacción frente a los desconocidos.

Superar la timidez

Por ejemplo, la descripción del caso de Sandra coincide con una crisis de ansiedad que requiere ayuda profesional. Le preocupa mucho la imagen que da a los demás: poder desagradarles o que no aprueben su conducta.

Esta forma de pensar le genera una gran tensión que, mantenida en el tiempo, desemboca en esa ansiedad.

Debería procurar no ser tan exigente consigo misma y asumir que a todo el mundo le lleva cierto tiempo tomar confianza ante personas o situaciones nuevas.

Además, los siguientes puntos pueden ayudar:
• No te pongas límites. Presta atención a lo que dices a los demás y a tu diálogo interno; no te autolimites. No pienses que es imposible que la situación mejore, deja de decírtelo y etiquetarte, porque seguro que es algo que podrás modificar paso a paso.

• Aleja tus pensamientos negativos. Basta pensar que una situación que temes (quedarte en blanco en una conferencia, sonrojarte en una presentación) pueda volver a pasar para que suceda. Por ello, procura no darle vueltas a lo sucedido y distraer tu mente.

• Identifica los automatismos. Analiza objetivamente esos pensamientos automáticos y tu conducta. Es necesario aprender a detectarlos para empezar a registrar los cambios de ánimo o estados nerviosos.

• Obsérvate y mejora. Seguro que tienes actitudes que te gustaría cambiar. Elabora una lista con ellas y piensa cómo podrías cambiarlas.

Busca apoyos

Una vez te propongas una meta, prepara la situación. Las formas y ayudas pueden ser diversas: hablar con alguien que te indique y eleve tu autoestima, diseñar lo que vas a hacer o decir, utilizar técnicas para relajarte, ensayar en entornos de confianza…

Celebra tus logros

Exponte poco a poco a esas situaciones sociales a las que deseas asistir y que también producen malestar. Ponte metas pequeñas y felicítate por cada avance. No se trata de ir deprisa, sino de respetar el propio ritmo. Pretender ir a otro también podría producir bloqueo.

Sé comprensiva contigo

Intenta aceptar tus sensaciones. Si estar con desconocidos te tensa, no te enfades ni te critiques si no actúas como te gustaría.

Explora qué es lo que te pone nerviosa, lo que piensas y sientes al estar en esas situaciones. Así podrás entenderte y no ir contra ti.

 

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