¿Te importa tanto lo que los demás piensen de tí?

Según la mayoría de los psicólogos, la persona susceptible padece alta reactividad emocional. Su comportamiento oscila entre la pasión y el orgullo, entre el dolor y la rabia, entre las ganas de ser muy feliz y el miedo a dejar de serlo.

Es insegura y, como tal, voluble y cambiante, al mismo tiempo que se agarra a la rigidez como mecanismo de defensa. Pero ¿cómo podemos atacar la susceptibilidad de raíz?

¿Te importa tanto lo que los demás piensen de tí?

• No pienses en lo que los demás opinan de ti. Es un veneno para la amistad y las relaciones familiares. Acéptate tal y como eres y no busques la aprobación.

• No seas ácida, crítica, cáustica, demoledora: no se puede ir por la vida dando manotazos a diestro y siniestro.

• Confía en que todas las personas son buenas (mientras no se demuestre lo contrario): cualquier ser humano, visto suficientemente de cerca y con ojos piadosos, terminará por parecerte una persona entrañable.

• Sopórtate a ti misma. A los que parecen resentidos con otros, lo que les sucede es que no llevan con deportividad sus propios defectos

• Desarrolla el sentido del humor. No otorgues tanta importancia a cosas que no la tienen, ni a los posibles comentarios de los demás. La gente no está siempre pendiente de lo que tú haces o dices.

• No temas las responsabilidades. Si algo sale mal, aprenderás del error. Todos los cometemos alguna vez.

• Premíate por tus logros. No importa que estos sean pequeños o poco importantes.

 

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