Técnicas asertivas para comunicarse mejor

Por temor al rechazo o a dañar una relación, muchas personas tienen dificultades para decir lo que piensan y negarse a hacer realidad ciertos pedidos. Cómo aumentar la fortaleza para liberarse de los imperativos y disfrutar.

Técnicas asertivas para comunicarse mejor

Todas tenemos nuestros límites. Y estos pueden ser tan variados como seres humanos hay. Sin embargo, en algo se parecen algunas personas: tienen miedo o vergüenza a decir «NO» frente a ciertas circunstancias.

Es como si se sintieran en la obligación de decir siempre que sí por temor a ser rechazadas si se niegan o por una necesidad imperiosa de ser aceptadas.

Esto, que parece una frivolidad, puede tener múltiples consecuencias para la salud, entre ellas: mal humor, irritabilidad, angustia, ansiedad, depresión, falta de deseo sexual, insomnio y trastornos psicosomáticos diversos.

Además, en muchos casos se dice que sí aún a costa de no cumplir con las propias expectativas u objetivos, en cuyo caso incluso el estar «siempre listo» y ser tan obediente va en contra de los deseos de uno mismo.

Decir «NO» es liberador y una de las formas más prácticas de disponer del propio tiempo y de la propia energía para hacer lo más importante: aquello que usted realmente desea.

El disco rayado

Ideal para expresar sus Jeseos, opiniones o pedidps diciendo claramente lo que piensa sin clejar que el interlocutor lo enrede con sus argumentos o lo desvíe del tema que le interesa tocar.

Consiste en repetir una frase que refleje aquello que desea de la otra persona.

Por ejemplo: «necesito más tiempo para terminar correctamente este trabajo, lo tendré listo el próximo lunes».

Frente a esto su jefe puede insistir en lo importante que es terminarlo antes, que se juega el cliente en esta presentación, que no es posible esperar ese tiempo… entonces usted deberá seguir empleando la técnica y responder: «Entiendo, pero necesito más tiempo para terminarlo bien, estará listo para el lunes».

Todo lo que el otro le diga no tiene que ver con el tiempo necesario para hacer la tarea. Intente insistir en esa sintonía sin entrar en otras discusiones paralelas.

Habrá dos opciones: o le darán más tiempo o, con el poco tiempo del que dispone, aclarará qué partes del trabajo no será posible terminar (no porque usted no quiera o no sepa hacerlo, sino porque le están pidiendo que lo termine cuanto antes).

El banco de niebla

Es muy útil para evitar ser manipulado. Cuando alguien quiere que usted haga algo que no desea o quiere convencerlo.

Puede ser complementado con el disco rayado. Primero, se encuentra algún punto en el que sea posible estar de acuerdo con la otra persona, en algo que el otro tenga motivos para mantener su postura tanto como usted la suya propia.

Reconoce entonces que el otro tiene sus motivos, que es una actitud razonable y que su intención no es atacar lo que el otro piensa sino argumentar lo que usted piensa al respecto.

Siguiendo el ejemplo anterior podría decirle a su jefe que comprende la urgencia del trabajo, la importancia de la entrega.

Cede terreno, pero solo aparentemente. Una vez bajada la tensión, puede expresar en forma empática su punto de vista: necesita más tiempo para terminar de hacer el trabajo correctamente.

Para llevar a cabo el banco de niebla es importante no discutir sobre las razones parciales, que quizá sean aceptables; reconocer cualquier verdad contenida en las declaraciones de la otra persona sin aceptar lo que propone, aceptar la posibilidad de que las cosas podrían ser como se nos presentan utilizando expresiones como «esposible que», «quizá tengas razón en que», «puede ser que».

Es conveniente reflejar o parafrasear los puntos clave de la postura de la otra persona y luego añadir que nuestra opinión no ha cambiado («… pero lo siento, no puedo hacer esto», «…pero no, gracias», «… pero yo creo que no es así»).

Cómo usarlas en casa

La combinación de estas técnicas puede ser muy útil para romper los esquemas de manipulación del niño al no reaccionar a su crítica y evitar ser desviado del objetivo.

Los hijos se quedan sin argumentos y no se distraen del mensaje que se les quiere transmitir. Por otra parte, ayuda a los padres a mantener la seguridad y la calma, logrando que los niños respondan a la orden. Por ejemplo:
Mamá: Levanta tus juguetes del piso.
Hijo: Eres mala, siempre tengo que levantarlos yo.
Mamá (con calma): Puede ser que creas que soy mala (banco de niebla) pero levanta tus juguetes del piso (disco rayado).
Hijo: Siempre me molestas a mí.
Mamá (con calma): Puede ser que creas que siempre te molesto (banco de niebla) pero levanta tus juguetes del piso por favor (disco rayado).

 

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