Tu relación con el dinero

Cuando tienes que pagar algo, ¿reniegas y te duele?, ¿o puedes hacerlo con generosidad, pensando en el beneficio del otro?

Tu relación con el dinero

Cambiar la conciencia de escasez, que nos mantiene en la insatisfacción, por una de abundancia y expansión, permite una vida próspera.

La prosperidad es un estado dinámico de creatividad

¿Cómo es tu relación con el dinero? ¿Te sientes insatisfecho con la cantidad que manejas? ¿Se esfuma de tu bolsillo sin que apenas puedas disfrutar de él? ¿Llegas apurado a cada fin de mes? En nuestra cultura, el dinero es la expresión de la energía posibilitadora y creadora.

Por eso merece la pena «hacer las paces» con él. La mayoría mantenemos una relación conflictiva con esta energía del dinero, sobre todo por las expectativas que crea su llegada y las frustraciones que se derivan de su ausencia.

En ocasiones, somos víctimas de una serie de programaciones sutiles. ¿Recuerdas el «Es más fácil hacer entrar un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos»?

Durante muchos años, la riqueza ha estado contemplada desde un paradigma basado en el hecho de que «ganar» supone hacerlo «a costa de otro» (paradigma ganar-perder).

Es decir, que cuando yo estoy ganando, es porque automáticamente alguien está perdiendo. Esta antigua forma de pensar presupone que tras las grandes fortunas siempre hay un pasado de injusticia, egoísmo y sangre.

Si nuestro inconsciente alberga estos pensamientos, es lógico que, por poco sensibles y solidarios que seamos, no deseemos ser prósperos jamás en la vida.

La consciencia de la escasez

Es muy frecuente que cada mes ingresemos un dinero que apenas nos da tiempo a disfrutar: pagamos la letra del piso, del coche, hacemos algunas compras necesarias, un pequeño capricho y… ¡nada en el bolsillo! A nivel inconsciente, esto provoca que nuestra relación con el dinero no sea la más correcta para atraerlo y manejarlo con sentido expansivo. ¿Podemos hacer algo para arreglarlo?

A partir de ahora, guarda un diez por ciento de todo el dinero que ingreses, aunque sean cantidades muy pequeñas.

Ese diezmo será una reserva para asuntos sólo personales. Pasado un tiempo, observarás cómo esa cantidad no sólo va creciendo, sino que contribuirá a sanar tu relación con el dinero.

Las leyes de la energía insisten en que el Universo es abundante, y que trabaja incansablemente para apoyar y materializar nuestras ideas. El nuevo paradigma afirma que se puede ganar haciendo también ganar al prójimo (ganar-ganar).

La prosperidad es un estado dinámico de creatividad y crecimiento, de consecución de logros, de expansión compartida e inversión.

Es, en realidad, un estado de conciencia que nos hace sentir y experimentar que el dinero circula por nuestra vida para beneficio tanto personal como colectivo.

Siéntete benefactora

La letra del piso, la factura del supermercado o el taxi… lo vas a tener que pagar, tanto de buen grado y generosamente, es decir, pensando que con tu dinero también haces ganar a otros, o con resentimiento y estrechez, temiendo que lleguen momentos de tormentosa limitación.

En ambos casos tendrás que desembolsar lo mismo, pero en uno la conciencia generará satisfacción y atracción de abundancia, y en el otro, dolor y ansiedad.

Siéntete benefactora, y dispondrás de la inspiración necesaria para tener mejores ideas y recursos más adecuados.

No esperes a ganar más o a que llegue un acontecimiento especial para dar a otros. Ten en cuenta que siempre habrá nuevos gastos, pero sólo tú puedes elegir entre vivir en el «nunca es bastante» o en el «llegará para todos».

Toma conciencia de que todo euro que sale de tu bolsillo tiene la intención con la que lo hagas circular (y ésta sólo procede la calidad de tu pensamiento).

La llamada mala suerte persigue a los hombres que piensan más en pedir que en ofrecer. Disponte a compartir y a dar lo que pagas con gusto y consciencia. Disponte a plantar semillas de buena suerte.

 

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