Vivir sin miedos

Los momentos de crisis son los mejores para cambiar de rumbo personal. ¿Te atreves a plantearte las preguntas que hagan que tu vida evolucione hacia la felicidad?

Vivir sin miedos

Vivimos un momento de la historia apasionante y decisivo. Un periodo de cambios exponenciales en lo económico, en lo social, en lo personal y en lo espiritual.

Se trata de un momento de cambio de paradigma en el que si queremos salir adelante, tenemos que atravesar un profundo proceso de transformación.

Vivir sin miedos no sólo es deseable, también es posible. De hecho, si observas con atención comprobarás cómo cada vez más personas han tomado una decisión, la de vivir sin miedos, que las ha convertido en otras personas, en una especie de versión mejorada de lo que algún día fueron.

Han reescrito el guión de su vida. Se han atrevido a comenzar de nuevo. Para vivir sin miedos es preciso hacer uso de nuestra responsabilidad individual, del margen de actuación, pequeño o grande, que cada persona tiene por el mero hecho de ser humano.

5 preguntas decisivas

También es preciso aprender a formularse las preguntas adecuadas, las preguntas necesarias para poder vivir con confianza, con sentido y en paz, las preguntas decisivas para encontrar el sentido de nuestra vida y para saber cómo convertirlo en realidad.

Hay un texto de Shunryu Suzuki Roshi especialmente revelador. Dice así: «Nos volvemos sabios haciendo preguntas, y aun si éstas no son respondidas nos volvemos sabios, porque una pregunta bien hecha lleva su respuesta en la espalda, así como un caracol lleva su caparazón».

Formularse preguntas adecuadas tiene un gran poder transformador. Tienen mucho más poder las buenas preguntas que las buenas respuestas.

Hay una frase de Benedetti que dice que cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de repente cambiaron todas las preguntas; esta frase sintetiza la situación que vivimos, en la que tantas personas se encuentran perdidas, en parte porque no se han formulado las preguntas adecuadas.

Una pregunta apropiada encierra el potencial para cambiar el futuro de una persona para siempre. Estas son algunas de las preguntas que puedes formularte si deseas vivir sin miedos y atreverte a comenzar de nuevo…

1º pregunta:

¿Por qué no te suicidas?
Hay algo que nos sucede a los seres humanos con relativa frecuencia: nos preocupamos demasiado del «cómo», cuando lo único que importa es el «qué». Sólo con el «qué» muy claro merece la pena pasar a trabajar el «cómo». De hecho, con un «qué» bien definido, el «cómo» se presenta mucho más fácil de concretar.

Si has tenido la fortuna de contar con un «qué» poderoso entre las manos, ya te habrás dado cuenta de que el «cómo» se convierte en algo irrelevante, secundario. Expresiones como «¿Es fácil conseguir esto?», «¿Tiene salidas esas profesión?» o «Apenas tengo posibilidades» no son más que frases sin ningún sentido cuando se vive desde el «qué».

Sergio Fernández considera que una de las lecturas más influyentes en su manera de estar en el mundo ha sido El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl. Este psiquiatra, prisionero de varios campos de concentración, es el creador de la logoterapia. Logos significa sentido o propósito en griego.

La logoterapia es por tanto la terapia del sentido, y se centra en el sentido de la existencia humana y en la búsqueda de éste por parte del hombre.

Viktor Frankl, con el objetivo de ayudar a sus pacientes a que encontraran cuál era el sentido de su vida, les preguntaba: ¿Por qué no se suicida? La respuesta a esta pregunta daba a los pacientes la clave de cuál era para ellos el sentido de su vida, les ayudaba a encontrar ese «qué», ese camino lleno de significado en la vida.

2º pregunta:

¿Estás seguro de que esa idea es tuya?
La publicidad, los medios de comunicación, la literatura, sus abuelos, su compañero del colegio y su vecino te han contado lo mismo una y otra vez: éxito es ser blanco, varón, llevar corbata, conducir un coche grande o caro y ganar mucho dinero.

O bien ser una mujer rica, guapa, que está en forma y que es a la vez una profesional exitosa, una buena madre y una excelente ama de casa. En algunos detalles puede haber ligeros desacuerdos, pero en lo de ganar mucha pasta, suele haber consenso.

En esta cuestión hay un pensamiento único que produce escalofríos.Y como la gota de agua, que a base de caer una y otra vez desgasta la piedra, la idea predominante de éxito, repetida una y otra vez, ha erosionado la capacidad de decidir de muchas personas.

Es imprescindible tomar conciencia de que hay una idea de éxito que aplasta y anula la vida de muchos seres humanos sencillamente porque no se han parado un instante a replantearse si eso que están persiguiendo es realmente su éxito. ¿La idea de éxito detrás de la que corres la has escogido tú? No te lo tomes a mal, pero hay que insistir… ¿Estás seguro de que esa idea es tuya?

3º pregunta:

Y tú… ¿piensas o haces?
Observa a las personas que obtienen resultados significativos. ¿En qué se diferencian del resto? Sencillo: ellas hacen. Los demás critican, miran, piensan o esperan al mejor momento. La única diferencia entre unos individuos y otros es que mientras unos analizan, los otros hacen.

• Mientras unos discuten cuándo van a empezar, los otros ya llevan un rato haciendo.

• Mientras unos esperan al viernes para preguntarles a sus amigos qué opinan de esto que se les ha ocurrido, los otros para el jueves lo tienen acabado. Y el viernes lo que hacen es interesarse por cómo harían para mejorarlo aún más.

• Mientras unos se quejan, otros no pierden tiempo y hacen.

• Mientras unos esperan a que llegue el mejor momento, los otros hacen porque opinan que cada momento es el mejor momento para hacer. ¿Tienes miedo de ponerte en marcha? Dejar para más tarde lo que sea acrecienta el miedo, mientras que la acción lo elimina.

4º pregunta:

¿Disfrutas del camino?
Muchas personas piensan que lo más importante en la vida son las nietas, que lo primordial es llegar y tener la vista puesta en el objetivo. Sin embargo, pasan por alto algo fundamental: que el camino es al menos igual de importante, sino más, que el destino.

Al fin y al cabo, y hablemos de lo que hablemos, solemos pasar más tiempo en el camino que en la meta, así que mejor aprender a disfrutar del camino. Y, sin embargo, hay algo incluso más importante que disfrutar del camino: disfrutar del proceso de transformación que te está llevando a ser la persona que eres, gracias, precisamente al camino que has decidido recorrer.

¿Te imaginas a un grupo de montañeros ascendiendo durante días a una cumbre y siendo sólo felices en el instante puntual de conquistar la cima? No. Llegar al pico es sólo la excusa para hacer el viaje, y son tan importantes la coronación de la montaña y la marcha para llegar hasta allí como el proceso de compartir ese viaje y el entrenamiento previo para ser capaz de enfrentarse a semejante desafío.

Pero para poder disfrutar de un viaje formidable hay que comprender con nitidez un detalle: cada camino tiene un peaje diferente, y que cuando una persona selecciona su destino, selecciona ese camino que tomará en la vida tiene que estar preparado para afrontar ese peaje.

Comprender el precio del camino que uno quiere recorrer y estar dispuesto a pagarlo es una de las pocas condiciones que nos exige la vida para que podamos disfrutar del viaje. Cada carretera tiene un precio. Infórmate minuciosamente del peaje que te impondrá esa que quieres transitar y después pregúntate si lo pagarás con gusto; de lo contrario ese viaje no te merecerá la pena.Y ese viaje es tu vida…

El camino que cada persona transita es algo sagrado que forma parte de su aprendizaje personal e intransferible. No podrás llegar a tu ítaca particular sin recorrer tu camino, y quien trate de saltarse esta verdad, no comprenderá nunca ni el camino ni la meta.

A los sitios a los que verdaderamente merece la pena ir en la vida no se puede llegar con miedos ni por atajos.

5º pregunta:

¿Estás dispuesto a empezar de nuevo?
El águila es un ave que puede llegar a vivir 70 años, aunque para poder llegar a esa edad tiene que pasar antes por un difícil proceso. Se dice que en torno a sus 40 años, sus uñas se vuelven blandas, su pico empieza a estar demasiado deteriorado y le resulta difícil volar con unas plumas que se han hecho pesadas.

En ese momento el águila puede dejarse morir o atravesar un proceso de transformación que dura en torno a cinco meses. En este trascendental cambio, el águila se retira a su nido ubicado en lo alto de una montaña.

Allí golpea su pico contra la pared hasta que consigue arrancarlo. Después, espera a que el pico le vuelva a crecer y con éste se arranca las uñas. Cuando las uñas le crecen de nuevo, las emplea para arrancarse las plumas. Entonces aún tiene que esperar a que las plumas le crezcan de nuevo antes de poder volar. Después de superar este proceso de renovación, el águila puede disfrutar de otros 30 años de vida.

Vivimos en un momento en el que si queremos salir adelante, tenemos que hacer como el águila: atravesar un profundo proceso de transformación y desprendernos de las costumbres, ideas, tradiciones y temores que nos causan infelicidad y que nos impiden volar majestuosamente.

 

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