La viudez 4

Cuidar de una misma

Una importante herramienta para sobrevivir es, de hecho, una cierta introspección y autoanálisis. Esto es porque, como viuda, usted puede correr un mayor riesgo de caer enferma o tener accidentes. Según un estudio, en un año de duelo, descendió la salud de aproximadamente 67 por 100 de las viudas.

Y, aunque es raro, parece haber un aumento en la frecuencia de muertes entre las mujeres que han perdido a sus maridos. Un estudio realizado por investigadores de varios centros médicos de California halló que el sistema inmunitario de las viudas estaba deteriorado, haciendo posiblemente que corriesen un mayor riesgo de enfermedad.

Por eso es importante ingerir una dieta equilibrada y hacer algo de ejercicio, incluso si no ha hecho ejercicio nunca antes. Se ha visto en estudios realizados que además de contribuir a un estado de salud general bueno, el ejercicio puede mejorar el humor.

«Yo hago ejercicio porque con dos niños yo vivía con un miedo absoluto de caer enferma» dice Paloma. «Monto en bicicleta todos los días, salto a la comba a las 22:00 horas. Sé que me ha salvado; rara vez estoy enferma».

También escuchó la advertencia de una amiga, que había perdido a su marido. Le dijo que tuviese mucho cuidado, sobre todo cuando iba conduciendo o hacía algo potencialmente peligroso, como subir por una escalera.

Cuando has perdido a alguien usted tiende más a vivir en el límite. A arriesgarse. Tiene que tener cuidado y pensar, ¿lo que estoy haciendo tiene sentido o no? Es posible que usted tienda a que no le importe.

Permítase sentir dolor

Durante el proceso de aflicción usted es vulnerable de muchas formas. Es importante que lo reconozca y que se permita un tiempo suficiente para superarlo.

No intente acelerar su recuperación o llenar el vacío de su vida demasiado rápido. Se tarda un tiempo en superar la aflicción y casi nunca es un camino fácil.

Algunas mujeres cometen la equivocación de iniciar una relación demasiado pronto. No tiene sentido hacer un compromiso cuando aún siente profundamente el duelo. Por lo general se trata de una forma de escape, que no funciona.

Conforme usted va reanudando su vida encontrará que hace pequeños cambios que, aunque dolorosos, serán parte de la nueva vida que está formando. Necesariamente se convertirá en una nueva personal.

Pero es un proceso que puede durar meses, incluso años. Dése ese tiempo para acostumbrarse a la vida sin su marido. Superar lo más duro exige una cierta previsión.

Planear esas ocasiones especiales

Algunos de los aspectos más difíciles de la viudez son las ocasiones especiales que solía celebrar con su marido y que ahora tiene que pasar sin él.

Para paloma esos días resultaban particularmente dolorosos porque su marido «celebraba mucho las ocasiones especiales. Siempre tenía planeadas todo tipo de sorpresas. Escribía poesías. El primer cumpleaños que pasé después de su muerte fue terrible. Lo que nosotros sugerimos es que las personas hagan planes para las ocasiones especiales, como Navidad y los cumpleaños, e inicien nuevas costumbres.

También puede ser útil establecer rituales que recuerden a su marido, algo que ayuda mucho a sus hijos que necesitan lograr superar la pérdida de su padre en cada etapa del desarrollo. «Todos los años celebramos un ritual recordando a Marcos. En el campo de fútbol está escrito en el marcador, «En memoria de Marcos y de los años que vivió». Mi hijo, Luis, me preguntó, ¿no estamos celebrando la muerte de papá? Yo le dije, «no, estamos celebrando su vida. Eso siempre ha sido muy importante para nosotros».»

Esto también cambiará

Durante los momentos más difíciles resulta difícil de creer que su vida será mejor. «Resulta muy difícil de creer; el dolor es increíble» dice Marvel. «Y nadie puede pasarlo por usted. Usted tiene que pasar por todo el proceso».

Pero hay una salida, tal vez más fuerte, o más sensata. Nunca se olvidan esos sentimientos, pero cada vez se alejan más.
Paloma dice: «Yo le dije a Luis que es como un corte que cicatriza, pero a veces sigue doliendo. No lo superas pero te adaptas a ello. Si alguien me preguntase si lo he superado, yo le diría, «Sí, pero tardé mucho». Actualmente no me resulta terrible pensar que lo perdí, sino maravilloso pensar que le tuve.»

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