Claves para salvar tu pareja

El secreto de la felicidad en pareja es mostrar un interés y un respeto auténticos por los sueños del otro

Claves para salvar tu pareja

Comedias románticas, cuentos de hadas y muchos de los mitos sobre el amor, el romanticismo y los príncipes azules que genera nuestra sociedad nos transmiten, entre otras, la creencia de que las parejas felices de verdad nunca tienen conflictos y se adivinan los pensamientos y deseos.

Estas ideas pueden conducirnos a iniciar una relación de pareja provistos de expectativas poco realistas que nos hacen flaco favor.

¿Qué puede pasar más allá del fueron felices y comieron perdices, cuando dos personas dan el gran paso de compartir sus vidas? A diferencia de las idílicas parejas de las películas, las reales tendrán que hacer frente seguramente a múltiples problemas: discusiones por tareas domésticas o por asuntos económicos; conflictos debido a preferencias por distintos estilos de vida; el estrés y el cansancio por cuidar a un recién nacido; diferencias de criterio en la educación de los hijos; consecuencias del trabajo excesivo; problemas de salud; pérdida de interés sexual y de romanticismo…

Un caso demasiado común

Pongamos un ejemplo… Isabel y Álvaro empezaron a discutir sobre la excesiva dedicación de Álvaro al trabajo, en detrimento de su tiempo destinado a la familia y a las tareas domésticas. Al principio, Isabel se guardaba la mayoría de sus quejas porque amaba a Álvaro y no quería crear un conflicto.

En el fondo, también esperaba que él adivinara su malestar y corrigiera su conducta. Por su parte, Álvaro hacía esfuerzos para equilibrar su trabajo, el tiempo que dedicaba a sus aficiones y a su familia, aunque no siempre lo lograra. Un día más estresante de lo normal, ella, agotada, explotó y se abrió la caja de sus quejas más agresivas: «Tu familia está siempre en segundo lugar para ti.

Nunca estás aquí cuando te necesito». Álvaro trataba de defenderse: «Quieres que te apoye pero tú nunca me apoyas a mí. Tengo mucho trabajo y necesito relajarme un poco cuando llego a casa, pero todo lo que recibo de ti son exigencias». En los meses siguientes, el tono de los enfrentamientos fue subiendo cada vez más, hasta situarles frente a la decisión de divorciarse.

¿Por qué sucede?

El escenario que hemos representado resulta especialmente doloroso porque Isabel y Álvaro se esfuerzan para tratar de hacer las cosas lo mejor posible, pero ninguno siente reconocida su labor ni obtiene el aprecio de la persona amada.

Los repetidos intentos de comunicación infructuosos se van transformando en hirientes y distancian inevitablemente a esas dos personas que un día tuvieron una gran conexión emocional.

Resulta más triste aún si pensamos que, al menos inicialmente, ninguno de los dos pretende hacer daño al otro; al contrario: aún se aman y luchan por su relación. Pero no saben hacerlo. Y al final caen en una dinámica destructiva de la que no aciertan a salir.

En la década de los 90, se hizo un asombroso descubrimiento: podían predecir con una fiabilidad mayor del 90 por ciento qué parejas tendrían éxito y cuáles se acabarían rompiendo, incluso en recién casados que acababan de iniciar una vida en común y se sentían muy enamorados y comprometidos.

¿Cómo lo lograban? Examinando en detalle sus interacciones mientras discutían un tema que fuera conflictivo para ellos. Observaban sus palabras, sus gestos, su lenguaje corporal e incluso su frecuencia cardíaca.

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