Crear relaciones concientes

Crear relaciones concientes

Si comprendemos y ponemos en práctica las enseñanzas que nos aportan, estableceremos relaciones cada vez más profundas y auténticas. Las relaciones no son para hacernos felices, sino conscientes. Tanto si acaban como si duran siempre, ese es el fin de toda relación.

Relaciones inconscientes

Cuando las personas no conocen el verdadero propósito de las relaciones, acaban dando tumbos, sin aprender de lo vivido. Las relaciones inconscientes se basan en errores como éstos:
• La persona especial. Esta fantasía de encontrar a la persona que nos haga sentir especial tiene dos grandes fallos: el de que uno mismo no es especial y el de que el otro puede darnos algo que no tenemos. Dejar de ponerse por debajo o por encima de quienes vamos conociendo conlleva un trabajo interior; cuando se logra, estamos listos para relacionarnos entre iguales.

• La relación perfecta. Las relaciones perfectas entre personas perfectas no existen. Si fuera así, no podrían enseñarnos nada.

• La falsa compañía. El corazón tiene una necesidad de intimidad y cercanía interior muy fuerte. Algunas parejas pueden unir sus cuerpos, pero mantener sus corazones a una distancia insalvable que produce la peor de las soledades: la soledad en compañía.

• La culpa y el culpable. No hay nada que perdonar a las personas que no fueron como hubiéramos querido que fueran. Las relaciones sólo carecen de lo que nosotros las hemos privado; se convierten en lo que las convertimos, sin que pueda hablarse de culpa.

• La idealización de la persona. Hay que permitir al otro ser quien realmente es y romper los moldes que tenemos establecidos para él. Hasta que no aceptamos a una persona como es, no la amamos de verdad; amamos a un ideal que sólo existe en nuestra mente. Enamorarse es algo que le sucede a todo el mundo independientemente de su voluntad, pero es una experiencia que siempre resulta oportuna.

Hay algo que es preciso que sea resuelto en el interior del individuo, y el compañero elegido en ese momento resulta ideal para la finalidad que el ser ha de perseguir y que la vida trata de hacerle alcanzar. Todas las relaciones tienen asociadas unas enseñanzas, por lo que todas están bien tal como son en su momento.

Relaciones conscientes

Estas son algunas de sus cualidades: Naranjas enteras. Se establecen entre dos seres completos en sí mismos —no entre «medias naranjas»-, que no se sienten necesitados del otro ni de obtener aquello de lo que creen carecer. Libertad de amar.

Amar es una elección consciente. Tú puedes elegir a quien amas. El amor consciente deviene mediante el ejercicio de la afectividad.

Cuando decidimos amar de manera auténtica, nuestro corazón se transforma y de él empieza a emanar de una forma más natural el deseo de acrecentar nuestro amor y mostrar nuestro yo verdadero a la otra persona.

Crecimiento profundo. Una verdadera relación hace que seamos conscientes de que no somos lo que creíamos. Siempre nos obliga a desnudarnos, a mostrar sin tapujos nuestra esencia más profunda, a mostrarnos allí donde somos amor.

Pero sólo podemos experimentar esta profunda verdad espiritual si vivimos una auténtica relación con otra persona, si nos comprometemos de verdad. Como expresó Osho: Si realmente queréis profundizar en una relación, entonces deberéis ir desnudos.

Sensación de paz. La armonía, el equilibrio y la paz son sensaciones que revelan que una relación es consciente. Esta brilla por la complicidad, por el constante crecimiento, por la curación de las viejas heridas del pasado.

 

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