Cuando uno fuma en casa

¿Los malos humos están contaminando vuestra relación? Con tolerancia y negociación podéis combatirlos… o dejando de fumar como la mejor muestra de amor

Además de los problemas de salud de sobra conocidos, el tabaco también tiene efectos nocivos sobre muchas relaciones de pareja.

Cuando uno fuma en casa

Según la Sociedad Española de Medicina Familiary Comunitaria (SemFYC), se fuma en un 56% de los hogares españoles. Y en muchos es algo impuesto. Las parejas mixtas (de fumador y no fumador) pueden llegar a tener serios conflictos debido a este tema. Para que la nicotina no asfixie la relación es importante que ambos se esfuercen en empatizar con el otro y entender su postura.

Diálogo ante todo. Igual que habéis establecido horarios de comida o responsabilidades familiares, podéis negociar reglas para fumar en función de los distintos lugares y situaciones: habitación, comedor, coche, restaurantes, celebraciones…
Áreas específicas. También se pueden crear «zonas de fumadores» en casa. Pero si, por ejemplo, decidís que solo se fumará en la terraza, podéis optar por salir fuera juntos siempre que sea posible y así el fumador no lo vivirá como algo ofensivo o como un castigo.

Malos humos para todos

Que tu pareja fume y dañe su propia salud no implica que tenga derecho a perjudicar a las personas que le rodean. Y es que solo el 15% del humo de un cigarro es inhalado por quien lo fuma.

El 85% restante se queda en el aire que respiran quienes están alrededor. Esto puede ser el equivalente a fumar dos o tres cigarros diarios. Además de provocar trastornos como irritación en los ojos, cefaleas, mareos y náuseas, está demostrado que este humo de «segunda mano» causa miles de muertes cada año debido al cáncer del pulmón y a enfermedades cardiacas.

De hecho, un estudio publicado en «American Journal of Preventive Medicine» asegura que estar casado con un fumador eleva en un 42% el riesgo de infarto. Además, los niños criados en un hogar donde se fuma padecen más infecciones del oído, resfriados y bronquitis.

¿Te ayudo a dejar de fumar?

La pareja es una de las principales fuentes de apoyo si se toma la decisión de dejar de fumar. Según un estudio de una conocida compañía farmacéutica, el apoyo de la pareja junto con el tratamiento médico pueden incrementar el éxito de dejar de fumar en un 44%. Pero ¿cuál es la mejor manera de ayudarle a conseguir su objetivo y ganarle la batalla, por fin, a esta adicción?

Ayúdale a identificar las circunstancias que le impulsan a fumar para evitarlas después. Por ejemplo, si tu marido es de los que, hasta ahora, no puede pasar sin un café y un cigarrillo después de comer, plantéale que intente cambiar las rutinas para que no relacione el café con el tabaco.

Busca planes alternativos para mantenerlo activo y ocupado durante las primeras semanas: excursiones, viajes, salidas al cine, al teatro, a museos, a cenar…

Y recuérdale que podéis permitiros todas esas actividades Indicas con el ahorro que implica dejar de comprar tabaco. Sin duda, esto será un aliciente más para abandonarlo definitivamente.
Retira ceniceros y paquetes de tabaco de la vista y ten siempre a mano caramelos y chicles por si necesita tener algo en la boca.

Proponle terapias de relajación (yoga, tai chi…). Acudir a un grupo de apoyo también puede ayudarle a superar su adicción.

Dale mensajes positivos. Frases como «eres capaz» o «lo estás haciendo muy bien» le serán muy útiles a la hora de incrementar su motivación y ganar confianza.

Vida sana para los dos. Se sentirá más fuerte si tú también apuestas por la salud, optando por una dieta más saludable y haciendo ejercicio físico regularmente.

Y si eres tú la que fuma

• El respeto es imprescindible:
Cuando surja algún conflicto debido al tabaco, debes tener en cuenta que es tu hábito el que puede acabar perjudicando a la pareja. Intenta ponerte en su lugar y respeta los acuerdos a los que habéis llegado. Si sientes la necesidad de saltártelos, explícaselo antes.

• Reduce el número de cigarrillos:
Si aún no quieres dejar de fumar, trata de encender menos cigarros al día, restringiendo la cantidad sobre todo cuando estás en pareja. Él, y tu salud, te lo agradecerán. Procura fumar cuando estés en el exterior y, así, no sentirás la necesidad de hacerlo al volver a casa.

 

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