De los eternos novios al amor que no tiene edad

Generalmente se conocen en unas vacaciones. Se han visto y se han gustado, después inician su relación, se enamoran y continúan amándose tras las vacaciones, aunque quizá se encuentren distantes el uno del otro o incluso vivan en ciudades diferentes.

Intentan verse cada fin de semana para confirmar su deseo de estar juntos y no pasa un día sin que se produzca una llamada telefónica.

De los eternos novios al amor que no tiene edad

La pregunta siempre es la misma: ¿cuánto puede durar un amor tan alejado? Si no se trata de una aventura, la duración es directamente proporcional a la capacidad de autonomía afectiva de cada uno de los dos y a la facultad de reconocer en esta relación una amplia satisfacción cognitiva, afectiva y sexual.

La historia puede continuar durante muchos años y entrar en el campo de los casos de eternos novios, que realmente ven imposibilitados estar juntos, pero que son lo suficientemente fuertes y generosos como para saberse dar un amor libre y eterno.

Pero, antes o después, uno de los dos tendrá que irse de su propio hogar, abandonar a su familia y a sus amistades para unirse de forma más completa y presente con la pareja elegida que vive en otro lugar.

Si esto no se produce, la inevitable frustración siguiente enturbiará la calidad de los sentimientos.

Con esfuerzo, voluntad y paciencia todo es posible, incluso encontrar una nueva casa si la de la pareja es pequeña, o cambiar de lugar de residencia o de trabajo.

Las dificultades son esencialmente emotivas y afectivas para el miembro de la pareja que se ha ido de su ciudad para entrar en un nuevo mundo, una nueva vida, guiado únicamente por el amor que siente hacia su pareja.

Existen también relaciones de pareja cuyos miembros están separados. Después de una relación matrimonial interrumpida por una separación y un divorcio, el individuo continúa su existencia con plena libertad personal, y se ocupa, de acuerdo con su ex, del cuidado de los hijos de ambos.

Este es el caso más extendido, por lo que un individuo separado con hijos encuentra mayores dificultades para iniciar una relación en la que pueda nacer un nuevo amor.

Al comienzo, la nueva relación se vive en la sombra, ya que ni el/la ex, ni mucho menos los hijos, conocen la existencia de otra persona.

Después, a medida que aumenta la asiduidad de los encuentros con la nueva pareja y la seguridad de que la relación funciona de forma recíprocamente satisfactoria, se pasa a la fase de la posible aceptación por parte de los hijos y de la antigua pareja. Si todo marcha correctamente, se planifica la unión social y se estructura una nueva familia.

Existen, finalmente, parejas con notables diferencias de edad que saben vivir bien y con plena satisfacción en su relación.

Con frecuencia, la combinación de este tipo más constructiva y estable es la de una mujer joven y un hombre maduro, con una diferencia de edad entre 20 y 30 años. Sin embargo, estas relaciones dependen mucho de las expectativas recíprocas y de las auténticas capacidades de cada uno; un factor que tampoco puede descuidarse es una buena respuesta en la relación sexual.

En el fondo, el miembro más joven busca una seguridad emotiva y afectiva, una especie de protección paterna o materna, que con frecuencia nunca ha vivido. Habitualmente, de hecho, se trata de personas que han vivido o han idealizado la carencia amorosa de las figuras paterna o materna.

Se trata de un trastorno afectivo persistente que sólo encuentra una cura en un/a compañero/a mayor y, por tanto, con una mayor experiencia en la vida social y relacional. También juega un papel importante, con frecuencia, la seguridad económica.

El/la compañero/a lo puede todo porque posee un poder social y económico, y desencadena un flujo emocional que atrae y atenaza la afectividad de las personas que han sufrido una carencia afectiva de su padre o de su madre.

De la misma forma, estos individuos, ya realizados y poderosos desde un punto de vista cultural, social y económico, han amado con escasa profundidad. Entonces, se prestan, a pesar de ellos mismos, a dejarse ilusionar por el alma enamorada de una persona más joven, fresca y pura a los ojos de quien ya ha recorrido un gran trecho de la vida.

Este tipo de parejas tienen la sensación de un mayor control, tanto emotivo como didáctico-formativo, y también se eligen mutuamente porque el miembro de la pareja más joven demanda al otro/a que actúe como una especie de tutor, de mentor de la existencia y del destino del amor. En estos casos, las historias pueden cumplirse con plena satisfacción ya que ambos miembros de la pareja cuidan con amor de las heridas del alma y se realizan ambos en el recorrido de la vida de pareja.

Entre tantas historias auténticas de vida de pareja a distancia, una de las más extraordinarias es la de nuestra amiga Diana de Turín, que es periodista.

Su historia de amor la une a un hombre que vive en Roma. Después de algunos años de amor a distancia y de viajes entre las dos ciudades, Diana consiguió en su trabajo que la trasladaran a Roma.

De esta manera, no sólo cesó el continuo ajetreo de viajes, que ya había alcanzado incluso niveles de cierta frustración por la considerable distancia recorrida, sino que además mejoró la calidad de su trabajo como periodista, al asumir ritmos más sosegados, una mayor interacción relacional con los colegas y los superiores, unos horarios más ordenados y una dimensión más humana de su trabajo. El amor, es decir, la meta del destino daimon ha dado sus frutos, al favorecer la realización de la pareja y de las personas.

No siempre la vida de los seres humanos está dirigida por la voluntad personal y social, sino que existen manifestaciones de cambios existenciales que, unidos a unas fuerzas psicológicas inconscientes, pero potentes y reales, dan lugar a la manifestación de la fuerza del daimon.

Esto nos confirma que si existe un auténtico amor, sobre el que puede construirse una comunidad, la pareja se revela y manifiesta como una potente fuerza de la naturaleza y de la vida, que realiza y cumple el destino de su alma, tanto la individual como la común.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.