Del enamoramiento al amor

Se trata de la experiencia íntima y del nacimiento y la creación de un nuevo mundo. Constituye el artífice del nacimiento de la comunidad más pequeña posible, la formada por dos personas.

Del enamoramiento al amor

Contextualmente, supone el renacimiento del individuo, que tiende de manera natural a la colectividad. Consiste en el deseo de una intimidad dentro del proyecto de vida en pareja: en este sentido, se trata de una maduración porque traspasa el enamoramiento inicial que todo individuo ha experimentado ya con la necesidad de los cuidados maternos. El enamoramiento transforma el Yo en un Nosotros.

Si durante las primeras experiencias del enamoramiento en la adolescencia, el sujeto no se ve correspondido por su amado/a, el fracaso y el dolor por no poder vivir el Nosotros deseado puede traer consecuencias: la separación del amor y la sexualidad.

Si sigue el ejemplo de los modelos de comportamiento que ve a su alrededor, el sujeto puede buscar experiencias sexuales sin encontrar en ellas el placer que puede sustituir el Nosotros con el amado.

Estas experiencias se convierten en un fin y no en un medio, porque el sujeto las vive como la esperanza de llegar a encontrarse con el amado.

Así, la sexualidad se separa del amor y no se produce la maduración del enamoramiento, es decir, el paso a una vida en pareja, a una comunidad erótico-amorosa adulta.

Cuando el enamoramiento madura se convierte en amor; en caso contrario, se detiene en su fase inicial y sólo produce un breve entusiasmo, una meta que, poco tiempo después, se desvanece, ya que el sujeto se siente atraído por otra persona.

El amor nace de lo más profundo del ser y mira hacia el futuro, se desata cuando encontramos una persona cuyas cualidades son importantes para nosotros, que satisface los profundos deseos, sueños y ambiciones que se han formado a lo largo de nuestra vida desde la infancia, unas necesidades reales y simbólicas, conscientes e inconscientes.

Para que el amor sea bilateral y correspondido, es necesario que estos deseos recíprocos encuentren su equivalente. La vida amorosa de la pareja exige una gestión activa.

Ambos miembros tienen que comprender qué le agrada al otro, tener en cuenta sus exigencias, esperanzas y temores, y de esta forma la satisfacción recíproca puede llegar al máximo.

Respecto al naciente estado de enamoramiento, el amor es una institución, algo que se elige y se quiere: un pacto.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.