El equilibrio en la relación hombre-mujer

Hoy día, no es fácil conciliar las infinitas oportunidades de la mujer con las posibilidades efectivas de realización en la realidad diaria.

El equilibrio en la relación hombre-mujer

Por ello, sucede con frecuencia que, a pesar de las batallas libradas por la emancipación, las mujeres tienen que hacer elecciones que inevitablemente comportan una serie de renuncias.

Si la mujer se realiza en el campo profesional, no siempre alcanza el éxito en el ámbito familiar, y aún más si ha de ejercer de madre.

Por el contrario, si dedica más tiempo a la familia, difícilmente puede continuar su carrera profesional con plenitud. En resumen, el justo medio es muy difícil de alcanzar, con el resultado de que las mujeres se sienten frustradas porque no consiguen tener la sensación de estar completamente realizadas y satisfechas.

El amor no puede sobrevivir a una continua y cada vez mayor disparidad entre el crecimiento personal y el desarrollo del carácter en los dos miembros de la pareja.

Esta desigualdad entre los dos miembros generará relaciones de inadecuación, de celos, de posesión e incluso de envidia por parte del miembro menos desarrollado y evolucionado; mientras que en el otro provocará resentimiento, insatisfacción y desinterés.

Las relaciones de amor, sin embargo, pueden crecer y florecer de la misma manera, aunque existan grandes diferencias en las habilidades creativas o de otro tipo entre los dos miembros de la pareja.

Hace años, una rigurosa encuesta científica demostró que aquellos que, por distintas razones (traumas, enfermedades, malformaciones), habían sufrido una castración en una edad temprana habían gozado después de una vida más larga.

¡Como si la castración fuera garantía de longevidad! La estadística se refería sólo a los hombres y no se hizo ningún estudio similar sobre las mujeres.

Ahora el problema parece resuelto. Las investigadoras L. Partridge y M. Farquhar, de la Universidad de Edimburgo, han recurrido al estudio de las moscas del vinagre o drosofilas, para resolver la cuestión.

Vayamos rápidamente a la conclusión. Han demostrado que las drosofilas machos hipersexuales viven 40 días, que aquellas con una actividad sexual media viven 56 días y que aquellas sin ninguna clase de actividad sexual alcanzan los 65 días.

De esta manera, parece que las estadísticas demostrarían que los «puros de corazón», aquellos que tienen un concepto de la vida más espiritual que corporal, viven más tiempo.

También las experiencias llevadas a cabo en los kibbutz israelíes demuestran una mayor longevidad en los puros. Como afirma Sirtori: «Las coronarias se dilatan con el soplo de la virtud».

Según estos estudios, la llave que abre la puerta de la armonía y del bienestar es la elección de una vida con una relación lo más monógama posible en la unión de dos personas.

 

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