Entregarte a cada relación como si fuese la primera

Es muy frecuente encontrar la influencia de relaciones del pasado que actúan como condicionantes en relaciones de pareja actuales. Comenzar una relación desde el miedo de que vuelva a ocurrir lo mismo que sucedió anteriormente no es algo recomendable, pero en cambio es un indicador de que la experiencia del pasado no fue integrada y por lo tanto tampoco aceptada.

Los miedos harán precisamente que la situación temida se materialice y se escenifique, ofreciendo así una nueva oportunidad para integrarla emocionalmente y proporcionando una oportunidad de transmutación.

Es muy frecuente quedar atrapado en las heridas del pasado y especialmente de aquellas vinculadas a las relaciones de pareja, dado que se puede acumular un gran dolor emocional. En consulta se puede apreciar que normalmente hay una gran herida abierta que se generó con la experiencia vivida con el primer amor, por lo general originado por una traición o un abandono.

Es importante comprender que las heridas abiertas del pasado condicionarán todas las demás relaciones de pareja, por lo que, para tener una relación saludable, es necesario haber procesado adecuadamente las anteriores relaciones de pareja.

Entregarte a cada relación como si fuese la primera

No será posible iniciar una nueva relación de pareja y esperar que funcione si las demás no han sido procesadas, y en especial la primera relación de pareja, que suele ser una de las que mayor impacto genera.

El primer amor es muy importante, dado que normalmente no es sólo la vinculación donde se vuelca un amor más puro, más inocente e incondicional, sino que además también el inconsciente encuentra una oportunidad para plasmar heridas abiertas de la infancia, una manifestación de la pareja interna, además de ser una oportunidad de oro para que se manifieste la sombra de la familia –secretos incluidos,– convirtiéndose en una combinación explosiva.

Por lo tanto, una mala experiencia con un primer amor puede ser extremadamente impactante para la persona y puede condicionar significativamente futuras relaciones. De ahí la importancia de trabajar internamente esa relación y lo sucedido emocionalmente, comprendiendo lo ocurrido, puesto que es probable que se arrastre el conflicto a otras relaciones.

Aprender a abrir el corazón después del primer amor

Extraer el aprendizaje de la primera relación. El primer vínculo sentimental, como se ha mencionado anteriormente, es de suma importancia y será complicado poder mantenerlo con una persona para siempre y que así pueda sostener esa inocencia y esa pureza que le caracteriza habitualmente. Es una realidad que sólo consiguen sostener en la actualidad muy pocas parejas.

Suelen ser vínculos que ofrecen un profundo aprendizaje, donde con mucha fuerza hacen de espejo de muchos conflictos inconscientes nunca tenidos en cuenta anteriormente.

Lamentablemente no se suele ver la responsabilidad ni el aprendizaje inconsciente que la situación está tratando de manifestar, que lejos de haber culpables, están viviendo una proyección mutua de sus heridas con la finalidad de ser aceptadas, incluidas y tenidas en cuenta. El primer amor se convierte por tanto en un gran maestro desde los ojos de la consciencia.

Por ello es sumamente importante aceptar lo sucedido, tratar de extraer la toma de consciencia asociada a la experiencia y perdonar lo ocurrido a través de la aceptación, tomando en el corazón a esa primera pareja.

Aceptar el dolor y liberar el sufrimiento. Cuando la persona ha atravesado una experiencia de mucho dolor, es muy complicado que se pueda trascender esa herida con facilidad, pues esta herida le está haciendo mucho daño, a veces sin ni siquiera saberlo, además de estar condicionando futuras relaciones.

Las relaciones del pasado condicionan las relaciones futuras cuando no han sido aceptadas; por ejemplo, cuando hay una infidelidad o cuando se rompe la relación repentinamente o quizá cuando hay un distanciamiento entre ambos y por supuesto también cuando uno de ellos atraviesa la experiencia de la muerte.

Cuando esto sucede y hubo amor entre ellos, normalmente a uno se le rompe el corazón y se llena de dolor, costándole volver a confiar en la pareja, abrir el corazón y amar de nuevo. Sin embargo, el dolor es inevitable, pero cuando se sostiene se convierte en sufrimiento, y el sufrimiento sólo es responsabilidad de la persona que elige sostenerlo.

Apostar por el camino del amor. Cuando se apuesta por el camino del amor, el miedo ha de apartarse, permitiendo volver a abrir el corazón y experimentar lo que la vida ofrece, siendo respaldado por el amor. Precisamente, al amar desde el miedo, lo que se materializa es lo que se teme, haciendo esos miedos realidad.

Al temer una experiencia ésta no está siendo aceptada y al no ser aceptada, es cuando precisamente la persona puede verse involucrada viviendo esa experiencia o situación. Por lo tanto, es importante el lugar emocional desde el cual se inicia una relación; hacerlo desde el miedo no es aconsejable.

En cambio, cuando se da la toma de consciencia de las propias heridas, es cuando uno puede responsabilizarse de ellas y aceptarlas. Desde la aceptación y la consciencia se abre una oportunidad para transmutar esas heridas y, entonces sí, volver a iniciar una relación desde un lugar muy diferente. El amor sólo puede darse cuando el miedo se aparta, pero siempre implica realizar una apuesta.

Abrir el corazón a cada pareja como si fuese la primera. Este es sin duda el paso más complicado, puesto que ha habido sufrimiento anteriormente y la persona va disminuyendo el nivel de amor, de inocencia y de entrega.

Cabe comprender que amar es un acto de mucha valentía y que es proporcional el nivel de fuerza interna y el nivel de amor que una persona es capaz de expandir. Lo sencillo, a corto plazo, es rendirse a las tentaciones del miedo; sin embargo, lo complicado es abrir el corazón sin condicionamientos que opaquen el amor emitido.

Es por ello que antes de volver a plantearse volver a abrir el corazón, lo adecuado es responsabilizarse de las emociones experimentadas en la relación anterior y no sostener el sufrimiento, abriendo así una mayor probabilidad de éxito en la siguiente relación sin temer las emociones que se puedan vivir. Para ello es necesario tener en cuenta que ninguna emoción es negativa, lo negativo es reprimirlas y tratar de camuflarlas; cuando se escuchan y aceptan, todo se transforma.

El objetivo más saludable debería de ser volver a amar como al primer amor, con esa misma pureza y profundidad, sin expectativas, de forma inocente, realizando una entrega incondicional, sin miedos y sin condiciones.

Practícalo ahora

Para entregarte a cada relación como si fuese la primera.
1. Reflexiona en el amor emitido en la primera relación de pareja. Piensa en tu primer amor, observa con qué inocencia y pureza amaste. La madurez y el aprendizaje del paso de los años será positivo, pero la pureza del primer amor es lo que no has de dejar en el olvido. Piensa y trata de sentir el amor que proyectaste sobre esa primera pareja.

2. Reflexiona sobre aquello que hizo que cerrases tu corazón. Piensa en aquello que hizo que tu corazón se rompiese analizando la situación objetivamente. Piensa sobre lo que hizo que la relación no funcionase, quizá hubo una traición o una falta de implicación y compromiso. Ahora puedes identificar tu miedo y los motivos por los cuales cerraste tu corazón.

3. Toma la decisión interna de volver a abrir el corazón. Ahora tienes una oportunidad para decidir si le sigues dando fuerza a esas emociones reprimidas y culpando a la ex pareja y seguir así cerrando tu corazón, amando con precaución, o si por el contrario tienes la oportunidad de tomarte la libertad de volver a amar con la pureza con la que amaste a tu primer amor, sin estar condicionado previamente por ninguna experiencia dolorosa. Es sólo una decisión interna la que debes tomar, cuando sea el momento oportuno para ti. Recuerda trabajar ese miedo, para poder seguir avanzando.

 

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