Hombre antisocial-pendenciero

Hombre antisocial pendenciero

Se les considera idiotas morales, porque son incapaces de reconocer los derechos de los demás. Tienden a violar las normas sociales, son extremadamente irresponsables, arriesgados e impulsivos, y suelen presentar comportamientos ilegales

Antonio era profesor de la universidad cuando Carmen, alumna suya, se enamoró de él. Enseguida se quedó embarazada y se casaron, pero los problemas no tardaron en llegar.

Sus «ganas de vivir» contrastaban marcadamente con su frialdad ante el futuro bebé. Gastaba el dinero en caprichos, pero olvidaba pagar la factura de la luz. Cuando el niño nació, Antonio empezó a mostrarse agresivo y un día incluso la pegó.

Pero la gota que colmó el vaso es que un buen día le echaron de la universidad por tener un romance con otra alumna.

Un objeto a su servicio

La esencia del amor maligno es la cosificación del otro. Convierte a las personas en objetos de uso y disfrute, y se desprende de cualquier responsabilidad en la relación. Este desprecio casi siempre termina en maltrato, físico, psicológico o emocional.

El antisocial es un guerrero aguerrido que no espera la aprobación de los demás. Su delirio de omnipotencia le hace ejercer un poder aplastante: las víctimas merecen ser víctimas, al ser débiles e incapaces, esquema autoritario donde los haya. No siente culpa ni remordimiento: «Lo hecho, hecho está». No hay lugar para la reparación, la autocrítica o el diálogo democrático.

Cuidado con el mito del héroe aventurero

Sin embargo, no debemos imaginarnos necesariamente un cúmulo de ojos morados; la estrategia para someter a sus parejas puede ser sutil y pasar inadvertida.

La mayoría de los antisociales tienen un cociente intelectual alto, y saben manipular. Pueden convencerte para ir en un coche a toda velocidad, probar nuevas drogas, practicar sexo arriesgado… No toleran aburrirse.

Resultan seductores durante la conquista, por lo que pueden atraer a personas que buscan alguien que las defienda a cualquier precio (guardaespaldas afectivo).

El mito del héroe valiente, fuerte y aventurero, todavía está en muchas mentes. Cuidado si además eres una persona adicta al peligro. Ten en cuenta que, más que valiente, este tipo es violento y temerario. No procesa el miedo de forma adecuada: lo ridiculiza o ignora, por eso vive al límite.

• Sus frases: «Te lo tienes merecido, ¿quién te manda ser tan débil?». «No tengo ninguna obligación contigo». «No me culpes a mí de tu dolor, aprende a cuidarte sola».

• Consejo: Pretender establecer una relación saludable con alguien que carece de empatia, maltrata y es irresponsable no deja de ser una torpeza o una forma tenebrosa de suicidio asistido. ¿Tienes dudas sobre él? El «amor maligno» se siente cuando te ronda.

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