Hombre paranoico-vigilante

Hombre paranoico vigilante

Si tienes la mala suerte de estar con una pareja paranoica, serás culpable hasta que demuestres lo contrario. Para él o ella, no importará tu buena conducta ni las demostraciones de amor tu proceder siempre esconderá una segunda intención.

Margarita está cansada de la constante vigilancia que sufre por parte de su marido, quien ejerce sobre ella un sin número de estrategias fiscalizadoras: revisa los recibos de sus gastos, comprueba las llamadas telefónicas, va a visitarla sin haberla avisado, mira su correo…

Nunca encuentra nada, y su conclusión es que su pareja es más lista que él para esconder sus cosas. Ella no sabe qué hacer; su relación de pareja es un prisión, y el hombre al que ama su carcelero.

Vivir bajo sospecha

Para el paranoico, ser celoso y contraatacar es su mejor forma de sobrevivir en un mundo que percibe hostil y explotador. Por eso te pone bajo sospecha y te obliga a presentar cargos que demuestren tu fidelidad y lealtad.

Pero amor y desconfianza son incompatibles, no importa cuantos certificados presentes. No encajan bajo el mismo techo.

La «lectura de mente» es la distorsión cognitiva preferida del paranoico. Casi siempre está «pensando lo que el otro piensa que él piensa», lo que le genera angustia y mucha suspicacia.

En casos extremos, puede llegar a alegrarse de «encontrar algo», porque eso da sentido a sus esfuerzos. Extrae conclusiones absurdas y censura sin piedad.

Posibles víctimas

A nadie le atrae en principio este estilo de amar, claro, pero hay tres casos en los que se puede caer en él con facilidad: las personas introvertidas o con ansiedad social que buscan una pareja que justifique su aislamiento; las personas dependientes que creen que los celos y el control por parte de sus parejas significa amor (hasta que desemboca en violencia), y las desconfiadas crónicas, que ven en el paranoico a su alma gemela.

Sea como sea, la desconfianza injusta siempre afecta al acusado: algo se resquebraja cuando la persona que dice amarte pone en duda tu honestidad. Todo depende de tus valores. Tú decides.

• Sus frases: «Si no tienes nada que esconder, no debes preocuparte». «Si no estoy vigilante, me engañarás». «Tu pasado te condena, a saber lo que harías si yo no estuviera».

• Consejo: Entrar en una relación afectiva significa bajar las defensas y dejar que el otro penetre nuestras barreras, entregarse. Significa quitarse las máscaras y mostrarse como uno es. Pero un vigilante te condenará mucho antes de poder hacerlo.

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