La infidelidad: cómo superarla

Una infidelidad no es algo casual, sino que suele revelar falta de comunicación o un mal momento en la relación de pareja. Algo que podemos perdonar… si superamos nuestro orgullo malherido.

La infidelidad: cómo superarla

Una cosa está clara: la persona que sufre la infidelidad suele sentirse humillada y traicionada. No es el desamor lo que la invade, sino lo que se denomina una herida narcisista; es decir, un golpe en la autoestima, en el orgullo.

Y es que resulta duro enfrentarse a un engaño cuando lo que se ha tratado es de dar lo mejor de uno mismo. En esos casos, suele ser difícil plantearse hacer borrón y cuenta nueva y perdonar, porque no sólo se pierde la fe en la pareja; a veces, incluso se llega a dejar de creer en el amor.

La comprensión de por qué se produjo la infidelidad es algo que, en ocasiones, ni la misma persona que la comete es capaz de entender». Los motivos son diversos y, a grandes rasgos, se pueden describir tres tipos principales de infidelidad: accidental, habitual y romántica.

La infidelidad accidental

Pero ¿es posible que alguien que no pretendía ser infiel se sorprenda un día en cama ajena? Parece que sí, y pasa con cierta frecuencia.

Se trata de un comportamiento circunstancial, y el que lo comete se deja arrastrar por la situación, pasa por encima de sus propios valores y se entrega a la atracción sexual o afectiva.

Tendrá la importancia que le queramos dar, pero es frecuente que, luego, invada el arrepentimiento. No obstante, al no tratarse de un comportamiento premeditado, sino más bien fruto de la «debilidad de la carne», nadie puede asegurar que no vaya a suceder de nuevo.

Ante esta infidelidad no podemos asegurar que necesariamente algo marcha mal en la pareja; a veces es un problema exclusivo de la persona que la ha cometido.

¿Se puede perdonar?

El «engañado» tendrá que sopesar sentimientos contradictorios respecto a su orgullo y a sus valores. En muchos casos, el dolor es tan grande que provoca un malestar imposible de soportar. La persona se enfrenta a una decisión: ¿perdono y reorganizo mis valores y mi orgullo o rompo la relación? Mejor decidir una vez que se haya hablado con la pareja y valorado el problema.

La infidelidad habitual

En este caso, es evidente que algo marcha mal en la pareja. En ocasiones se trata de una relación en la que no hay apenas comunicación, y la convivencia se mantiene por conveniencia o por miedo a cambiar. En otras, es posible haber topado con la típica persona infiel por sistema.

En este caso, suele tratarse de personas que sufren una patología. Su necesidad de reafirmación personal —por lo general en el terreno sexual— les lleva a necesitar de la aprobación externa a través de sus aventuras, para sentirse bien consigo mismas.

Curiosamente, estas personas suelen depender de la estabilidad que les aporta su relación, y ello conlleva apaciguar su miedo a la soledad. ¿Se puede perdonar? Una persona así difícilmente cambia, a no ser que acuda a un psicólogo.

En estos casos, lo mejor es darse cuenta de cómo es nuestra pareja y meditar bien nuestra decisión de seguir con ella a pesar de todo, o romper, si de verdad queremos hacerlo.

La infidelidad romántica

Se trata de una infidelidad accidental, pero tiene otros matices. La persona no busca una ruptura; sin embargo, quiere estar enamorada permanentemente, y la ausencia de novedad en una relación duradera le lleva a caer en flirteos que inyectan, aunque sea por un cierto tiempo, la emoción y el encantamiento deseados.

Las aventurillas románticas suelen surgir en momentos cruciales de la vida del que es infiel: el nacimiento de un hijo, la crisis de los cuarenta…

Lo que le ayuda a evadirse del peso que le provocan sus obligaciones. Suelen ser infidelidades con retorno a la pareja. El problema surge cuando de uno de esos deslices nace la intimidad y el amor. ¿Se puede perdonar? Sólo se puede superar el problema si el que comete la infidelidad quiere salvar su relación, y para ello tendrá que enfrentarse a su problema de inseguridad y falta de madurez.

Los detonantes del engaño

Los motivos por los que alguien puede ser infiel son muy variados; los más frecuentes…
• Búsqueda de nuevas experiencias: Se produce en personas que no han tenido relaciones anteriormente.
• Monotonía: Tras varios años de convivencia se produce el cansancio y el deterioro de algunas parejas que no han puesto los medios para evitarlo.
• Insatisfacción emocional: Se da en personas que se sienten poco queridas o abandonadas afectivamente por sus parejas.
• Inseguridad: En personas con baja autoestima, la infidelidad puede plantearse como un logro o autoafirmación personal.
• Venganza: Como respuesta a una infidelidad sufrida.
• Crisis: En las crisis debidas a la edad, en muchos casos surgen infidelidades que «alivian» la necesidad de sentirse joven y atractivo todavía.
• Vida sexual deficiente: El sexo es también un elemento muy importante en la relación, por lo que si una de las partes no se siente satisfecha sexualmente, tenderá a compensar fuera esa carencia.
• Miedo a perder la libertad: Cuando la pareja es asfixiante o una de las partes tiene miedo a perder su independencia y quedar atrapado en una relación, intenta sentirse libre siendo infiel.

Nuestra reacción, cuestión de sexos

Las reacciones frente a un engaño varían con el género y el tipo de engaño, veamos esta encuesta. A los encuestados se les preguntó: qué les molestaría mas: ¿imaginar a su pareja formando un vínculo emocional profundo con otra persona o que sólo disfrute de una apasionada relación sexual con otro?

A un 82 por ciento de las mujeres lo que más le dolería sería que su pareja se enamorara de la otra persona.

Entre los varones, al 52 por ciento le mortifica más pensar en su pareja enamorada de otra persona, mientras que al 48 por ciento restante le desvela la posibilidad de que su pareja tuviera un encuentro sexual con otro hombre.

Para las mujeres, es más doloroso imaginar el vínculo afectivo de su pareja con otra persona que pensar en una aventura breve que incluye sólo una relación sexual.

Ellas tienden a buscar en el hombre protección y seguridad, por lo que sus celos tienen que ver con la amenaza de perder lo que el hombre les aporta.

Por eso, asegura, «las mujeres perdonan más una aventura. En cuanto a los hombres, lo que casi más les quita el sueño es la infidelidad sexual de la mujer, porque ellos sienten «temor a una paternidad mentirosa».

Otra de las razones es que imaginar a su hembra retozando con otro» hiere su orgullo masculino. También a la hora de perdonar, hombres y mujeres se lo toman de distinta manera.

Cuando la infidelidad es ocasional en el hombre, y suele haber un arrepentimiento, un ajuste y un reconocimiento del error cometido, la mujer perdona. Sin embargo, cuando la que comete una infidelidad es una mujer, la posibilidad de entendimiento suele ser más difícil.

Cómo enfrentarse a una traición

Si el «infiel» quiere enmendar la situación, deja que las cosas se enfríen antes de decidir.
• Analiza si el engaño ha hecho un daño irreparable a vuestros valores o si aún existe la posibilidad de seguir adelante.
• Si decides perdonar pero algo dentro de ti te lo pone difícil, intenta recordar otros momentos de tu vida en que fuiste capaz de disculpar a otra persona.
• Una vez superada la crisis, no conviene echarle en cara la afrenta nunca más. Si se decide seguir juntos es que la confianza mutua se ha restaurado. Guardar rencor y sacarlo a relucir no beneficia a nadie.

 

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