Las artes del maltratador

Aprende a reconocer los comportamientos que le definen; es la mejor forma de prevenir o poner fin cuanto antes a una relación abusiva.

Las artes del maltratador

El maltrato proviene de la creencia cultural y social de la superioridad de los hombres sobre las mujeres, por la que ellos se otorgan el derecho a controlarlas a ellas, utilizando cualquier medio, incluso la violencia. Esta creencia incluye la «verdad» incuestionable de que la mujer es una posesión. De ahí la desafortunada y famosa frase: «La maté porque era mía».

No es un enfermo

Pegar no es una enfermedad, sino una conducta aprendida. El maltratador más común es el que no está loco ni es un enfermo (sólo entre el 10 y el 20 por ciento tiene una enfermedad mental), sencillamente se cree superior a la mujer.

Es un sexista sin una patología psiquiátrica concreta que, de forma recurrente, puede haber sufrido o presenciado violencia doméstica en su infancia. Se comporta de manera normal mientras no hay tensiones o conflictos, y mientras no siente que la mujer tiene o puede tener más poder que él.

Los maltratadores comunes pueden ser médicos, jueces, políticos, albañiles o maestros. Pueden tener cualquier nivel cultural y también pueden pertenecer a cualquier clase social.

Reconócelo a tiempo

El hombre maltratador pretende mantener el mito de su superioridad. Lo hace manipulando: ataca a la mujer haciéndose el bueno y cariñoso, disimula su cólera y trata de evidenciar los defectos y debilidades de ella. Le reconocerás por actuaciones como éstas:

Muestra superioridad de forma encubierta. «Yo que tú…» significa: «Sé mejor que tú lo que tienes que hacer».

Se muestra como de una clase superior. «Es cosa de mujeres» significa: «Es un tema/trabajo/etc. irrelevante».

Desacredita tus opiniones. «Nunca escuché nada parecido» significa: «Menuda estupidez».

Busca impunidad para sus críticas. «Sólo era una broma, ¿es que no tienes sentido del humor?» significa: «Aguanta mis insultos con una sonrisa».

Prohíbe y da órdenes basándose en un supuesto modelo «ideal». «Lo normal es…»,»Siempre se ha hecho así».

Define cómo te sientes, piensas y lo que te conviene. «Tu problema es que…»,»¿Estás segura de que vas a ponerte ese vestido?».

Niega tus experiencias y emociones. «No te puede gustar esa música».

Te define como carente de cualidades y llena de defectos. «Eres una mala mujer», «Estás gorda».

Generaliza a partir de un pequeño defecto o error. «Tú siempre/nunca».

Sabotea tus logros. «¿A quién pretendes impresionar?», «Parece una buena idea, pero…» «Lástima que no sepas…»

Opina siempre lo contrario y compite porque se siente amenazado por tus ideas. «Espero que no te enfades por lo que voy a decir, pero…

Cuestiona lo que dices de forma sistemática, sin aportar nada. «Eso lo dirás tú».

Te culpabiliza por todo. «Estarás contenta, ¿no?», «¿Cómo pudiste hacerlo?»

Destapa sus tácticas

También puedes reconocer a un maltratador por dos estrategias básicas que utiliza en la fase inicial del noviazgo:
Te halaga a todas horas.

Intentará hacerte sentir el centro del universo halagándote con piropos y cualidades que todavía no conoce de ti. Escuchará cada palabra que digas, dándole una importancia trascendental.

Y es cierto, pues utilizará esa información —tus deseos y tus miedos más íntimos— para reforzar las promesas de recompensas y también los castigos.

Quiere estar siempre a tu lado. Desea relaciones muy intensas. Se sentirá ansioso porque te comprometas, para ser él mismo y controlarte lo antes posible. Se asegurará de que las citas sean muy frecuentes y duraderas, para que no puedas reflexionar ni pensar con claridad sobre tus sentimientos.

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