Mejoras para tus relaciones

Mejoras para tus relaciones

Te mostramos 7 prácticas para mejorar tus relaciones con amabilidad, paciencia, perdón, cortesía, humildad, generosidad y sinceridad.

El amor es un arte que implica reflexión, trabajo, cuidado del detalle, aprendizaje continuo, diálogo sincero, proyecto compartido, voluntad de sentido y que seamos capaces de evaluar lo que estamos construyendo juntos.

No pensar el amor nos lleva irremediablemente a la inconsciencia, a la desconexión con la realidad y a que la inercia haga estallar de repente aquello que no ha sido nombrado ni elaborado a su debido tiempo.

Amar es dar alas. El verdadero amor es el deseo inevitable de que el otro sea quien en verdad puede llegar a ser, precisamente porque nos brindamos a acompañarle a superar sus propios límites y agradecemos que el ser amado haga lo propio con nosotros si ése es el deseo de ambos.

Motor de crecimiento

Las relaciones íntimas son los motores de nuestro desarrollo personal. En ninguna otra parte podemos llegar a conocernos de manera más precisa y con mayor rapidez.

Todo lo que se interpone entre nosotros y el ideal que tenemos de nosotros se hace patente en una relación de pareja.

Cuanto más íntima sea la relación, más profundamente llegaremos a conocernos a nosotros mismos. Cada lección, aunque sea dolorosa, constituirá un impulso para seguir avanzando en la vida.

Por tanto, toda lección superada comportará mayor calidad en la relación presente o en futuras relaciones. La mayoría de las dificultades de la vida en pareja surgen cuando sus integrantes no comprenden el verdadero propósito y significado de relación ni la profunda conexión que existe entre ésta y el sendero espiritual.

El deseo de estar acompañados por otra persona -la pareja- no es sólo un instinto humano limitado, sino una fuerza universal que nos conduce a la elevación de la conciencia, al poder del amor inherente a todos los seres.

Es muy aconsejable poner en práctica estas siete cualidades para mejorar nuestras relaciones:

• Amabilidad. Descubre la dicha de satisfacer las necesidades de otra persona antes que las tuyas propias. Presta atención a los detalles y palabras amables que también recibes de los demás.
• Paciencia. Permite que los demás sean imperfectos y cometan errores, y permítetelo también a ti mismo. Cuando alguien se muestre impaciente contigo, tómatelo como una oportunidad para ser especialmente paciente con él.
• Capacidad de perdonar. Practica el perdón y también pide disculpas, aunque se trate de pequeñas ofensas. Deshazte de la ira que te provoca alguien que no te ha pedido perdón.
• Cortesía. Trata a los demás como amigos. No pierdas la educación cuando alguien te irrite. Intenta ser comprensivo, pues cada cual está viviendo su circunstancia personal de crecimiento, y no siempre las etapas son fáciles. Puedes apoyarles con sólo escuchar.
• Humildad. Reencuéntrate con esa paz interna que te permite hacerte a un lado para reafirmar el valor de otra persona. Acepta la ayuda de los demás; es una de las formas más difíciles de cultivar el amor en las relaciones. No saltes ante una crítica; tus debilidades pueden convertirse en virtudes cuando las consideras con humildad.
• Generosidad. Dedica tiempo a la familia, ayuda a los demás, centra tu atención en lo que alguien te está contando, aporta tu granito de arena para hacer felices a quienes te rodean. Ofrece tu atención, tu tiempo y tu compasión desinteresadamente a los demás. Cuando no sepas cómo mostrar amor a alguien, pregúntale sobre sí mismo.
• Sinceridad. Una persona que ama de verdad es siempre sincera con las personas a las que ama y siempre les transmite su opinión con tacto.

¿Es coherente lo que piensas con lo que dices y haces? Ten el valor de mostrar quién eres realmente.

Abramos nuestro corazón y nuestra mente cada día para recibir amor y compartirlo. Cuanto más lo hagamos, más fácil nos será amar y disfrutar de relaciones en todos los niveles, incluidos los aprendizajes que conllevan.

Niveles de aprendizaje

Las relaciones ofrecen enseñanzas a tres niveles:
• En el primer nivel se dan encuentros breves y fortuitos que proporcionan pequeñas lecciones que de otro modo no se aprenderían.
Y su importancia es mucho mayor de lo que puede parecer. Por ejemplo, alguien que te inspira lecciones como que el amor se encuentra cuando hayas algo que amar, ya sea la fotografía o admirar la puesta de sol.

• En el segundo nivel están las relaciones que ofrecen un aprendizaje más duradero, profundo y mutuo. Las relaciones conscientes son valiosas no por el tiempo que duran, sino por las lecciones que ofrecen.Y el rastro que dejan en el alma es eterno, pues para ésta el tiempo no existe.

• En el tercer nivel están las relaciones de por vida, en las que ambos compañeros interactúan desde el equilibrio y generan aprendizajes extraordinarios.

 

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