¿Por qué fracasa la pareja?

Puede darse, y de hecho se produce, que el deseo afectivo y sexual sufra variaciones, con el consiguiente riesgo de ruptura de la pareja.

Frecuentemente esto ocurre tras algún cambio importante, y por lo general, después del matrimonio. Depende mucho de la tipología de carácter y de personalidad de los dos individuos que componen la pareja, de cómo gestionan las situaciones de la vida cotidiana y de las responsabilidades con relación a su vida sentimental y la forma de concebir la evolución de su unión.

¿Por qué fracasa la pareja?

Se trata de una dimensión relacional delicada en que el afecto y el enamoramiento han de ser alimentados continuamente con arte. Corresponde a la capacidad relacional y constructiva de la pareja el mérito de llevar adelante una evolución amorosa constante, bajo la bandera de la renovación continua.

El diálogo, el recíproco conocimiento de las fragilidades emotivas y la disponibilidad para reforzar y mejorar los comportamientos positivos, destinados a mantener vivos el amor y la sexualidad, son las bases para conseguir que la unión sea feliz y duradera.

¿Se ha de romper con las viejas amistades? ¿Se pueden conservar las relaciones con una pareja anterior? ¿Se puede ser celoso/a porque nuestro/a compañero/a haya tenido historias sentimentales antes de la actual?

El pasado forma parte de las experiencias de conocimiento del encuentro con el otro sexo y de los intentos de construir una pareja. Un individuo con sentido crítico y constructivo, en el momento de crear una nueva historia sentimental, cuenta con cierta facilidad sus experiencias amorosas anteriores.

Sin embargo, algunas personas, más introvertidas, omiten parte de los relatos que, después, pueden convertirse en objeto de discusión con el nuevo compañero/a e incluso explotar como un auténtico problema en la relación de pareja y amenazar su integridad.

Otras veces se da el caso de que individuos con un carácter más posesivo pretenden conocer todo sobre la persona amada, pero, al mismo tiempo, no toleran ningún tipo de episodio, hasta el punto de crear problemas en el estado actual de la pareja que hacen temblar su estabilidad.

En los casos más difíciles, cuando existe la voluntad de construir una unión duradera, pero se producen incomprensiones y reacciones emotivas incontrolables, se recomienda un terapeuta.

 

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