¿Quieres triunfar en el amor?

No sabes por qué, pero tus historias amorosas duran poco. Cuidado, el miedo al fracaso amoroso nos hace cometer serios errores: huir o correr tras la persona que queremos. ¡Corrígelos!

Los problemas afectivos, la falta de autoestima o la inseguridad nos hacen reaccionar ante el compromiso de dos formas muy diferentes: huyendo o tratando de retener al otro. Las personas evasivas se pasan la vida iniciando relaciones que nunca llegan a consolidar. Suelen ser afables y abiertas.

¿Quieres triunfar en el amor?

Pero, cuando llega el momento de dar un paso más, se convencen de que todavía no están preparadas, de que no es la persona adecuada… y ponen tierra de por medio. En el extremo contrario están los posesivos, que agobian a quien tienen cerca exigiéndole una entrega total o un compromiso formal ¡y para toda la vida!

En el fondo, unos y otros son las dos caras de la misma moneda: el miedo a fracasar en una relación, y entre medias se cometen una serie de errores que nos conducen a ese temor. Descubre cuál es tu caso.

Miedo al compromiso

Al que se escaquea del compromiso le asusta no estar a la altura, defraudar a los que quiere. A menudo, el miedo al fracaso nace de una educación amenazadora.

Cuando los padres infunden en el niño el mensaje: «Si eres malo no te querré», éste teme quedarse solo. De mayor, al encontrarse en la misma tesitura, responderá con pavor a ser abandonado y huirá de establecer un compromiso formal.

¿Convivencia?

No vamos a negar que la convivencia sea difícil, pero a cambio obtenemos intmidad, complicidad y apoyo de nuestra pareja. Conseguir que al final la balanza se equilibre positivamente está en nuestras manos.

La clave está en alcanzar pactos tácitos y lograr una comunicación fluida y efectiva. Una pareja que funciona bien siempre se beneficia de la vida en común.

Intimidad, jamás

Quien siente miedo a descubrir sus sentimientos tiene un conflicto interno que siempre acaba afectando a la relación de pareja. Una defensa tan exagerada de la intimidad suele esconder debilidad.

Estas personas rehuyen hablar de sí mismas para evitar que puedan herirlas. Es posible que no sea a nivel consciente, que tengan una buena opinión de los demás y no se consideren desconfiadas, pero en su fuero interno necesitan protegerse.

¿Y si me traiciona?

Una persona que ha sufrido un desengaño amoroso, temerá volver a entregarse al cien por cien en otra ocasión. Para tener éxito, antes de iniciar una relación de pareja debemos desprendernos de cualquier temor que haya dejado en nosotros el pasado. No podemos cargar nuestro malestar interno en el otro, o estaremos abocados al fracaso.

Emociones en sube y baja

Cuando una persona no consigue ordenar sus sentimientos, difícilmente puede mantener una relación estable con otra. Cambia de parecer como de camisa y, por tanto, nunca está segura de amar de verdad a quien tiene a su lado: el compromiso es imposible.

En ocasiones, los inestables hacen justo lo contrario a lo que cabría esperar: se unen a una persona de la que no están enamorados sólo para conseguir cierto equilibrio.

 

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